21/4/09

Entrevista al Tenor Sergio Spina: La vida con la música

Sergio Spina repasa su vida, su obra, los grandes escenarios donde desarrolló su impresionante carrera artística y habla de su actualidad. Muy duro en algunos fragmentos y profundamente emotivo en otros, comparte con nosotros sus reflexiones y vivencias. Presentamos a ustedes las piezas de un rompecabezas que lograron forjarlo como una de las mayores figuras culturales de la historia de Los Toldos. Aquí vuela nuestro homenaje a un hombre que quiso hacer del canto su vida. Y lo hizo.

Seguí leyendo... Es enero de 2009, estamos sumergidos en el calor de la siesta de un verano que llegó con sequía histórica. Anduve en busca del Tenor… el muchacho que recorre las calles de nuestro pueblo luego de un largo trajín por muchos escenarios de Argentina y el mundo. Algo interior impulsa mi oficio hacia él: el deseo de un reconocimiento en Lamanuelamolina, la intriga por una vida distinta, las dudas sobre cuestiones actuales, ese impulso por conocerlo.
Me recibe amablemente y pregunta: ¿Te parece hacer la nota en el patio, a la sombra? Claro que me parece. Atravesamos un pasillo y llegamos a un hermoso y cuidado patio, donde conviven una pelopincho de las viejas (muy cuidada), una gran parrilla, muchas plantas y el césped. Pero algo más llama poderosamente mí atención, es un molino de viento en miniatura, que posee su bombita y su caño que finaliza en un cantero donde las flores, agradecidas supongo, desean que llegue algo de viento. “Jorge” pienso, “el mecánico ingenioso”... Nos sentamos con Sergio alrededor de en una mesita jardinera. Esas de hierro doblado y piedra. Sobre ella Sergio reposa dos copas y me mira. En realidad me prueba a ver si yo recordé lo que debía traer para el encuentro. Abro mi mochila y allí, solemne, aporto mi Trapiche tinto al encuentro. Se ríe. Prende su cigarrillo y se distiende. Sirvo su vaso y luego el mío. La sombra y el vino traen la fresca.

-¿Sergio, como comenzó tu vinculo con la música, cuál y cómo se da el origen?

-En realidad y para serte muy sincero, nunca lo supe, me invente una historia tanto como para darle un vuelo un poco lírico si se quiere, donde dije siempre que me hacían cantar de chiquito en las fiestas de los abuelos Spina… En realidad no fue así, si es cierto que a mi abuelo Salvador le encantaba la opera y sobre todo los cantantes que descollaban en los años de su juventud y me hablaba sobre todo de Gigli, que fue un tenor italiano y luego con los años, un modelo a seguir.
Si, hay una anécdota familiar que cuenta que siendo muy chico, estaban pasando en la otrora radio Difusora Privada de General Viamonte, algo con Richard Kleydermann, creo que “para Elisa” o “Claro de luna” de Beethoven, no por caso es mi compositor preferido, y mama me encontró llorando y ante la pregunta “Qué te pasa Sergito?”, le respondí que lloraba porque esa música me emocionaba…

De todos modos jamás me imagine de niño que iba a terminar dedicándome a la música. Me acuerdo que fue muy duro al principio sobre todo porque hay cosas de chico que te marcan, como por ejemplo el Alpaca Huemil, cada vez que pasaba por frente de casa, me decía … “te voy a tirar una piedrita en la garganta así no podes cantar”, o como otra vecina de este querido Los Toldos, que agregaba y “vos no vas hacer nunca nada en la vida”… sin quererlo estaban alimentado ese león que tengo adentro que cuando me provocan es mas aguerrido que nunca…

La receta de cómo logre alguna cosas…? con la perseverancia, y no por eso del “persevera y triunfaras”, porque no me considero tal…otras con el intuito, las otras con la humildad y algunas con la locura… esa sana que se entienda eh! Si aunque a veces estoy para encerrar… “No todo lo que luce es oro”… ja!

-¿Y en ese origen tuviste un contacto con algún instrumento, la guitarra, el piano…?

-¿Sabes con qué? Con el Winco de papá… aun tiene su colección de discos de pasta y entre ellos había uno que me canse de usarlo, es mas, termine gastándolo en el sentido mas literal del termino, era el de los Valses de Strauss…

-¿Entonces tuviste un vinculo con la orquesta desde pequeño?

-Si…, y jamás tampoco pensé que un día cantaría acompañado por ella… Lo que me fascinaba (y aun me fascina) es esa enorme maquinaria de distintos instrumentos y sonidos que se ponen de acuerdo mediante un director y te dan esa maravilla llamada ARMONIA…
Es mas, siempre digo que soy un director frustrado, me acuerdo que me ponía de frente al Winco, con una aguja de tejer y dirigía con esa ilusión que te hace hacer la inocencia…
Claro está que era impensable, pues antes como ahora y estando Los Toldos, lejos de los grandes centros de formación, me fue imposible estudiar tal disciplina, así que así, quedo la historia de ser director…
Quizás sea por una cuestión de carácter, siempre me gustó mostrarme y en cierta medida “dirigir”, pautas de educación quizás, la sangre vasca-calabresa, la fuerza de la Chuchi, el lirismo del Gringo, todo eso quizás… Todo eso me hizo ser un apasionado de la vida, por eso a veces paso por un tipo impulsivo, de mal carácter y hasta jodido, pero sabes? si uno no patea a veces… te comen los piojos…ja! En realidad para moverse y sobre todo en el ambiente donde me muevo yo, en que las emociones están a flor de piel, uno se arma de un muñeco, más que nada para resguardarse, porque te toca pasar por cada una… Eso si, y lo reconozco, que soy impulsivo y aun hoy me pego cada garrotazo…

-¿Y como surge tu vínculo con la voz?

-Todo un tema… la descubrí o mejor ya tenia ese deseo de cantar, canalizaba y canalizo con ella todas las emociones…La primera vez que cante en público fue en la escuela, estaba en 6to. Grado, me acompaño con la guitarra Sergio Maffeo y en esa oportunidad interpretamos, Milonga pa’ Don Segundo, de Larralde, y El Indio Muerto, con el coro donde estaban los amigos de siempre, Ignacio Dorronsoro, Carlitos Castilla, Elvio Raffo, Marcelo Frega, Alejandro Berardi, Germán Cuilci… Digo de siempre porque la vida te separa, pero sabes que están siempre ahí….
Tengo todavía viva la emoción y que me va acompañar siempre, cuando me vestí de Gauchito, para tal ocasión, y eso lo quiero remarcar…, los cantantes como el torero que va a la arena, tenemos ciertos rituales, para subir al escenario… lo que mas emoción me da es ponerme el frac… es una especie de armadura, amen de la elegancia… me da una seguridad que vence cualquier miedo recóndito que se lleva por el hecho de exponerse… Pero… que lindo es exponerse… decirse así mismo “Yo puedo con este baile….”

De todos modos no todas fueron rosas, porque al principio como todo fue muy difícil, desde la incertidumbre propia de uno, a ello se sumo el terrorismo de los que nada sabían de lo que le pasa a un niño por la cabeza y con ganas de hacer, pues siempre he sido lo que soy y seré: un grandísimo inquieto, por no decir hincha pelotas… y esto sea quizá lo que me salvo…
También porque en ese entonces había empezado a estudiar y canturrear un poco con Wilfredo (Nicolari), y los atrevidos me apodaban “el loco” solo por estudiar con otro “loco”…
Si la locura es sinónimo de LIBERTAD, bendita sea la locura…


-Amplíanos ese vínculo con Wilfredo Nicolari...

Wilfredo me dio los elementos para seguir remando, y en sus maravillosas ganas de vivir, me enseño a volar en modo concreto por estos cielos que hoy surco… Él me enseño Aurora como debía ser, y tuvo la mayor de las confianzas… y me moldeo a su modo, lo que mas me halaga es que incluso compuso música para que yo se la cantara, habíamos preparado una Misa Solemne, para el Aniversario de la Escuela 7, y el Padre Benito Kauffmann, no nos la dejo cantar… lamentablemente por el conservadurismo miedoso de la Iglesia…
Con Wilfredo también tuve el primer contacto con la Opera, me acompañaba genialmente sin partitura en el Aria “E`lucevan le stelle”, de la Tosca de Puccini…, hoy que lo miro en la distancia no me provoca mas que ternura, porque en su solemne modo de vivir supo hacerme entender que ese y este de hoy, era y es mi mundo…
Por eso querido Tony si me permitís, y desde aquí, me dejes decirle… ¡GRACIAS MAESTRO!...

-Que particular ha de ser que un jovencito se vincule con la “música culta”, por llamarlo de algún modo. Si bien entiendo las piezas que armaron este rompecabezas, no deja de llamarme la atención cuando todos se vinculan más con el rock o el folclore.

-Ahora te voy a contar de mis inicios también en el folclore… Pero mira, yo creo que la música es UNA… eso de clasificarla, o de calificarla, me parece una gran pendejada, es una cosa muy natural en el ser humano, ennichar las cosas…La Música , para mi y teniendo ese maravilloso abecedario, del DO-RE-MI-FA-SOL- LA-SI…SI-LA-SOL-FA-MI-RE-DO… que combinado y en modo diverso te da como resultado la armonía y melodía, no tiene que tener limites, a mi me gusta TODA la música… por un simple motivo, la música no necesita traductores como en los otros idiomas, es un idioma universal, que une emociones… Me paso en Salta mientras cantaba el Mesias de Haendel, que es en ingles, delante mío estaba sentada una chola, con tanto de pollerita de colores bien acampanada y Bombin, así como se usa en nuestro querido Norte, y creo que solo hablaba Quechua, cuando termino el concierto a esa mujer no le entraba la alegría… se levanto y vino abrazarme muy emocionada… Quizá sea una de las emociones más lindas que he vivido…
Siempre digo que lo único que hace diferencia una música de la otra, es el estilo, y el modo de articular las frases, pero siempre es DO-RE-EMI-FA-SOL-LA-SI….

Bueno, para seguirte con este relato, la primera vez que me tire a Tenor, fue en El Flamingo, parte de mi corazoncito esta en esa confitería, toda mi adolescencia la pase allí, volvíamos de una serenata, con mas de tres sidras puestas y en esos días el Cholo Dorronsoro, papa de Ignacio, me presto un disco de Placido Domingo cantando Zarzuela… me dejo de una pieza porque lo empecé a imitar y la cosa empezó a funcionar y allí me dije. ¿Por qué no probar?
Así que empecé 1983 a los gritos si se quiere decir de algún modo… ja! Los que estaban allí, no entendían nada… tampoco yo… (Cuando me escucho en grabaciones de esa época me quiero pegar un tiro)…
Amen de que me llamaba a la curiosidad, el canto en ese momento era una cosa paralela, en Los Toldos, hace 20 años como ahora, hay que respetar ciertos parámetros, estructuras, cánones, y deberes que cumplir, si no sos rarito, subversivo, como si el ansia de libertad te hiciera diferente y SI, tal vez lo hace, pero es para preocupación de uno, los demás que hagan su juego…, pero era así… hoy seguramente es todo mas a la ligera, pero también porque Los Toldos se ha hecho mas grande, y nos conocemos menos…

-¿Cuales eran esos parámetros que presentaba la sociedad del pueblo a un jovencito que quería cantar?

-¿La Música? ¿Y de que vas a vivir? ¿Cómo vas a ser artista?, Lástima que nunca pude contestarles ¿y vos, como vas a ser medico?, ¿contador?! ¿carpintero? ¿carnicero? etc. etc. etc….
Puro prejuicio, lo reivindico desde acá, y no tengo ningún pelo en la lengua, somos intelectuales en el mejor de los sentidos, que regalamos emociones, lo digo de cantante; somos por sobre todas las cosas decidores, por eso hay que devanarse la cabeza para llegar a un resultado optimo, por eso es un TRABAJO en todo su literal sentido… Yo por ejemplo paso de cantar en italiano, alemán, francés, ruso, y por supuesto en castellano, lo que significa estudiar el significado de cada cosa que decís si no, no llegas al público, y eso es lo que cuenta… Y por supuesto, tiro esta pregunta: “¿Como sería la vida sin música?”

De todos modos tuve una adolescencia, como TODOS difícil… Porque fue difícil encontrarse, sobre todo cuando creces en cuna de oro, ya que nunca me falto nada y eso gracias a los viejos que siempre supieron contenerme y escucharme. Pero pase momentos muy jodidos, sobre todo esos 18-20… el hecho de que la cuna de oro no te prepara para vivir, y la vida es color… del que quieras… pero seguro y en realidad es de otro color… Veletee de acá para allá, hasta el peón de estancia hice…

-La ida del pueblo entonces fue un puente hacia el canto como oficio y a la vez hacia vos mismo como persona.

SI… mirándolo desde eso que se dice sobre el destino escrito… tenia que ser así… ya estaba escrito… Mi domicilio es en la calle Libertad, y solo esa palabra me significo una lucha permanente contra los PRE-JUICIOS, esos que te frenan al hacer camino…
Puedo decirte que hoy, y sin presunción, estoy más allá del bien y del mal, me ayudo mucho el paso por Europa, la idealizada Europa, la Europa de vacaciones, etapa de las más duras de mi vida… si bien me pago conociendo gran parte de este mundo y romper estructuras que acá hubiera sido imposible…

-A ver… Me gustaría husmear en esos momentos previos a Europa. ¿Cómo construís tu oficio profesional en los teatros argentinos? ¿Cómo comienza y se acomoda ese deseo de ser un “hombre de la música”?

-En el 88`me fui a La Plata a estudiar Veterinaria. Y yo cantaba… Preparando los finales de Anatomía, me propusieron participar en un concurso de canzonettas (canto popular italiano) en un encuentro de Italianos. Me anote con cierta reticencia, pero para mi sorpresa, lo gane… y ahí empezó el baile… maravilloso baile… Llegue al certamen solo, fui calladito la boca, fue en Mayo, hacia un frío, estuve desde las 8.30 de la mañana hasta las 8.00 de la noche y cante para unos 3500 italianos… y gane… no lo podía creer porque no estudiaba el canto… lo hice de puro arrojo…Recuerdo que vine a Los Toldos, y fue toda una historia… le dije a mama, “prepárate porque el mes que viene canto en el Teatro Coliseo en Buenos Aires”… Llevo siempre en ese recuerdo que hace muy bien, la primer nota que Ricardo Artigas me hizo en el teatro. Fue en 1990.

-Aquel certamen te permitió cruzar entonces del amateurismo al cantante profesional. Que recuerdos tenés al ingresar en ese mundo tan particular?

-Si así es. Cierto que siendo un puntilloso, así como papa, para hacer las cosas, me puse a estudiar en Buenos Aires, con Enzo Esposito, y terminado el festival en el Coliseo, concurse en el Teatro Argentino, mi primer amor si se quiere, y gane también… y se abrió un mundo que alimentó más aún la ilusión de vivir del canto… tuve mi primer sueldo con lo que mas amaba y amo en la vida… cantar…
Porque mas allá de todo el lirismo dramático, creo que si me quedara sin voz, moriría de tristeza… de verdad…
Empecé, en el Teatro donde años antes debutara también mi querida y madrina de canto (como ella se hacia llamar) Lina Rosset… empecé a asumir las responsabilidades de cualquier mortal con la suma de que cuando tenés algún numero de mas, te cargan de mas, y así fue, y se lo agradezco enormemente a la vida, porque siempre digo que soy un bendecido por ella…

Cierto es que la tensión en el escenario antes del momento de salir a escena no la podes medir… es también un ritual, la pregunta es… “quien me lo hace hacer?” después “vienen tres veces por la señal de la santa cruz”… y busco algún seguidor con luz blanca y digo… “Diosito no me hagas hacer macanas, dame Luz”… y ahí voy… jajaja… parecerá una locura… pero no sabes cuanto me sirve… Porque es un modo de entrar en el mundo fantástico del ESCENARIO, una vez allí, al diablo con los miedos…
Tuve la suerte de relacionarme con los viejos cantantes del Colon, que me pasaron la posta, que me dieron las llaves apropiadas para abrir las puertitas y si bien en algunas las cerraduras estaban un poco duras, hoy me siguen haciendo soñar…

Lo que mas me pesa es no haber terminado Veterinaria. Tuve que optar. Y francamente es de lo único que me arrepiento. Siempre me gusto mucho el campo, crecí con mi abuela Maria… y después de un determinado tiempo si no lo tengo me viene el brote…
Una vez estábamos en segundo año, y quiero decirte que los amigos de la Facultad y sobre todo los de veterinaria, son eternos, pues me sigo viendo y lo he hecho siempre… al menos una vez al año nos juntamos en Pellegrini. Mientras se desarrollaba la cátedra de Fisiología, un compañero de 9 de Julio, Omar Tarantino, le dice delante de todos, “Sabe doctora? Spina canta…” y tuve que cantar a pedido de todos en la Facultad!!! fue todo un evento… de allí se genero una especie de hinchas que me acompañaban a cuanto concierto hacia, y fueron los que me convencieron a seguir con el canto…

Leonardo da Vinci, decía que existen dos tipos de persona: Los que hacen y los que critican… jijiji. Modestamente creo de estar en los primeros, no es que no tengo ojo critico, porque la mejor critica es la que se hace uno reconociendo lo bueno y lo malo y a este mejorarlo…

Y me puse a hacer…, el gran mentor, Enzo Eposito, el mas sincero de todos, después de dos años, me dijo, “hasta acá llego, no tengo mas nada para enseñarte”… y empecé con otro maestro… y seguí dándole como hoy al estudio… en ese momento conocí al barítono belga Jose Van Dam, el protagónico de la película “El Maestro de Música”… vino en 1995 a cantar en una opera al Colón, me lo presentaron y me hicieron cantarle, con todos mis miedos estuvimos dos horas, cantando juntos…yo no sabia donde estaba…Fue un 24 o 25 de Mayo del 95’… Tocaba a Dios con las manos, la otra fue conocer a Alfredo Kraus, Ferruccio Furlanetto, Juan Diego Flores, nombres que no pueden decir mucho para el profano pero para mi era estar en el Olimpo…


-¿Y cual fue tu vinculo con el Teatro Colón?

Hermoso, profundo. Yo creo que cada teatro tiene su propia personalidad. Los teatros como las personas tienen nombre y apellido, tienen su alma. Tienen una historia que les pesa, y son como seres vivos. ¿Es una locura? Puede ser… pero si allí se congregan a través de los años tantas emociones… que podes esperar…
Yo pasaba delante del Colon, y le decía propio a él… un día me vas a escuchar… y el día que paso… se me aflojaron las tabas.
Me acuerdo que de la alegría me fui hasta mi casa que distaba unas 60 cuadras… y entre con una opera enorme como lo es la Turandot de Puccini… me cambio la vida, deje el Teatro Argentino, en realidad lo deje en stand by, sabia que el compromiso iba a ser mayor y de allí el horizonte se amplió y empezó la idea de Europa…
Sabes, siempre quise lo mejor, pienso que uno es un espejo y si estamos bien quienes están contigo también lo están…

Respecto al Colón, pienso en odo esto que esta viviendo hoy (en pleno 2009) esa enorme mole que es, que no se deciden nunca a reabrirlo, que siempre dicen de la “voluntad política”… me viene la acuñada frase, “políticos de allá”… porque es claro que todo lo que hacen no es por voluntad política… es por el voto político…, después de tanto tiempo no han entendido que están al servicio nuestro y no al revés, no saben que pagando los impuestos uno los mantiene… y hay cada sueldo al pedo…

-¿Como surge la posibilidad de viajar a Europa?

Llegue a Italia por culo inquieto. Estar en el Colon a un cierto punto me hacia vegetar, me hacia engordar demasiado y la gordura no es buena compañera para quien quiere caminar. Siempre me gusto moverme de acá para allá… porque me gusto siempre ver que pasaba del otro lado, si era cierto lo que se decía, de Europa acá, Europa allá…
Me proponen ir a Florencia… Florencia, Miguel Angel, Brunelleschi, Dante nada menos, Leonardo, Machiavelo, Los Medici, el David, Ponte Vecchio y el Palazzo Vecchio, una fabula…
Me instale y trabaje en el coro y como intérprete o solista si se quiere, en un sinnúmero de producciones, viaje como un loco en ese periodo…

-¿Qué experiencia has cargado en tu mochila de esos escenarios del mundo?

-El capital mas lindo que nadie se imagina, gané como ser humano, me hice mas grande y mas garroteado, me gane una chapa que hoy me permite seguir desarrollándome y no como algún funcionarito de cartón anduvo diciendo que si como no había hecho fortuna en Europa, (entiéndase esa del vil metal) ahora venia con la cola entre las patas como un eje… la verdad, que ese muchacho tiene dos dedos de frente… pero superpuestos…

Trabaje con músicos impresionantes, Zubin Metha, Geroge Pretre, James Conlon, Renato Bruson, vuelvo con Juan Diego Flores y Ferrucio Furlanetto… Cante en casi todos los Teatros de Italia, Florencia, Ferrara, Mantua, Rovigo, Trento, Bolzano, Trapani, Busseto, en la Scala de Milan, Nápoles, Roma, Génova… y también canté en el resto del mundo… en Tel Aviv, Jerusalén, Copenhague, Salzburgo, Volksoper de Viena, Tokio, Pekín, Lyon y Bordeaux, Francia…

La experiencia mas fuerte… Fue La Misa Criolla en el teatro de la Pérgola, en Firenze… Es el mas antiguo de esa ciudad, con capacidad como para unas 400 personas. Por allí estrenaron sus operas Rossini, (el de los canelones), Verdi… No te puedo explicar el momento cuando salí a escena, fue un ritual, y una emoción… Y cuando entre al camarín me encontré con el ramo de rosas mas lindo que me han regalado, me lo mando mi querida Aracely Lisazo, fue muy fuerte y de cierto modo me sentí cerca de todos los que hubiera querido que estuviesen allí… Me puse el frac y encima un compañero inseparable, el poncho salteño que llevo siempre y a todos lados en mis viajes… Cuando termino el cordero de Dios… hubo un silencio que me asusto y después vino un aplauso que me hizo caer el moño. La gente estalló y tuvimos que repetir el Gloria y el credo y más aplausos aun, fue una enorme experiencia, la responsabilidad de llevar la música que había mamado de chico y el hecho de que la gente vibrara fue el premio mas lindo que tuve…

-Impresionante Sergio, maravilloso imaginarlo. ¿Y la vuelta a casa? ¿Por qué?

-Amen de los agoreros que le decían a mis viejos “y… Sergio no vuelve mas”… yo NUNCA, me fui con la intención de quedarme, soy Argentino y TOLDENSE, hasta el ultimo pelo. Me fui “para ver si el huerto del vecino era el más verde de todos”, adquirir experiencia, logré formarme, moldearme mejor… Porque salirse siempre es bueno, te confronta y te ayuda a resolver las cosas que a veces son imposibles de resolver en tu lugar de origen…
Mamá me dice que volví mas duro… si, es cierto volví mas duro, en realidad ya no acepto que me hagan pasar gato por liebre, voy al frente como papa y eso me hace a veces vulnerable, pero con el cuero lo suficiente duro como para soportar el desquite.
Por otro lado el hecho de no tener un palenque donde rascarte me empezó a cansar y todas las amistades y relaciones de trabajo o de afecto, no son con la creciste toda la vida. No son una Maria Beatriz Lenz, no son una Irene Fernandez, un Sergio Siri, Fabricio Villa, Jorge Martinez, Fernando Paterno, Miguel Donatelli, Tito Martinez, Ignacio Dorronsoro, Marcelo Frega, Elvio Raffo, Santiago Torregiani, Alejandro Berardi, Miguel Adamini y toda la banda de la Veterianaria, Roque Catania… no lo son…
Viví grandes experiencias, por supuesto, pero nada comparable con la patria chica…

Estando allá perdí mucha gente aquí, la más importante la abuela María…, y la otra, una de mis más grandes mentoras, Hebe Baulies. No pude despedirlas, y eso empezó a pesarme y empezaron a pesarme tantas cosas, y sintiéndome ya formado pensé en la vuelta sin más… y con ello también compartir lo que había APRENDIDO.
Entendí en un momento que estamos de paso y por lo profesional no se puede dejar de lado lo importante, que es vivir en serio… Si la gente leyera La Brevedad de la Vida, de Séneca, muchos entenderían que es inútil afanarse a vivirla, a correr detrás de todo… la vida se nos hace corta por correr demasiado…

-Sé que Italia te detuvo un tiempito más dándote la posibilidad de estar en uno de los escenarios más importantes. Incluso fue una posibilidad que se te presentó luego de haber vuelto, lo que te exigió volver a armar las valijas una vez más ¿no es cierto?

-Si, pero las expectativas superaron la realidad, de todos modos el juego valió la candela, (el Teatro) la Scala era una meta… al igual que con el Colón… llegue, dí lo que tenia que dar y sí, fue una cosa importantísima, pero no para renunciar a volver… con la Scala me gradué y listo… para que mas?

-Y es cierto que ahora mismo andas coqueteando con el folklore en las noches toldenses?

-Ahora te cuento esto que nos quedo en el tintero antes, yo empecé con el folclore. Habíamos formado un grupo con la Bea Lenz, Jorgito Benitez y Carlitos Gear, “Rincón María” … Paso el tiempo, cada uno hizo su vida y a mi siempre me quedo el primer amor, seguramente y como la gente hace, te encasillan…, te hago una confesión, yo la opera a parte que me encanta, la hago porque me da de COMER, pero lo que si me da placer y me divierte en el mejor de los sentidos, es una milonga de Don Ata, una zamba de Falu y Dávalos, las interpretaciones de la mas grande para mi, se entienda, la Señora Sosa…
Ahora, y de vuelta, en un asado me encontré, con esos musicos de estirpe, que basta mirarse para que te anticipe lo que va a hacer, Fabián Gutierrez, “Pom pom”, y para mi fue un regalo que la vida me dio, porque estoy llevando a cabo otro sueño, despegarme del frac y el cartón del teatro lirico, para cantar a mis poetas preferidos… no sabes lo que me la gozo… a todo esto se sumo la mano maestra en percusión de Jose Severini y de a poquito estamos creando para seguir haciendo soñar y emocionar a quienes quieran escucharnos…


-Sé que volviste a Los Toldos con ideas y ganas, con proyectos que escuché por ahí. Pero aun son proyectos truncos. ¿De que se trata?

-Yo volví, con muchos proyectos, es más estando aun allá, pensaba en la posibilidad de empezar una actividad aquí… sobre todo porque en una de las venidas vi tantas ganas de hacer por parte de los chicos, que me dije, acá hay materia prima para tirar para arriba, son pocos los que saben por ejemplo, que Los Toldos es uno de los pueblos que mas músicos tiene en toda la zona… músicos de vocación, que se tienen que ir a estudiar a Junín porque acá no hay un conservatorio o una escuela…

Así que empecé a madurar el proyecto de realizar una gran escuela de música aquí… Lamentablemente me fue imposible llevarlo a cabo… si me preguntas porque? Porque alguien me extravió dos veces el proyecto…! jijiji…. En una palabra NO ME DIERON BOLA. Es un proyecto a largo plazo, cosa que a este país le hace falta… porque lamentablemente aquí siempre cuentan los cuatro años de gestión y chau…

Sin embargo, sueño con que esto se realice, porque tenemos una cosa importante que es el material humano, tenemos profesores en potencia y alumnos en potencia, maestros como Matias Sánchez, Fabián Gutierrez, Toti Lui, Fabián Miranda, Gerardo Jiménez, Marito Aragüez, y seguramente hay muchos mas, estos son los que yo conozco… pero me aventuro a decir que si nos ponemos las pilas podemos crear TODOS JUNTOS un polo musical que dé que hablar en toda la zona.

Este verano para mi ha sido fantástico acá, siendo un noctámbulo he visto un montón de iniciativas que me parecen dignísimas y que habría que fomentarlas, ayudándoles a que se desarrollen y no mandándoles los controles de si están habilitados o no… Porque no es bueno que se persiga la CULTURA… (nunca lo fue)… si no se siembra no se recoge…

Otra que no me entra en la cabeza es que para los Festejos de los Cien años del partido de General Viamonte no se haya hecho un festival con todas esas bandas que pululan la noche toldense, era necesario traer gente de afuera?, porque nos olvidamos siempre de lo nuestro…? Chaguanco, los Fernández, Fabián… Acá hay másicos que abarcan todas las áreas de la música!!!!!!!!! Se darán cuenta algún día? Me pregunto que pasó con ese genio del Chaguanco, que ha llevado el nombre de Los Toldos por medio país, por no decir todo y claro… a lo mejor, como vive a la vuelta de casa… Yo también, claro, soy “el hijo de la Chuchi”, pero en el escenario soy Sergio Spina…

Te cuento una anécdota chiquitita, a mi vuelta de Milán y después de estar en mi experiencia de “la Scala” traje uno de los afiches donde figuro como parte del elenco. Creo que ningún cantante de Los Toldos ha pisado ese escenario. Lo traje como un regalo para el museo de Historia y Arte de Los Toldos, ojo, no de ego, sino porque me pareció que era importante para mí pueblo, y un día me vine a enterar que estaba para tirar a la basura… Es maravilloso!!!! No te parece? Me llené de tristeza.

-Comparto el sentimiento. Uf. Cómo seguir luego de esto… ¿Y porque crees que suceden estas cosas? ¿Cómo o desde dónde analizarlo?

-Porque llevar adelante un proyecto así seria a largo plazo y en cuatro años no se puede hacer mucho y si como después del 25 de mayo de 1810, seguimos atando todo con alambre que querés que te diga… Hay que ser inquietos!!! No podemos estar con que hago de acá hasta acá y después veremos… en realidad lo que hay que hacer es desde acá y seguir creciendo… PROGRAMAS A LARGO PLAZO-FORMACION… eso es lo que pido… Será mucho o una utopía?...

Yo hace un año que espero la respuesta a una carta que envie… Me he guardado en silencio esperando, y dejémoslo ahí, porque me hace mal recordarlo, es muy duro que te pierdan primero, te extravíen después y te bombeen un proyecto como el de la escuela de música… No era para mi, era para los pibes, porque no quiero que les pase lo que me paso a mí que tuve que emigrar y hacerme a los ponchazos…

Un personaje noto, un docto personaje, comento que yo tenia que darme cuenta que estaba en Los Toldos no en Milán… Pero que manera de despreciar a la gente de mi pueblo es esa…!
¿Es de locos pensar en un conservatorio o escuela de música acá?, creo que si trabajamos sin logística andaremos siempre como bola sin manija… y ya que estamos, de paso te cuento que de todos los artesanos de Los Toldos hay uno que me duele en particular modo…

-Quién?

-Juan Bazán, si Los Toldos quiere ser la “Capital de la Alegría” de verdad, por favor dejen que este Maestro Carrocero se desarrolle como tal, no esta bien que trabaje sirviendo café… Pónganle a disposición un lugar y convoquen a aquellos que mas quieran a formarse no con un artesano, si no con un artista de ley… no podemos presumir de llamarnos Capital de la Alegría cuando no hemos avanzado nada en treinta años!!!!!

Fin. Se nos va la tarde y la charla deriva en cuestiones impublicables. Charlas y opiniones que no vienen al caso. O quizás sí, pero que definitivamente se mueven hacia otras direcciones que terminarían por comerse el intento inicial de esta nota. Ya nada queda de aquel Trapiche, han pasado horas. Llega gente de visita. El cielo comienza a oscurecerse en Los Toldos y la noche es hermosa. Es una noche de esas en que no corre viento y ya no hace calor. Una noche especial para prender el fuego. Va un leño, dos, tres, van unas tiras de asado ya salado sobre la parrilla. Llega más gente. Se arma el tablón. Se destapan los vinos. Alguien trae hielo. De pronto hay 12 personas en ese patio. Alguien organizó un asado y estamos invitados. Llega Pompón Gutiérrez y por supuesto no llegó solo, trajo la guitarra.

Entrevista: Antonio A. Adamini
Fotografías: Andrés Capurro

7 comentarios:

  1. Marcelo (toldense en San Luis)22/4/09 11:05

    Que bien le hace al pueblo este tipo de persona, como Sergio, que rescata la cultura sin perder de vista nuestro querido Los Toldos. AUTORIDADES ESCUCHENLO POR FAVOR.
    Tony excelente nota.

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  2. Que groso Spina, pense que ya le habian hecho una nota...
    En fin, groso el tipo, y rica entrevista.
    Ojala pueda llevar a cabo ese proyeto.

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  3. spina hace años que esta de logro en logro pero el mayor logro es huir de esta sociedad que le importa el chusmerio barato... ahh la nose que de cultura buso o algo asi manuela imprimile la nota para que sepa que es cultura .. espero no borren mi comentario los saludo desde Atenas. un turista toldense.

    odisak.

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  4. Anónimo25/4/09 8:19

    Soy lector de la pag,,,,,
    Me gusto mucho la nota a sergio.
    MI SALUDOS A SERGIO DESDE LA DISTANCIA.

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  5. Muy linda nota!! Sergio ya te dije q sos un "loco lindo".
    Saludos
    Patri

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  6. Sergio gracias por volver y si pelos en la lengua no estas solo para tus proyectos en nuestro los toldos querido.. Es de todos y no de 3 p.. politicos.


    YO

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  7. Exelente nota. saludos desde españa. un abrazo.

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