29/12/07

Domingo Placeres: Los recuerdos de Mingo

Tiene 75 años, nació, vivió y amó a San Emilio. Ayudó desde pequeño a su padre a acopiar cereal en los galpones aledaños a la estación y durante 43 años trabajó en la Cooperativa Rural. Cuentan los lugareños que cada vez que la gente de aquí necesitaba algo, siempre recurrían a él. Dicen que cuando en San Emilio andaba revoloteando la cigüeña, a él le tocaba oficiar de “cigueño”, o sea, llevar a las parturientas hasta Los Toldos… En su casa tiene una colección de fotos de todas las instituciones que hubo y que hay en San Emilio, porque aún lo ama y se nota al escucharlo. Dice: “No se olviden de San Emilio” Muchos de nosotros tenemos un almanaque que reza: “Mingo de San Emilio” Es él. Disfrute de su esencia.


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Llegada a San Emilio
Nací en 1931 en lo que yo digo el “Cartel Fantasma”, en la casa que vive actualmente Carmen Benítez, se lo denomino así porque estaba pintado con cal, uno se enfrenta y todavía dice abajo “Domingo Placeres”. Mi padre toda la vida tuvo pensión, hotel, mercado y enfrento la situación de trabajar como hobbie en la bolsa estibadora junto a mi madre. Mi padre emigro de las islas canarias (1920), se iban por el tema de la guerra… Y en los trenes, vino con la hermana y un cuñado, y un amigo que le decían el Canario Rodríguez, anduvo de pescador por Roberts, conoce a mi madre en Martínez de Hoz, y llegaron a San Emilio en 1928. En 1931 nací yo.

Comienzos, guerra y explotación
Mi padre fue a vivir enfrente del club y conoció a Don Venancio, así conocí yo a través de él, la historia del ferrocarril. Tenia 83 años, un hombre muy integro, una lucidez increíble, luego lo mato un rayo. Trabajaba poniendo los puentes de hierro, y según el, a los criollos se los explotaba a full por parte de los ingleses.
Y hay una parte triste, la gente que andaba haciendo lío, porque reclamaba lo justo por comida, (o por su sueldo), después de dos o tres días no se los veían mas. Ellos decían que los habían embarcado, pero luego de un tiempo, algunos que andaban con la pala, encontraron enterrados documentos, etc. Los han enterrado entre las vías.


Aquel San Emilio de los inmigrantes y criollos

En una oportunidad, en San Emilio, hubo más de 3000 personas, con los campos, y las quintas. Nosotros lo dividíamos en 3, el barrio de las ranas, el de las latas, y el centro comercial (había mercados, farmacias, carnicerías sastres, etc.). La mayoría de los inmigrantes eran italianos y españoles.
En el barrio de las ranas, había muchos criollos con flias de 12 a 15 personas, su función era carpir maíz, eran todos ranchos, y había mucha pobreza. Esperaban q venga la época de cosecha, para vivir en el campo y ahí comían bien.
Yo no se que hubiese sido de la Argentina, sin los inmigrantes. Todos los chacareros inmigrantes progresaron.

Máximo Fernández
El era el intendente de Bragado y dueño de los campos, fue el que le dio vida a la estación, y fue fomentando el pueblo. Los hijos fueron los que derrocharon un poco toda su labor, según se comentaba, venían chicas húngaras, y se salía mucho de noche y de día dormían, despilfarraron un gran capital.

La invasión de las langostas y otros males
En el año 41, 42 vino la época de la langosta y se la pasó muy mal. A la tardecita vino como una nube, se sentía un zumbido enorme, y resultó que eran langostas.
Nosotros con una chapa y unas estacas tratábamos de arrearlas, porque se comían todo, la ropa, los palos, todo… Se hizo un pozo para tirarlas, arriándolas y se quemaban con una langostera. Esos años fueron pobrísimos, y cuando entro Perón, mando a fumigar el Chaco (que eran de donde venían). También hubo algunas inundaciones (porque no estaba el canal San Emilio) y también tuvimos época de sequías.

La caída de San Emilio
Cuando entró Perón, la gente emigro a full, a Avellaneda, Lanús…, había mucho trabajo para los obreros, según me comentaron por esa zona hay un lugar llamado San Emilio, por la cantidad de gente que se fue.
La gente que quedaba se las rebuscaba, salíamos a vender cosas, otros al campo, épocas muy duras, comíamos camote asado, nuestras madres hacían un picante para el maíz, cosas que hoy no se ven.

Si la cosa andaba bien...
Si la cosa andaba bien, para un domingo, teníamos un litro de vino, un paquete de fideos y un tarro de conserva, y eso era un festín, y también para fin de año y navidad que se compraba un pan dulce (a veces medio y medio). A lo de Higinio Gómez un gran panadero de la época.
También el tiempo de “la yapa” cuando se compraban 2 o 3 productos, y los chicos pedíamos la yapa, un tarro de masitas, y por ahí nos tocaba el confite cuando metíamos la mano.

Los carnavales
Eran muy divertidos, cerca de donde vivíamos nosotros, en esa época la gente andaba en zulqui, tirábamos mucho papel picado, serpentinas, un vagón pasando música, y también había un palco.
Había un señor que había alquilado un kiosco y tiraba una ruleta y daba un premio de una alcancía. La historia que alegraba los corsos, era un tal Villalba. Siempre se disfrazaba, hacia divertir la gente. Una vez estaban haciendo un avión adentro de un galponcito, y un tal Lezcano les dijo ¿Y Cómo lo van a sacar? No podían porque lo habían armado adentro y era más grande que la puerta…. Tuvieron que sacar el techo…

Anécdota medio pelo

Había un sastre, Adolfo Calfa, con dos hijas, y había un muchacho que le gustaba una, y le pidió matrimonio por la menor, y como la mayor era soltera se tuvo que casar con la más grande. Al final se saco la lotería.

Las bochas

Mi padre ya en aquella época tenia canchas, y jugábamos todo el día, también se jugaba mucho a la pelota paleta, villar, taba… Grandes jugadores, recuerdo que venían los gitanos, con zulquis y carpas, era terribles y paraban enfrente de la estación.
Era todo un desafío ganarle. Ahora he perdido pegada y vista, pero sigo jugando, hay campeonatos, la bocha es toda una pasión.

Las elecciones de antes

Se jugaba mucho a la “taba” Don Martín Izuzarre donaba una vaca, iban todos a comer, era el tiempo de los conservadores y radicales, hubo una pelea grande, un tal Castellanos y otro, y uno murió de una puñalada y el otro de un tiro.
En las elecciones era terrible, te decían “andate que ya votaste” y te tenías que ir.


Trenes
Cuando los trenes pasaban eran la alegría del pueblo… Por qué? Porque pasaban como 8 o 10 trenes por día… A las 2 de la mañana pasaba el nocturno, a la mañana temprano pasaba otro, que iba a Bs. as y volvía a la 1 que traía la mercadería.
El frutero, el ranquelino… y me acuerdo cuando venía el jefe a buscar la correspondencia, y venia la maquina a vapor, y atrás otra chimenea, la del cocinero… daba gusto…

El loro Pedrito

José Re fue el creador de la luz en San Emilio. Ël y Doña Teresa tenían un loro, que era como una persona, una cosa increíble. Había un tal Lleida que fabricaba y reparaba armas, le traían de todos lados, era muy famoso. Eran muy amigos con Re, y entraba a la casa y el loro decía, “Teresa… llego el narigón”, también venia Ángel Stroli, y el loro decía, “Teresa, llego culon…”, y a Cecil le decía “llego calzón, calzón, calzón”.
Don Re organiza una fiesta, tenía su casa, su baño y atrás un excusado. El loro empezó a provocar a la gente, y doña Teresa se enojo y mando a Angelito a sacar el loro. Y él le pega al loro y le hace un tajito arriba del pico, entonces el loro cae, aparentemente muerto, y Angelito se asusto y lo tiro al excusado. Va uno a orinar, y moja al loro y entonces dicen que este dice: “Si no se muere ese con ese tajo, menos me voy a morir yo”.

Anselmo y el trencito
Tuve la suerte de vivir siempre frente al ferrocarril. Escuchaba los trenes, pasaba el de pasajeros, que traía la pichonera y los huevos; el que llevaba la producción a Buenos Aires, y nunca me voy a olvidar el trencito de color naranja que parecía un tranvía, que iba a las 9 para Bragado y volvía a las 5 a Los Toldos. Un día, el estanciero Martín Insurralde, del campo “La Clemente”, tenia un empleado, Anselmo Molina, que lo embarco a hacer unos trámites en el trencito para Moreno. Cuando volvía, venía como chico con zapato nuevo… re contento. Paro en San Emilio y le gustó tanto que siguió a Los Toldos. Y ¿Cuál fue la fatalidad de Anselmo? Se vino de a pie… y a mitad de camino, lo agarro una tormenta que llego en cuatro patas…
Cada vez que pasaba el trencito, decía “no quiero subir mas…”

Aguatero
Yo andaba de aguatero para los bolseros. Acarreaba agua… Siempre me acuerdo, un tal Villarino, me decía “Me cajo en su madre caraco…., vaya y traiga agua fresca y bombee hasta que salgan bichos verdes!”.
Y yo inocente iba hasta lo de Teresa Benítez y bombeaba y bombeaba esperando los bichos…

Don Celeste

Don Celeste. Un hombre decente e inquieto. Vivía en los ferrocarriles de los pueblos chicos. Venia a podar, matar yuyo o arreglar gallineros al Jefe de la Estación. Le daban agua y comida y vivía en el tanque de agua, que tiene una pieza abajo. A la tarde le daban diez centavos para que vaya a tomar un potrillo, ¿Qué era un potrillo? Un vaso de grande de vino. Iba a lo Sarday, y Sarday le decía “Qué quieres tú?” “…y dame un potrillo”. Y se lo tomaba y se volvía. Un día tenia que seguir a Máximo Fernández, pero si se gastaba los 10 ctvos. No podía seguir. Entonces, le mantea, y se manda a mudar hasta el otro año. Al otro año, vuelve y pide otro potrillo. “Me lo va a pagar?”. “Toma”, le dice celeste. “Pero me debes la del año pasado”, y entonces cóbrate ese y anótame esta”.


A los chicos del hoy
A los chicos: Los veo que van a la escuela, y los veo jugar a las bochas, al tira gol, al fútbol… sigan por ese camino… y díganle no al cigarrillo, no a la bebida, y no, no, no y no a la droga, adelante chicos…!

Nota de la redacción: Pedimos disculpas si los nombres no están escritos correctamente, por fallas de la trascripción oral a escrita.

4 comentarios:

  1. Muy linda nota la realizada al amigo Domingo. Tengo la suerte de conocerlo y además de tener a mi suegro allí, en San Emilio: el gallego Pedro Pampín; por lo que voy bastante seguido con mi familia.
    Algunos en el pueblo cuentan (y no es chiste) que una vuelta se encontraron el papá de Domingo y otro español. Don Placeres lo saluda sacándose el sombrero y estirando la mano para estrechar diciéndole al otro:
    -Encantado, el mayor de los Placeres.
    Y el otro (conociendo el apellido) le contestó:
    -Mucho gusto! El menor de los Rodríguez!
    Un saludo para todos y sigan adelante con la revita que, por azar, encontré casi sin querer en la web, cosa que me sorprendió alegremente.
    Germán Sosa

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  2. Gracias Germán por visitarnos, esperamos seguir sorprendiéndote

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  3. gustavovr58@hotmail.com25/9/08 13:53

    he encontrado la manuelamolina,y su historia la he leido lo unico que puedo decir que en este momento el corazon me late muy fuerte de la emocion es casi la misma historia que me contaba mi padre que era oriundo de esos pagos.gracias desde españa un amigo

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  4. Muy buena la nota a un personaje tan entrañable como es Mingo. Estaba extrañando estas cosas de la Manuela. Les mando un abrazo y sigan redescubriendo la historia

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