2/4/08

Mormones: Los habitantes de la Luna

Seguramente usted los ha visto recorrer el pueblo en bicicleta, aunque yo hace tiempo que no veo ninguno. Impecablemente vestidos, camisa blanca, corbata, un cartelito con su nombre en el bolsillo derecho. Algunos vienen de Missouri, otros de Oklahoma y no pocos son hinchas de San Antonio, el equipo de Ginóbilli. La sede de su iglesia alguna vez supo estar en la calle Manuela Molina. Son los Mormones o, como se llaman a ellos mismos, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Libros que muerden indagó en las páginas de su libro sagrado, conocido como el Libro de Mormón. Y se encontró con un ejemplo de realismo mágico que haría sonrojar a García Márquez.

Por César H. París

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Joseph Smith tenía diez y siete años cuando afirmó, en 1820, haber sido visitado por el ángel Moroni. Esto no era nada raro para él, que tres año antes ya había conversado con Dios Padre y con el mismísimo Jesús quienes le habían dicho que todas las religiones y credos eran falsos y todos los sacerdotes eran corruptos y una abominación ante Dios. Si se me permite una acotación, no puedo menos que estar de acuerdo con semejante juicio divino; por otro lado, la anécdota demuestra que los adolescentes son muy capaces de conversaciones trascendentes, a pesar de la mala prensa que tienen.

Pero volvamos al encuentro de Smith con Moroni: de los labios del ángel, Joseph escuchó que debía comenzar la Iglesia Mormona con el "evangelio restaurado". Tres años más tarde, el ángel Moroni lo condujo a una colina cerca de Palmyra, estado de Nueva York, donde, según cuenta, desenterró "placas de oro" y “las piedras mágicas de Urim y Tumim” que estaban allí desde el año 420 d.C. Esas placas fueron traducidas por Smith de sus "jeroglíficos en egipcio reformado" (un idioma del que no existen referencias en ninguna parte del mundo) y llegaron a conocerse como "Libro de Mormón". Ahora bien: ¿Cómo hizo un hombre que apenas conocía el inglés para traducir los arduos jeroglíficos? Pues con un método muy razonable: tomó las láminas de oro y las introdujo en un sombrero junto con las piedras, acto seguido metió su cara en él para que “la oscuridad le permitiera brillar a las tablas” y las tradujo para que Martin Harris, un amigo ilustrado, transcribiera sus iluminadas palabras. Con tanta mala suerte que el tal Harris tenía una mujer muy sensata que le dijo “me parece una tontería todo esto, vamos a esconder la traducción y le dices a Joseph que le has perdido; si Smith puede traducirlos de vuelta y son iguales a las anteriores sabremos que dice la verdad”. Pero no contaban con la astucia del inspirado Joseph Smith, quien hizo una nueva traducción en base a otra tabla y la presentó como otra versión. La traducción fue finalmente publicada en 1830 como el Libro de Mormón.

A todo esto, es bueno saber que Smith nunca mostró las tablas de oro a nadie, solo a sus tres ayudantes de confianza. Seguramente temía que alguno hereje se las robara y las fundiera para pagarse placeres viciosos que el bueno de Joseph deploraba. Aunque en realidad esto no le impidió que en nombre de la fe abrazara la poligamia y se desposara con alrededor de 35 mujeres, inclusive niñas de 14 años, todo sea por la gloria del Señor.

La trama principal del Libro de Mormón trata de un grupo de hebreos que huyeron de la persecución antes de la caída de Jerusalén, y guiados por Dios, llegaron a Norteamérica bajo el liderazgo de un hombre llamado Nefí. Allí, se multiplicaron, pero a su vez se dividieron en dos grupos rivales, los nefitas y los lamanitas. Los nefitas fueron finalmente derrotados en 428. Los lamanitas que sobrevivieron se transformaron en un pueblo feroz y muy distante de las costumbres nefitas, por esto fueron convertidos en “pieles rojas”. Lamentablemente Smith nunca pudo comprobar ni histórica ni antropológicamente sus afirmaciones.

Otros pasajes hablan de personas de un metro ochenta de alto y mil años de edad, vestidas de cuáqueros, que viven en la Luna, dedicándose a predicarle a la estrellas supongo. También afirma que la Guerra Civil Estadounidense se extendería por el resto del mundo, cosa que tampoco ocurrió, así como jamás se encontraron rastros de las diez tribus de Israel que viven en una tierra cálida y fértil ubicada en el Polo Norte.

Los cronistas de la época narran que Joseph Smith murió linchado por los habitantes de su pueblo, indignados por sus prácticas pederastas con los niños abducidos por su religión. Para los mormones era un santo profeta y varón, para éste que escribe no se trató más que un ladrillo en la sagrada pared de la ignorancia. Así y todo, no hay libro que no tenga por lo menos una frase feliz o un verso memorable. En el Libro del Mormón leemos “Como el hombre es, Dios una vez fue así; como Dios es, el hombre podrá hacerse así”. Seamos dioses entonces y derribemos el muro de la estupidez de una vez y para siempre. Las generaciones venideras tendrán algo para agradecernos.

5 comentarios:

  1. Anónimo4/9/08 23:27

    bueno opino q cada religon tiene sus creencias y las respeto mucho...pero nose olviden q todas las religiones nos llevan a un mismo fin...y es en CREER Y CONFIAR EN UN MISMO DIOS!!!eso tnganlo bien present..gracias

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  2. interesante el articulo, pero se nota que no se hizo un estudio consciente y real de el libro de mormon si no mas bien un estudio superficial.. espero poder ayudarles a comprender este maravilloso libro respondiendo algunas de las cosas que ustedes dan como ciertas.

    Primero, es verdad que Jose Smith era un adolescente en la epoca en que recibio las revelaciones ya mencionadas, pero debemos recordar 2 puntos, los adolescentes de hace 150 años atras no eran los mismos de hoy y las biografias de Jose relatan que era una persona mas seria de lo comun, asi que no me extrañaria encontrarme con un Smith mas serio que el comun de los adolescentes

    Segundo, El metodo de traduccion del Libro de mormon no ha sido determinado aun, solo sabemos claramente que fue dado por el poder de Dios, el nombre de "Egipcio Reformado" solo se referencia en el mismo libro de mormon, puede haber sido algun idioma Maya o Olmeca y que fue traducido bajo el nombre de "Egipcio Reformado".

    Tercero, el mismo libro responde precisamente el porque no debia volver a traducirse las partes que extravio martin harris, en la epoca de Lehi, el manejo un grupo de escritos de la historia secular de su pueblo, en cambio nefi fue mas referido a los profetas, por ende lo que lehi habia escribido (las planchas perdidas) no serian necesario re-traducirlos... es mas si ambos escritos son tan diferentes, por que no se han mostrado al publico para demostrar que la traduccion era falsa ???

    Cuarto, es cierto que Jose Smith tuvo muchas esposas, pero ha sido estudiado y analizado, dando por demostrado que con sus muchas esposas no mantuvo relaciones en un contexto sexual, si no mas bien civico y social, gran parte de sus esposas eran viudas o incluso huerfanas y por ende no tenian ningun tipo de prevision para poder sostenerse, por otro lado muchos se sorprenden de un matrimonio con una niña de 14 años y en la india las niñas son obligadas a casarse a los 9 años.

    Quinto, los hombres de la luna, no existe ninguna referencia a algun articulo que diga textualmente esto... lo que he podido leer son cosas sin una fuente real y solo he encontrado un discurso donde el profeta expuso las semejanzas entre los grados de gloria con la luna y el sol

    Sexto, No profetizo que la guerra civil se extenderia, si no que la libertad por la que se luchaba se extenderia por todo el mundo

    Septimo,no encontre ningun discurso en referencia al polo norte ni cosas asi

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  3. de acuerdo con el chico anterior.. antes de hablar.. conocela, entra aprende. & te daras cuenta de las estupideces que estas mencionando.. toma todos los puntos que te dijo el chico anterior , y si noquieres conocer esta VERDAD... no me metas en lo que no conoces

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  4. iriavigo22/7/16 9:14

    Muy bueno...un analisis de texto muy agudo del libro de mormon...me encanta

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  5. Ivan Godoy2/4/17 19:12

    No podría tomar en serio a alguien que escribe "Joe Smith" en vez de "Joseph Smith".

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