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28/7/09

Cuanto más alto trepa el monito...

"Martínez de Hoz merece el mayor de los respetos", afirmó el titular de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) Mario Llambías ante la sorpresa de los presentes. "Por ser uno de los fundadores de la Sociedad Rural Argentina", explicación que agregó tranquilidad a los productores que minutos antes habían decidido no tomar medidas de fuerza para exigir mejoras al sector tambero.

José Martínez de Hoz, bisabuelo del ex funcionario de facto, no sólo fue uno de los principales fundadores de la SRA, el 10 de julio de 1866, sino que presidió la patronal agropecuaria hasta 1870. Entre sus propiedades, se destacaban 2.500.000 hectáreas de terreno en la Patagonia, cedidas por Julio Argentino Roca tras la conquista del Desierto.
El otro Martínez de Hoz con el cual bromea Llambías se inició en la función pública como ministro de Economía de la provincia de Salta, durante la llamada Revolución Libertadora (sic) que derrocó a Juan Domingo Perón. Luego, se desempeño como Secretario de Agricultura y Ganadería y fue ministro del presidente de facto José María Guido (1962-1963). También supo representar al sector bancario, financiero, industrial y agrario, y participar activamente del plan genocida desplegado a partir de 1976.

¿Qué le parece todo esto, amigazo Buzzi?

21/7/08

C'est la fin…?

Oh, Mama, can this really be the end?
Bob Dylan

Quiero creer que no. Quiero creer que lo sucedido durante estos últimos cuatro meses en todo caso es el solo el comienzo, el puntapié inicial para que la democracia directa recupere lo que perdió en manos de una política invariablemente cochina. Sin embargo me late que en realidad a esta película ya la vimos. Y lo peor es que nos volvieron a cobrar la entrada.
por César H. París


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Si nos guiamos por la reacción de la clase media y los pasquines nacionales, podríamos decir que La Guerra Oleaginosa se trató una película de altísimo presupuesto, donde abundaron los extras mal pagos y en la que parecían triunfar los malos, hasta que Cobos El Héroe se impuso sobre la arpía bruja que gobernaba desde su castillo bañándose en sangre de vírgenes sacrificadas para tal fin. Entonces la paz retornó a la Comarca, las mujeres rieron, los hombres volvieron al surco y los señores feudales liberaron sus extensos prados, poblados de unicornios y gnomos, para que los niños jugaran en corro y los abuelos contaran la historia de cómo era el mundo con la malvada bruja Kris, el El Tuerto nigromante y su temible esbirro D’Elía.

Sin embargo, décadas de asistir a esta sala, me llevan a desconfiar de tan idílico panorama ¿Qué ha cambiado –pregunto- si nada cambió? Se me dirá que es de ciegos ignorar la recomposición política a la que se enfrenta el país luego de La Batalla por las Retenciones. Pero ¿qué recomposición es posible cuando vemos que la ley se discutió con la ayuda de actores de reparto como Menem o Saadi? Si se afirma, posiblemente con toda razón, de que CFK carece de reprensentividad popular (más allá de su cómodo triunfo eleccionario) ¿qué diablos podríamos decir entonces del senador riojano o del catamarqueño cuyos votos fueron también decisivos para arribar a este resultado? ¿a quién representan esos engendros? ¿a la población penitenciaria? ¿Qué hizo Solá por el interior de la provincia cuando fue gobernador? ¿y ahora es aplaudido por los chacareros…? Posiblemente esté viendo la copa medio vacía e ignorando a representantes legítimos del sentir nacional. Posiblemente esté harto de la gerontocracia dominante y de la oligofrenia del medio pelo, que vota un gobierno y que se enoja porque hace parte de lo que prometió

El fin de la 125 no ha terminado nada porque lo que empezó como una estrategia defensiva, un rechazo a la injerencia estatal sobre el capital privado, culminó con un ataque fanático, donde ya no importó lo que podía ceder el gobierno (¿alguien conoce realmente el contenido de la polémica resolución?), sino qué tanto podían imponerse intereses sectoriales. Como en un perverso juego de la silla donde todos giraron en torno a los lugares que iba dejando vacante el oficialismo en su retirada patética, una cohorte de impresentables corporativos dispuestos sólo a defender intereses sectoriales se abalanzaron sobre las sillas vacías. Y el poder parece volver a ciertas manos. Pero “El Regreso de Los Muertos Vivos” es otra película, una comedia grotesca, de esas que dan vergüenza ajena pero que no podemos dejar de mirar.

En “El Regreso de los Muertos Vivos” (también conocida como “Amanecer del Nuevo Orden Mundial”) la Sociedad Rural es un paladín de la democracia directa y Rodríguez Saa se queja del gobierno despótico y verticalista. Las cuatro provincias más ricas se arrogan la representación federal, mientras los desplazados por el avance de los intereses agroindustriales mueren de pobreza en páramos desérticos e inhabitables. A todo esto, sobre una montaña vemos al patriarca Duhalde descender, envuelto en brumas, con las Tablas de la Ley. En este increíble film, el matrimonio presidencial se repliega en su laboratorio subterráneo para diseñar estrategias inconcebibles, recuperar lo peor del peronismo (es decir, casi todo), jugar al apriete y combatir el fuego con el fuego, mientras el ejército de zombies se va posicionando en la opinión popular para lobotomizar a una masa ya anestesiada por el magnético influjo de la Divina TV Führer. Y, así y todo, se las arregla para ser una comedia. Eso sí, de las que hacen llorar de la risa.

¿Qué queda sino reírse cuando vemos la foto de Llambías, Biolcati y Barrionuevo?¿Cual es la diferencia entre eso y la nefasta presencia de Moyano en el oficialismo? ¿La gente de Castell se sumó al movimiento campestre porqué estaba de acuerdo con De Narváez o porque el barbudo es un parásito de la opinión pública, capaz de avalar que su compañera combativa se exhiba ante los ojos libidinosos de Sofovich? Y ya que estamos entre risas ¿Por qué no admitimos que buena parte de la gente que se convocó en el Monumento a los Españoles lo hizo por la renta particular, un motivo tan válido (y posiblemente más mezquino) que el del pancho y la coca? Eso sí que no parece causar mucha gracia ¿no? ¿Y cuando escuchamos a CFK decir que la diferencia de las retenciones móviles sería para construir cincuenta hospitales? Puras risotadas, no van a decirme que no recordaron aquello de “subir a la estratósfera” ¿Cómo no vamos a sonreír al ver el paso de comedia final, donde el último orejón del tarro, el ninguneado, tumba con su voto las intenciones presidenciales de ganar en la contienda? Ni los Hermanos Marx lo hubieran hecho mejor.

A todo esto ¿para cuándo el regreso de Ruckauf? Ahora que reapareció De la Sota podrían jugar a la pizza con champán otros diez años más.

Lamentablemente la comedia no se basa en lo que es, sino en lo que podría ser. La realidad se parece mucho más a una farsa orquestada. El escenario indica que el movimiento campestre debe engendrar líderes capaces de estar a la altura de la responsabilidad que tienen en las manos. Ahora vemos que Bussi, si bien reconfortado por lo bien que salió en la foto, se queja de que “con el regreso al 35% los productores chicos pagan lo mismo que los grandes” Bueno, a joderse entonces, hubiera negociado para sus representados una alícuota menor sin permitir que la Sociedad Rural y las exportadoras gocen también de los beneficios aduaneros correspondientes a los trabajadores. Pero nada de eso importó, en tanto lo importante era “la unidad de las cuatro entidades” por “el bien de la lucha campesina”. Es ese sentido, la Federación Agraria se muestra peligrosamente dubitativa e inaceptablemente corporativa.

Y como si fuera poco, más allá de Bussi, que en realidad es sólo un segundo de quien encabeza de verdad la FAA, se encuentra Alfredo De Angelis, bestia televisiva y fiel representante del movimiento que lo impuso como líder de opinión. Recordemos que “El Melli” como campechanamente se lo conoce, supo protestar con uñas y dientes (je) contra la instalación de las pasteras en el río Uruguay. Lo que empezó como un reclamo sostenible (nadie les había preguntado a la gente de Gualeguaychú si querían semejantes vecinos) rápidamente degeneró en una pugna de proporciones internacionales, alimentando una hoguera de fanatismo irracional que dinamitó la frontera entre dos países unidos como pocos en el mundo. Y ahora, con su reclamo a favor del modelo agroexportador (y del “gringo bueno y trabajador”), defiende las ambiciones de Monsanto de seguir envenenando la tierra que no es de Entre Ríos ni de nadie. ¿Si tanto le importa el agua limpia de su ciudad porqué fomenta los transgénicos que alteran todo el bioma de la cuenca del Paraná? Los agitadores profesionales son útiles en tiempo de guerra, si las capas medias siguen aplaudiendo a ese mono se están cavando su propia fosa, de verdad. Están ponderando a alguien cuya lectura de los hechos es: “Hemos triunfado porque la oposición se ha unido y el oficialismo se parte”.

Y ya que hablamos de sepulcros, estando el gobierno nacional en estado comatoso, es un buen momento para hacerle una biopsia, por lo menos mientras se mantenga grogui. La sucesión de errores políticos de la administración de CFK sólo tiene parangón con los momentos más autistas del gobierno de De la Rúa. Sumado esto a las múltiples denuncias por malversación de fondos que ha ido acumulando su administración, el desmanejo del conflicto, y una proverbial torpeza instrumental, ponen un manto de dudas sobre la capacidad de la presidenta para liderar cualquier tipo de proceso político. Parece mentira que un cuadro tan formado como Cristina, ducha en pensamientos políticos varios, no haya visto la conformación del nuevo sujeto agrario que cortó las rutas. O por lo menos avivarse lo que estaba en juego. Miguel Bonasso contó en una entrevista a la revista XXIII como Hermes Binner le había dicho que le comunicara al presidente (en ese momento era Néstor) su impresión de que “la Argentina crecería de tal manera que se producirían tensiones distributivas y era necesario conformar una comisión donde podrían discutirse estos temas en la que el gobierno fuera el árbitro” Por no escuchar un consejo tan certero, al renunciar su natural posición de árbitro en este conflicto para ser parte de él, el gobierno de los Kichner perdió definitivamente la posibilidad de plantear una necesaria redistribución. Eso es lo verdaderamente imperdonable de este gobierno: el haber arrastrado una causa justa y haberla sacrificado en su hoguera de vanidad personal. Por eso merecen desaparecer, lo de la valija no es nada al lado de esto.

Para terminar de redondear esta suma de desaciertos, ninguno de estos bombazos de taquilla hubieran sido posibles si la participación de la ilustre prensa nacional. Hay que remontarse hasta el nefasto "Seguimos Ganando" para encontrar una campaña de desinformación como a la que hemos asistido en los últimos cien días. El monopolio Clarín, en especial la señal TN con el agroperiodista Julio Bazán (quien ganó durante el conflicto un Martín Fierro) puso en juego toda su red de influencia en favor del sector agrario, erigiendo a Gualeguaychu y a De Ángelis como el único emblema de los "autoconvocados". Múltiples son las evidencias que demustran la operación de este medio: baste recordar como emitía los mensajes presidenciales con el monigote ese en un recuadro inferior, haciendo toda clase de morisquetas "representando al ciudadano común" y dandole micrófono inmediatamente después de cada mensaje, como si las repercusiones del mismo fueran analizables instantáneamente. ¿Cuántas veces invitaron a Carrió a "A dos voces"? El resto de los canales no estuvo a la saga. Sin embargo, el caso paradigmático viene de la mano de Crítica de la Argentina, donde su director, Jorge Lanata, operó de manera abierta en favor del sector campestre, llegando hasta el extremos de acusar de "intelectuales rentados" a aquellos que elegían defender el accionar del gobierno, como si su periódico no fuera rentado por el grupo de Grobo, como si los Grobo vendieran heladeras y no tuvieran nada que ver que lo que pasaba. Hay también que admitir que Jorge Lanata es opositor por vocación y que sus denuncias suelen ser certeras, pero ¿porqué si siempre condenó los cortes en a Uruguay en Gualeguaychú, nunca hizo lo mismo con el bloqueo agrario?¿Tanta es su rabia opositora que le hace perder el foco justo cuando más lo necesita? Por otro lado, Página 12, el refugio de esos "intelectuales rentados", prefirió operar en favor del gobierno y también lo hizo a cara descubierta. Pero ante semejante avalancha de información malintencionada (¿recuerdan el "manifestante del campo herido" seguido por la irresponsabilidad de Vilma Ripoll") busco equilibrar (¡increíblemente!) tanto despropósito. Además es cierto que su prédica es muy minoritaria si la comparamos con el Noticiero del 13 o con la Mesa de Mirtha Legrand, donde vimos almorzar campechanamente a Llambias, Miguens, Carrió, Bussi y donde De Angelis, en un paroxismo orgásmico, se dejó sobar gustosamente el lomo por la conductora que alguna vez dijo "Yo no soy sólo rubia por fuera, tambiés soy rubia por dentro".

“Ojalá te toque vivir en tiempos interesantes” es una curiosa maldición china que desea que el destinatario viva eternamente surcado por conflictos que lo desestabilicen. También suele decirse que "Crisis" significa "oportunidad", aunque yo creo que en realidad significa "estamos en el horno y meados por un millón de dragones chinos". Como sea, ya lo dijo nuestro amigo Nietzsche: "lo que no nos mata nos hace más fuerte". Haber sobrevivido a todo esto nos ha aumentado la masa muscular. Cada vez somos más fornidos, cada vez nos parecemos más a bestias de carga. "Rebelión en la Granja" fue el primer titular que se le ocurrió a cado uno de los pasantes que trabajaron en los diarios durante el conflicto. Si recuerdan el final de la obra de Orwell bien pueden advertir cuánto de razón tenían esos aprendices.

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Veremos, dijo el maestro zen... (parábola contemporánea)
Un día, a un chico del barrio, le regalan una moto. Una Motomel, de 100, de encendido electrónico, azul. Grossa moto. Los vecinos y los amigos están recontentos. El viejo maestro, no. Le preguntan qué le parece.

- "Veremos", dice el maestro.

Pasa el tiempo. El pibe se estrola en la moto y se rompe una pierna. Mal se la rompe. Todos los amigos y vecinos están tristes. El viejo maestro, no. Le preguntan qué le parece.

- "Veremos", dice el maestro.

Pasa el tiempo. Hay guerra y hay que ir a la guerra. Reclutan a todos los pibes del barrio. Pero el pibe de la moto tiene la pierna rota: no puede ir, se salva. Todos están contentos. El viejo maestro, no. Le preguntan qué le parece.

- "Veremos", dice el maestro.


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18/7/08

Último round

Con el rechazo de la Cámara de Senadores a la resolución 125 y la posterior derogación de la misma por decreto presidencial, se cierra la primera etapa de un conflicto que atravesó la administración de Cristina Fernández como una katana samurai rebana en dos un brazo humano. Aunque en realidad, los resultados de la pugna se parecen más al golpe de una maza sobre una sandía que al limpio corte de una espada afilada.

Nutriéndose de los múltiples discursos que generó el voto de Julio Cobos, Lamanuelamolina inagura la sección de intertextos, donde invita a sus lectores a recorrer una serie de escritos de diversa procedencia que, en este caso, refieren algunas miradas sobre el penúltimo acto de esta tragicomedia. De cómo acabe realmente depende la viabilidad del presente y la posibilidad de un futuro.

Seguí leyendo...
* Frankenstein, por Martín Caparrós
* Mamarrachos a la interna del "proyecto nacional y popular", por Prensa de Frente
* Paisaje después de la batalla, por Mempo Gardinelli
* La noche del Senado, por Pino Solanas y Alicia Argumeda
* Cobos y el duelo de Cristina, por Jorge Fonteveccia
* Qué país, por Eduardo Aliverti
* La onda es fracasar pero con todo éxito, por Jorge Lanata
* Las patronales sojeras le doblan el brazo al gobierno, por La Verdad Obrera
* Elogio de la traición, por Ceferino Reato
* La sociedad se mueve, por Claudio Lozano
* El embrollo argentino, por Osvaldo Bayer
* ¡Cristina – Cobos, el Reencuentro: Versión 2!, por Podetti

14/7/08

Una moneda al aire

Si algo positivo dejó este conflicto es “la novedad” de que es imprescindible generar un NUEVO MODELO AGROPECUARIO que tenga como finalidad: volver a poblar las localidades del interior, regular precios del mercado interno, orientar productivamente a la Nación y claro, fomentar otras producciones más allá de la soja. Mire por donde se lo mire, hay que expulsar la visión concentradora del mercado neoliberal y recibir la intervención de un estado patriota. No patota. La coyuntura arroja la moneda al aire una vez más. Pero la moneda ¿es válida?

Por Antonio A. Adamini

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Voy a despegarme de las sensaciones encontradas que generó este conflicto que considero absurdo. Voy a despegarme, por ejemplo, de la decepción que tuve al saber que “la causa”, el tan mentado plan de redistribución social, se acota en la construcción de 30 hospitales, 300 salas sanitarias y algunas casas rurales, y voy despegarme también de la horrenda decepción de comprender que un plan de redistribución social dependa de que la especulación financiera internacional (nuevo actor productivo) mantenga alto el precio de la soja.

Voy a despegarme del falso vaivén ideológico que generaron las lecturas y relecturas que implicaron las acusaciones que “los contra” peronistas han diseminado contra “el campo” desde un discurso basado más en el odio personal contra “los ricos” que en el discurso racional. Y del mismo modo voy a despegarme de la decepción sufrida por comprender que aún persisten en nuestra sociedad componentes imbéciles de una derecha ciega (expuesta en el reclamo agrario) que desean que “se vayan los montoneros revanchistas setentistas”, refiriéndose a los millonarios de El Calafate.

Voy a despegarme de la obligación que parece asistir a la sociedad de asumir posición a favor de un bando u otro en una falsa dicotomía que no hace más que encerrar, nuevamente, a esta sociedad. Simplemente no quiero. Ni con uno, ni con otro. Y que me perdone la violenta sensibilidad social de compañeros peronistas y también la certeza de los de la zona rural. Considero una “extorsión” lo implementado por el sector agroindustrial en estos más de cien días obligando al congreso a que vote a “su medida”; y considero excesivas mentiras y manipulación del Gobierno nacional, con escalada de violencia gratuitas, lo que no creo hasta que no vea en un cambio definitivo de país justo. A la vez, comprendo razones de cada lado, y en una de ellas, voy a detenerme. Pero antes también es preciso dejar en claro que aún sin estar a favor de uno u otro, considero (creo que como toda la sociedad) que las retenciones son un instrumento válido “para captar la renta extraordinaria que surge del movimiento de precios internacionales y no del esfuerzo del productor, así como diferenciar precios internos de internacionales” (Lozano). El momento de dictar retenciones, cuánto, si existe una confiscación, cuál debe ser su fragmentación de acuerdo a la capacidad de cada productor, y su destino… no son motivos de esta columna.

Sí voy a referirme al único ítem que apoyo y defiendo tanto del reclamo agrario: La necesidad de generar un Plan Nacional de Desarrollo Agropecuario, hasta hoy inexistente.

PUEBLOS DE SOJA FANTASMAL
El modelo agropecuario actual es como una moneda, con dos caras opuestas y perfectamente delimitadas. Pero complementarias. Pujanza económica neoliberal dependiente con mercados internacionales propicios; y la más nefasta desolación de localidades despobladas, olvidadas y cuasi fantasmales.
Nací y crecí en un país que relataba las épocas gloriosas de localidades que se expandían a la sombra de un sistema ferroviario pujante y de emprendimientos productivos que generaban alimentos y grandes mesas familiares. Épocas de transacciones entre vecinos y de palabras válidas. Hoy, con cierta desazón, contemplo la cara de la moneda en donde se han vuelto taperas los grandes comercios de localidades como San Emilio; o el yuyal inunda las estaciones ferroviarias en desuso. Ya no hay oportunidades en las localidades rurales y cada vez son menos los alumnos de las escuelas que resisten el cierre. Todos podemos observarlo. Y lamentablemente, todos pudimos acostumbrarnos. De no ser por los épicos relatos de los viejitos cariñosos que se le ponen el pecho al olvido y cuentan a quien quiera oír lo grandioso que fueron esos momentos.
Con el mismo sabor, y del otro lado de la moneda, hoy transito en un rincón del país donde veo los componentes de las paradojas del presente irrisorio, en donde “la rentabilidad extraordinaria” le ha tocado al sector rural. Claro que no a todo el sector rural. Pero sí a quienes se han volcado de lleno al arrendamiento y explotación de sus territorios productivos. A buena hora! Yo por ejemplo, a diferencia de mis compañeros manuelos, si creo que si al sector rural le va bien, esto repercute inevitablemente en las economías locales. Claro que no tan bien como al productor mismo, o al arrendatario, pero bueno, esa es otra cuestión.
Ahora, ¿cómo se concilia esta bonanza económica con la extinción de las pequeñas localidades? O mejor dicho, ¿Son inconciliables? Lo que hay que identificar es el componente de la riqueza del modelo actual: La Soja. Todas se han volcado a la producción en escala de la oleaginosa. Claro, si nada ofrece la rentabilidad que ella. Incluso, con políticas de desalientan la producción ganadera, lechera, triguera o maicera, es inevitable el efecto embudo.
La demanda internacional de aceite y harina de soja da el marco ineludible para la producción agropecuaria actual. La Ley de biocombustible que aprobara el congreso nacional hace dos años también. La presencia de Urquía (hoy cuco) en las filas kirchneristas no es casual. Y la toma a YPF del 1º puesto exportador por Cargill, con 6 aceiteras/cerealeras entre el ranking de los principales 10, es la consecuencia definitoria de la tendencia. Claramente se vislumbra que el kirchnerismo, basado en la proyección del mercado internacional, expone una política agropecuaria como política de Estado. La política de la soja. Hoy las planicies se vuelven cada vez más verdes y aceitosas. Más inhabitadas y a la vez, más rentables, en una nueva captación de beneficios del mercado internacional.
Si algo desestabilizó en mí este conflicto por las retenciones móviles, fue comprender que un país con una potencialidad agropecuaria excepcional como Argentina, no posea estrategias de desarrollo rural, ni tenga políticas claras y a largo plazo. Peor aún comprender que la tendencia agropecuaria y el desarrollo rural dependen pura y exclusivamente de los números que dictamina la pizarra de Chicago, con la nueva incorporación de la especulación financiera. O sea que de algún modo sí existe un modelo agropecuario, un modelo que deja hacer al mercado. La cuestión es si este modelo es válido. Seguramente lo será para aquellos que reciben la rentabilidad sojera, pero difícilmente lo sea para el resto: los que ya no pueden volcarse a las producciones (hoy) alternativas. Y menos lo será para quienes están denunciando lo que trae aparejado este modelo industrial del campo, refiriéndome puntualmente al uso de agrotóxicos, el deterioro ambiental del suelos, el agua y el aire, y la falta de control oficial en fumigadores aéreos y terrestres.
El límite que poseo sobre conocimiento de temas agropecuarios no me impide comprender que si todo es soja y alta rentabilidad (y a la vez alto deterioro ambiental) y que en el mismo escenario localidades como San Emilio han quedado a la deriva, deshabitadas y sin ninguna posibilidad, entonces lo que sucede es que el campo se encuentra a merced de la tendencia política neoliberal tanto de los Kirchner como de todos los que los antecedieron desde 1976. Anulando las empresas estatales, endeudando desorbitadamente a la República, eliminando al ferrocarril y fijando al dólar como moneda nacional.
A esta altura, considero que lo único que puede resolver la presencia neoliberal en donde predomina la tendencia sojera y donde los pueblos permanecen deshabitados, es la presencia intervencionista de un Estado PATRIOTA, o sea, con pleno interés nacional. Que determine posibilidad para que se desarrollen los pequeños productores que hoy se van a las ciudades o alquilan sus pocas hectáreas por valores más altos de los que corresponden; y a la vez, que permita la expansión de mercados (aprovechando la demanda internacional) resguardando el consumo interno. No hay otra. Cortes de carne para exportación; trigo; maíz; leche; soja; (por nombrar producciones de nuestra zona pampeana) deben tener reglas claras y a largo plazo, que permitan que los pueblos vuelvan a fundarse, contagiando demás rubros. Entes como la Junta Nacional de Granos que en estos días ha vuelto al debate, se vuelve parte del replanteo nacional luego de la moda de anulación del primer mundo globalizado de los noventa.

VISIONES DE UN NUEVO MODELO
Si los pueblos rurales están cada vez más deshabitados y abandonados como todos podemos ver; si el abusivo uso de agroquímicos está perjudicando y haciendo dependiente de fertilizantes al suelo y a los cultivos; si comienza a predominar la presencia de pooles con inversionistas ajenos al campo que fomentan sin preocupación más que la económica el monocultivo sin mucho ánimo de rotación o inclusión de ganadería; si cada vez hay menos productores y mas arrendadores; si todo es soja por la tendencia económica del mundo que promueve los biocombustibles en desmedro de otros cultivos que aportan alimentos; entonces es claro que así no podemos seguir.
¿Cómo puede ser que un país como argentina no tenga soberanía alimentaria? ¿Sabían que la mitad de las lentejas – integrante de la dieta básica nacional - se importa de Chile y México? ¿Cómo entender que criar conejos o aves es mal negocio? ¿Cómo se puede entender que el productor de ganadería tarde tres años en criar una vaca, y al venderla, le paguen $3 el Kilo mientras en la carnicería la compramos a $15? No podemos ser tan necios. Hay que comprender que un nuevo modelo agropecuario es posible, y eso inevitablemente viene a la par de algo mucho más complejo: un nuevo modelo de país.
En una entrevista realizada por Eduardo Aliverti en su programa “marca de radio” (al que todos pueden acceder por la web), el Presidente del INTI, Enrique Mario Martínez, expresó los conceptos más claros escuchados en todos estos días de gran quilombo que fundamentan esta postura. “O se potencian las economías regionales -dijo el entrevistado-, o se promueve la concentración total. Cada vez hay menos actores sustentables en la producción”.
En principio, Martínez se refiere a la generalidad con que es tratado el tema. A todos “todo da igual. Lo grande y lo pequeño (en el campo) todos creen que es lo mismo”. Del mismo modo “hay que distinguir el interés del hombre de las finanzas (fondos de inversión de pools de siembra) y el que esta viviendo en la tierra”.
Para Martínez hay que modificar la percepción de que la producción agropecuaria termina en la tranquera, sin intervención en el proceso productivo posterior. Hay que “forzar a los pequeños a que se integren a la cadena de valores”.
“Hay que integrar la cadena. Para que el ganadero pequeño pueda llevar su vaca a la carnicería. El carnicero compraría mas barato, y el ganadero ganaría más que ahora. Y porque no se hace (…) Porque el intermedio es concentrado. (…) Hoy hay 5 plantas que procesan la leche. Del tambo del pueblo va a la planta de Córdoba, y luego de ser procesada y envasada, sacando 1 litro por cada 0,25 lt de la leche original, es traída al mismo pueblo para comprar el sachet en la góndola”. Pero ¿qué pasa? Para el presidente del INTI existe una “alianza estratégica entre los grandes hipermercados y los grandes procesadores que sacan de la góndola al pequeño productor. Además, la provincia lo promueve quitándole ingresos brutos, y subsidios. Quitando al comercio minorista. (…) –otro ejemplo- Si yo produzco pollo, y necesito harina de soja. Y al lado hay alguien que produce soja. No tiene sentido que yo mande la soja 200 km, a la planta de aceite, y vuelva la harina. Hay que hacer plantas pequeñas. Y la harina la vende el productor al pollero. Y hacemos un acuerdo. Lo mismo con cerdo, carne, etc”.
La tendencia a la soja fruto de los precios internacionales y el no apoyo de las políticas económicas, también estuvo bajo la lupa de Martínez. Martínez defiende a “grupos como el CREA que están virando a defender la rotación para que esto no se convierta en un páramo, incorporando pastura, y vacas… para fertilizar el suelo”. Y cree fundamental, el tratamiento de la Ley de Arrendamiento, que entre otras cosas obliga a arrendar 5 años mínimo, y con un plan de rotación de trabajo. “El propietario lo repensaría. E incluiría un plan de trabajo con rotación de cultivo. Volvería a arrendar la gente de campo y no los inversionistas golondrina. La gente que viven en los pueblo, y en los campos”. En localidades como la nuestra, la presencia de los pooles de siembra aún no es notable, y por tanto, la rotación de cultivos con inclusión de ganadería (donde quedan vacas) existe y se mantiene; pero es importante entender que es una tendencia que a mediano plazo nos incluye. Que si las reglas del estado no son claras, el monocultivo llegará. Porque así lo marca la tendencia.
Otra propuesta interesante de Martínez es la unificación de productores, conformando cooperativas locales que permitan reducir los costos de insumos para toda producción rural: “Compensar fletes y reducir costos de insumos (herbicidas y fertilizantes) a través de importación masiva en cooperativas, con grandes acuerdos con los semilleros. Lamentablemente no hay semilleros nacionales. Todos son transnacionales”, reconoce.
En la entrevista con Aliverti, Martínez comentó la experiencia que el INTI está llevando adelante con 5 municipios del Gobierno de La Pampa. Se promovieron y realizaron 5 plantas pequeñas faenadoras de pollos. “Vas con dos jaulas, se limpian, y el productor se la lleva. Te la comes con tu familia o la vendes en el comercio minorista”, clarifica. En definitiva, hay que “meter a los de adentro y sacar a los de afuera”.
Recurro a otro testimonio valiosísimo y también abarcativo La opinión del querido Pino Solanas, tan oportuna como siempre: “Los cinco grandes países exportadores de granos, EE.UU. y la Comunidad económica Europea subsidian la exportación cerealera e intervienen en apoyo de sus productores; los otros dos países -Australia y Canadá- mantienen el monopolio estatal sobre el comercio exterior a través de mecanismos similares a nuestra antigua Junta Nacional de Granos. La crisis actual debe servir para replantear el conjunto del problema. ¿Cuál es la razón para ceder la renta y una política soberana e integral de sostén agrícola? No sólo para los productores de soja: ¿puede aceptarse que el productor de manzana o yerba mate reciba sólo el 10% del precio de venta? El desastre económico y social que significó la desaparición del 40% de los productores rurales que teníamos en los años setenta no puede aceptarse como irreversible. El otro tema grave que no puede soslayarse y parece ser el más temido, es la reforma agraria. De casi 500.000 productores pasamos a 300.000. Esas propiedades quedaron en manos de los bancos, grupos concentrados, terratenientes y sociedades anónimas. Hoy la mitad de la tierra pertenece a menos de 7000 propietarios y 40 millones de hectáreas pasaron a ser propiedad de extranjeros, incluso en áreas de frontera”.
Esta tendencia basada en la demanda mundial y por ende en el aumento de precios internacionales, y a la vez, en la ausencia de políticas claras y abarcativa, ha llevado a la producción agropecuaria a depender del fenómeno de la soja. La rentabilidad que todos vemos del campo es solo por la soja. Que lamentable para nuestro país. Es claro que esta tendencia (basada en el dictamen neoliberal) no puede convivir con una nueva tendencia agropecuaria nacional. El plan debe contemplarla, claro, como a todas las producciones requeridas en el mercado internacional que otorguen beneficios económicos al superávit nacional, pero no puede rendirse a sus pies como lo estamos haciendo ahora, mientras enajenamos maíz, trigo, girasol, leche, etc.
Si seguimos en esta vorágine, nos estaremos transformando “de productores de alimentos en proveedores de forrajes” para el mercado mundial. Falta alimento para la humanidad (incluido aquí muchos hermanos argentinos), y nosotros producimos nueva energía para los automóviles con el justificativo de la posibilidad comercial. O sea, esta tendencia absolutista no puede convivir con “el impulso a las economías regionales”, cuando estas fueron expulsadas por la misma soja.


LA MANIPULACION Y LA MESA
Y aquí la culpa no es del productor agropecuario (como están queriendo hacer ver a la sociedad de los centros urbanos), que se vuelca a la producción que más le convenga porque el campo es su trabajo. Y tampoco aunque es “el componente” es de la soja (su incentivo comenzó en el 96). La culpa es del Estado que deja hacer al mercado. Y es hora de comprender lo que el mercado trasnacional hace con lo nacional. Por eso el Estado debe regular los mercados, permitiendo precios bajos “para la mesa de los argentinos” (como dice Néstor) y exportación a precios internacionales para el sobrante exportable.
¿Es lo que está haciendo con la medida de las retenciones móviles el Estado? Absolutamente NO. El discurso de aumentar las retenciones a la soja para promover otras producciones es manipulación y desinformación pura. Si querés que haya más trigo para pan en la mesa de los argentinos, entonces fomenta la promoción del trigo. Y así con el maíz, la yerba y el pomelo, entre tantas otras producciones. Porque si en cambio, para que haya comida a bajo precio en la mesa de los argentinos lo que hacen es cerrar las exportaciones de trigo, entonces lo que logran es que nadie siembre trigo, entonces no habrá pan barato; y cierran las exportaciones de carne, entonces nadie atiende por tres años una vaca, entonces no habrá carne barata. Y se basan solo en captar la alta rentabilidad de la soja quitando a todos el mismo porcentaje, entonces lo que hacen es aniquilar directamente al pequeño productor.
Por lo demás, en esta vorágine de reformulaciones, posicionar al “campo”, ente homogéneo, como defensor de intereses golpistas y defensor de intereses foráneos, creo que no ayuda en lo más mínimo si lo que se piensa es en hacer resurgir y potenciar estas comunidades productivas hoy extintas.
Me da la sensación de que estamos en un momento de debate en donde nos confundimos y dejamos extasiar con una moneda que vuela por los aires de un país confuso, grandilocuente, enorme y heterogéneo. La moneda vuela y en plena elevación se mueve en vaivén trastocada por el aire caliente de aviones rasantes. Viaja con un impulso ensordecido mientras por lo bajo mas abajo el aliento de discusiones estériles le quitan el impulso. Vuela la moneda, no cae. Pero la naturaleza es implacable, exige regreso. Soplan en el regreso voces cascarrias. Y entonces cae y dictamina.

Pero el dictamen no es trascendente porque la moneda no es válida (soja/pueblos fantasmas). Hay que cambiar de moneda (otro modelo) o mejor, hay que dejar de ser expectantes del azar.

5/7/08

Otro camino para superar la crisis

1. Han pasado más de cien días desde que las cuatro federaciones agrarias (SR, CRA, CONINAGRO y FAA), con su lockout, iniciaran una crisis de excepcional envergadura y nos transformara a la inmensa mayoría de los argentinos en rehenes de sus propios reclamos. No obstante que el gobierno concediera gran parte de estos, la presión corporativa se traslada ahora al Congreso.

Enviado por José Caminos para lamanuelaonline

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Pero mientras la rebelión sojera nos condenaba al desabastecimiento, la aceleración inflacionaria, la parálisis de la producción industrial, la suspensión y el despido de trabajadores producía también un formidable derroche de productos alimenticios. Millones de argentinos contemplaron por TV el derrame de otros tantos millones de litros de leche. Sin embargo, lo que no se pudo ver es que, mientras se decía que se paralizaba la exportación, ésta continuaba y aumentaba. El total de exportaciones de granos, oleaginosas y subproductos alcanzó entre enero y mayo de este año casi 10.400 millones de dólares, 63% más que los 6.371 millones del mismo período el año pasado.
Sin embargo, lo que comenzó como una disputa por la renta entre “campo” y “gobierno” se transformó en un choque político por la orientación general del país y el completo manejo del Estado. Mientras el gobierno intenta contener la vertiginosa licuación de su autoridad política y su función propia al frente del mismo, el bloque ruralista busca potenciar ese desgaste, canalizando las aspiraciones ultraliberales de toda la derecha. La revuelta sojera ha obtenido el sostén activo de gran parte de los sectores medios, sobre todo del interior, en medida mucho mayor al que consiguiera Blumberg y ha instalado un ambiente de hostilidad racista hacia las tradiciones populares y las conquistas democráticas, que produce el rebrote de una cultura gorila basada en la épica del bolsillo.
Este “movimiento social” reaccionario, sostenido por la propaganda de los grandes medios masivos, que alimentan la ignorancia y el individualismo corrientes, reclama la completa rendición del Estado al principal reclamo corporativo: la anulación de las retenciones móviles. Para la burguesía sojera, el hambre mundial de más de 1.000 millones de seres humanos implica la oportunidad de un negocio multimillonario, sobre el que se abalanza aun a costa del hambre nativo.
No se puede ignorar que es el propio modelo sojero, que desde la década pasada contó con el impulso de todos los gobiernos, el que ha metido a todo el pueblo argentino en esta encerrona. No se puede ignorar que la administración kirchnerista lo multiplicó, aprovechando el crecimiento de los precios internacionales para empujar el aumento del PBI a “tasas chinas” y, de paso, hacer “caja” para pagar los vencimientos de la deuda, prevenirse contra la crisis financiera mundial, subsidiar a las empresas de transporte y servicios privatizadas y someter a los regímenes provinciales al poder político central. Sólo a último momento, y frente a la situación de conflicto, el gobierno “descubre” que el mecanismo de las retenciones podría servir para la redistribución social de la renta y que el monocultivo sojero, además de ampliar la frontera agraria capitalista y empujar a la mayor marginalidad al campesinado tradicional, familiar y comunitario, arrincona a otras producciones agrarias destinadas al consumo alimentario típico de nuestro pueblo. Que con la utilización del paquete tecnológico de transgénicos y agrotóxicos se degrada la tierra, la biodiversidad y la salud de millones de hombres, mujeres y niños del pueblo.
Pero no es contra esos fenómenos político-económico-sociales, ni a favor de la redistribución de la renta, que se dirige la revuelta reaccionaria. Las pequeñas y medianas empresas agrarias capitalistas, en gran parte conformadas por propietarios que alquilan sus tierras a pools de siembra y grandes sociedades anónimas, no piden la reducción de los alquileres, como sus antepasados del Grito de Alcorta. No reclaman contra la intermediación privada parasitaria, ni contra los monopolios exportadores que se llevan la parte del león en esta disputa, ni contra la industria de semillas y agroquímicos como Monsanto. En su reduccionismo, atacan la función del Estado de fijar gravámenes y establecer regulaciones económicas y sociales.

2. Por su propia política, el gobierno se ha condenado a la impotencia. Ensayó todos los caminos para desarticular la protesta y fracasó, hasta ahora, en todos sus intentos. Perdió sustento social entre las capas medias del interior y se redobló su orfandad en los segmentos urbanos, incluidos los trabajadores y las capas más populares afectadas por la inflación, que serán las principales víctimas en caso de imponerse por completo la rebelión agraria. Lo que es peor para el gobierno, se ha erosionado su liderazgo frente al mismo aparato justicialista.
Sus propios compromisos con la gran burguesía industrial y rural transnacionalizadas y el corrupto aparato justicialista, con la evasión multimillonaria de los puertos privados y las ganancias mayúsculas de los seis grandes exportadores, le impidieron buscar alianzas con los sectores pobres del campo y lo indujeron a descalificar en bloque a todos los descontentos que nutrieron los “piquetes de la abundancia” y las “cacerolas de teflón”.
Las acusaciones gubernamentales contra los ruralistas no alcanzan suficiente auditorio social porque no ha puesto en marcha ninguna medida efectiva para la redistribución del ingreso y persisten los fuertes impuestos para el consumo popular. La “sensación térmica” social (que es mucho más acertada que los mentirosos índices del INDEC) es que se han agravado la inflación, la pobreza, la miseria y la desigualdad social. Mientras se deteriora cada vez más el transporte ferroviario de pasajeros y cargas, se ha embarcado en un proyecto faraónico y corrupto, notoriamente antipopular, como el del Tren Bala. Y en medio del conflicto agrario el gobierno anuncia un plan de hospitales, viviendas y caminos rurales financiados con la renta excedentaria, aunque nada se dice sobre el equipamiento de personal, insumos, medicamentos y aparatos a los hospitales realmente existentes, ni sobre la recomposición estructural y salarial de las escuelas públicas.
Mientras tanto, se evidencia el doble discurso oficial y mediático frente a los cortes de ruta. Mientras la TV se llenaba de transmisiones que difundían cada estornudo de los ruralistas y de los propietarios de camiones y se escandalizaba porque los gendarmes mostraban el abdomen de Alfredo De Angeli, una verdadera masa de empobrecidos era brutalmente apaleada por el gobernador oficialista de Jujuy, sin despertar casi ningún comentario de los medios ni la menor condena del gobierno central o de los rebeldes agrarios.

3. Entendemos que existe otro camino para superar esta crisis económica, social y política. Empezando por la forma de caracterizarla.
Partimos de la comprensión de que el capital financiero internacional se ha apoderado de la agricultura y pretende convertir a nuestro país en un mero proveedor de forrajes. Para nosotros, no se trata simplemente de la trasnochada oposición entre “oligarquía terrateniente” y “gobierno nacional y popular”. La primera hace décadas que ha sido sustituida por grandes sociedades anónimas transnacionales, inversores en pools de siembra y propietarios rentistas. Estos últimos son los principales animadores de la rebelión sojera. El segundo simplemente se reduce, como vimos, a un discurso.
Tampoco se trata de una pugna entre “pequeños” (o “pequeños y medianos”) agricultores y gobierno “K”. Tales agricultores hoy están atados, en su mayor parte, a la renta que les proporciona el modelo sojero, ya sea por la producción de sus propios campos o por los arrendamientos que cobran en virtud de él.
Menos aún se trata de una acción golpista o destituyente. Se trata sí de una pugna intercapitalista a la cual no podemos ser indiferentes. No soportamos el falso neutralismo que nos convierte en espectadores de una crisis y sepulta cualquier posibilidad de intervención política que permita construir una salida favorable a los intereses de las mayorías.
Nos ubicamos firme y explícitamente contra la agresión neoliberal. Creemos que hay algo mucho peor para los trabajadores y el pueblo que la “anarquía revolucionaria”, y ello es la “anarquía reaccionaria”. Al mismo tiempo, no aplaudimos una política oficial que no ha hecho más que pavimentar el sendero de los enemigos del pueblo.
Los intereses de la gran mayoría de la población nacional están muy involucrados en cuánto costarán la leche, el pan y la carne y si dispondrán o no de ellos. Los ruralistas pretenden que, frente a la gran demanda internacional, la especulación financiera y el destino a agrocombustibles del maíz, el azúcar, la soja, etc., que eleva brutalmente los precios internacionales, dichos precios se impongan también aquí.
Mientras no se disponga de otras políticas como la fijación de precios internos por organismos como las disueltas Juntas Nacionales de Carnes y de Granos y el control de las ventas externas y sus ingresos por un organismo estatal de comercio exterior, no habrá otros mecanismos mejores que las retenciones para controlar los precios locales de los alimentos y su abastecimiento regular. Estas necesariamente deben ser móviles, para acompañar el crecimiento constante y prolongado de los precios mundiales. Más aún: no sólo deben aplicarse a la soja, los granos y la carne, sino también al petróleo y sus derivados, y a todas las rentas extraordinarias.
Como lo demuestra la experiencia de la década pasada, la privatización de las principales empresas productoras y de servicios produjo mucho más daño que su manejo por el Estado burgués. Lo mismo sucede hoy con los impuestos a las rentas extraordinarias del agro, que el gobierno aumenta y la rebelión del bloque agrario busca eliminar.

4. A partir de estos criterios, creemos indispensable que se geste un nuevo polo de intervención en la crisis, que abra las compuertas a la expresión de las mayorías populares. En la medida que el lockout sojero precipita la desaceleración económica que el gobierno pretendía evitar, es indispensable tomar medidas de emergencia para proteger las fuentes de trabajo y los ingresos populares frente a la inflación, la falta de combustibles y el desabastecimiento de alimentos e insumos industriales.
Proponemos la adopción de acciones contundentes contra quienes especulan o destruyen la comida que necesitan las familias. Se debe restablecer la vigencia plena y aplicar integralmente la Ley de Abastecimiento, que permite la fijación de precios internos, mínimos y máximos, autoriza la intervención estatal e incluso la expropiación de las empresas que violen sus disposiciones y penaliza severamente a sus violadores. Y ejecutarla en toda la cadena de producción, elaboración, distribución y comercialización.
La redistribución social del ingreso nacional no sólo se necesita y es posible ahora, si no que ya lo era antes. Los enormes superávit fiscal y comercial externo acumulados, que hasta ahora se asignaron a otros destinos, alcanzan perfectamente para un aumento general del salario mínimo, vital y móvil hasta 1.500 pesos; para incluir a los trabajadores precarizados (al par que se los hace ingresar efectivamente a la regularización laboral); para establecer definitivamente la movilidad de jubilaciones y pensiones; para quintuplicar, como mínimo, las asignaciones miserables a los desocupados; y para ajustar por lo menos trimestralmente todas las remuneraciones a la inflación real.
La apropiación privada de la tierra y su renta, ordinaria y extraordinaria, antes en manos de los terratenientes tradicionales y hoy en las del capitalismo transnacionalizado y meramente rentista o especulador, históricamente sofocó el desarrollo industrial, perpetuó y perpetúa la inserción primarizada del país en la división internacional del trabajo. La ausencia de medidas de nacionalización de esos recursos continuará bloqueando la creación masiva de empleo y la mejora del nivel de vida popular.
Es indispensable en lo inmediato eliminar el gravamen del IVA para todos los productos alimentarios, medicamentos y de primera necesidad, al tiempo que garantizar la calidad de estos. En materia de reforma tributaria, se impone también eliminar las exenciones impositivas de que gozan, por ejemplo, los pools de siembra, las empresas mineras y las operaciones financieras. Al mismo tiempo que perseguir consecuentemente la elusión y evasión del impuesto inmobiliario rural, aumentando las alícuotas de éste, muy inferiores a los de los inmuebles urbanos, conforme a la valorización de la tierra.
Como lo ha tenido que admitir el propio gobierno, las retenciones también sirven para desalentar el monocultivo sojero (una de las tantas formas que asume el productivismo y el consumismo depredadores y barbarizantes del capital) y disminuir el precio de los arrendamientos, que se pactan en base al del poroto. Pero de poco sirven al respecto si al mismo tiempo no se implementa un plan agrario que recomponga la producción de todos los cultivos desplazados, la ganadería y producción lechera; que paralice los desmontes y los desalojos; que favorezca la titularización y cooperativización de las tierras campesinas; que promueva la producción orgánica y familiar; que elimine el monopolio semillero de la industria biotecnológica, así como la producción de transgénicos y agrotóxicos; y que, en definitiva, defienda la soberanía alimentaria.
El campesinado y los pueblos originarios, junto a más de un millón de peones rurales completamente precarizados, sometidos, junto a sus hijos pequeños, a la superexplotación de los “productores” capitalistas y sin defensa alguna de un sindicato superburocratizado, conforman la verdadera “pata rural” de un potencialmente vasto movimiento social que debe intervenir políticamente en esta crisis para hacer pesar los intereses de la mayoría nacional. Se impone la inmediata derogación de la ley de la última dictadura que rige el trabajo rural, el blanqueo de la situación laboral de todos los peones y el establecimiento de un salario mínimo equivalente al de los trabajadores urbanos.
Nuestro país es productor potencial de alimentos para 400 millones de personas por año. Decimos potencial puesto que la soja transgénica, que ocupa hoy más de la mitad de la tierra cultivada, sólo sirve para alimentar, en un 95%, al ganado y los automóviles de las potencias capitalistas emergentes; mientras se desarrolla en el mundo una crisis alimentaria feroz y la Argentina mantiene en su interior más de dos millones de desnutridos.
Nuestro país no sólo tiene la capacidad de eliminar de inmediato la subalimentación interna, sino que puede convertirse en un actor importante en la erradicación del modelo capitalista que pone en peligro la supervivencia de 1.300 millones de seres humanos. Puede también incidir en la construcción de mecanismos de seguridad alimentaria regional y mundial que garanticen la estabilización de los precios, la regulación de la producción y los abastecimientos y una suspensión inmediata en la producción de agro-combustibles. Para estos objetivos, entendemos que debe promoverse la soberanía alimentaria como un derecho inalienable de los pueblos, que nos permita recuperar el control sobre la agricultura y los alimentos, y ponga fin a la escandalosa fijación de precios por los especuladores bursátiles.
Poner fin a la rebelión sojera para favorecer los intereses populares contribuirá también a gestar un programa solidario de proyección global.

5. Pero este camino exige discutir lo importante, socializar el debate por fuera de las instituciones y poner en el centro de la agenda nacional un programa popular de transformaciones. Para contrarrestar la demagogia derechista del bloque ruralista y la complicidad del oficialismo, que agravan una crisis desgarradora, hay que poner en pie otra voz y otra alternativa.
Toca a la responsabilidad de los militantes, agrupaciones y sindicatos que pretenden expresar las necesidades y los intereses de los trabajadores: ocupados, precarizados y desocupados, urbanos y rurales; a los movimientos campesinos y de pueblos originarios; a las organizaciones y movimientos sociales populares, sus conductores y dirigentes, el poner en marcha, unitaria y enérgicamente, las acciones propagandísticas y agitativas necesarias para derrotar a la reacción y reivindicar la satisfacción de las necesidades populares.
Al mismo tiempo, todos juntos debemos emprender la tarea de debatir con el pueblo qué es lo que se produce; cómo se produce; quiénes y en beneficio de quiénes se produce, distribuye, comercializa y consume; quiénes determinan los precios de las mercancías y a quienes beneficia y perjudica el funcionamiento de la economía capitalista. Del mismo modo, emprender la tarea colectiva de debatir y consensuar un programa que ayude a poner fin realmente a la zozobra de las crisis capitalistas, y al sistema mismo.
La única salida realista de la crisis es ir por más, sumando las voluntades de quienes queremos transformar de raíz nuestra sociedad. Ese es el propósito de nuestra segunda convocatoria a construir Otro camino para superar la crisis.

3/7/08

Las retenciones y el Antón Pirulero

Dice la canción popular infantil: "Antón, Antón, Antón pirulero, cada cual, cada cual, que atienda a su juego y el que no una prenda tendrá". El Diccionario de la Real Academia Española define a la Democracia, como: " Doctrina política favorable a la intervención del pueblo en el gobierno. Predominio del pueblo en el gobierno político de un Estado." Dice nuestra Constitución Nacional, en su artículo 1º "La Nación Argentina adopta para su gobierno la forma representativa republicana federal". En el Antón Pirulero, cada jugador debe atender su juego, el que no lo hace pierde y el resto de los jugadores le pone una prenda que debe cumplir...

Por Javier Bertolotti para lamanuelaonline


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La Democracia, cuya definición enseña que es la forma de gobierno donde el pueblo es el que gobierna, desde que el origen del vocablo en griego "demos" significa pueblo y "cratos" significa poder. Democracia es entonces, el poder del pueblo.
El sistema de gobierno republicano, representativo y federal, adoptado por la Constitución Nacional, determina la división de poderes, el ejercicio de la democracia siendo el pueblo representado en el gobierno por los representantes elegidos en elecciones libres y donde las provincias, a través del sistema Federal, delegan en un gobierno central las facultades legislativas y ejecutivas, reservándose otras para si.
Una nación para ser seria y brindar confianza para las inversiones tanto internas como externas, debe necesariamente respetar como un dogma insoslayable, la división de poderes, para que como en el Antón Pirulero cada cual atienda su juego.
Cuando en marzo pasado, el Poder Ejecutivo Nacional, dictó la resolución 125/08, por la cual se dispuso el aumento de la alícuota del derecho de exportación para algunos cereales y oleaginosas, las tan mentadas retenciones, y además la movilidad de dicho porcentaje, lo hizo amparándose o fundamentando su resolución, en lo dispuesto por el artículo 755 del Código Aduanero.
Como en el Antón Pirulero, el Ejecutivo Nacional, se inmiscuyó en el juego del Poder Legislativo, y mal que le pese a quien le pese, la Resolución Nº 125/08 y las dictadas en su consecuencia, son inconstitucionales, principalmente porque violan el principio de legalidad tributaria y del no confiscatoriedad, además por supuesto de hacer añicos a uno de los tres pilares del sistema de Gobierno adoptado por nuestra Constitución Nacional, el sistema republicano.
Esta manera de actuar de los "detentadores" del Poder Ejecutivo en Argentina, genera imprevisión, precariedad, miedo, y otras consecuencias, jaqueando de manera fulminante un valor de jerarquía constitucional, como la seguridad jurídica, reconocido como tal por la Corte Suprema de Justicia de la Nación desde ya la mitad del siglo XX (Fallos, 242-501).
Sin seguridad jurídica, no habrá inversores, ni extranjeros ni nacionales- Sin inversiones no hay lugar para el trabajo y sin trabajo, desgraciadamente los argentinos sabemos que no hay educación, no hay salud y no hay seguridad. Sin estos tres elementos, se sume al pueblo en la ingnorancia, la enfermedad y el miedo, un caldo de cultivo especial para aparezcan dirigentes inescrupulosos, corruptos e irresponsables.
Por ello, por mucho que se disfracen las retenciones, fundamentando su necesidad en la redistribución de la renta extraordinaria, cuando en realidad, al correr el velo de la máscara nos damos cuenta que la verdadera razón es la obtención de casi la totalidad de esa renta por parte del Poder Ejecutivo Nacional para engrosar sus arcas y someter políticamente a Gobernadores e Intendentes, sean del color político que sean, y para obtener fondos que "maquillen" la escalada inflacionaria negada por el índice del "IndeK" o su “gladiador” Moreno, el sistema republicano y federal de gobierno vuelve a ser pisoteado.

Las "Retenciones" dispuestas por la Resolución 125/08 son inconstitucionales.
En honor a la verdad, para enmarcar este sub-titulo, debemos decir que lo inconstitucional, es la resolución Nº 125/08 del Ministerio de Economía y las dictadas en su consecuencia.
Para el lector lego, simplificaremos diciendo que inconstitucionales pueden ser las leyes, decretos, ordenanzas y/o resoluciones que se dicten contrariando los principios y garantías enunciados por la norma originaria de nuestra legislación, la Constitución Nacional.
La Constitución Nacional, y los principios y garantías en ella plasmados, son un dogma insoslayable para los miembros de cualquiera de los tres poderes que forman el sistema de gobierno y por ello, cuando se viola la Constitución Nacional, como un remedio dispuesto por ella misma al disponer el sistema republicano de gobierno, el Poder Judicial será el encargado de determinar la constitucionalidad o no de la ley, ordenanza, decreto u resolución impugnada. No es una facultad de los jueces, sino su mayor obligación, puesto que no se concibe una resolución justa, que no respete los principios y garantías constitucionales.
Así, y adentrándonos en el tema "retenciones", es cierto que los tributos en general, tienden esencialmente a la obtención de fondos para el tesoro público y que constituyen valioso instrumento de regulación de la economía y en particular, que los derechos de exportación constituyen importante fuente de ingresos para el Tesoro de la Nación y son parte de la política económica de la Nación.
Pero, ¿son los derechos de exportación un tributo? y en su caso, la constitucionalidad o no de los mismos, dependerá de su adecuación o no al principio de legalidad tributaria o reserva de ley.

Naturaleza de los derechos de exportación.
La mayoría de la doctrina, los considera impuestos (indirectos), aún cando se les reconozca un importante componente extra fiscal. [1]
La minoría, a la que adhieren evidentemente los técnicos del Poder Ejecutivo, dando prioridad a la finalidad extra-fiscal de estos derechos aduaneros, le niegan carácter impositivo, argumentando además que la Constitución Nacional no los denomina así [2].
Pero más allá de disquisiciones doctrinarias, lo importante, definitivo e incontestable es que los derechos de exportación quedan inmersos en el género tributo. [3].

El Principio de legalidad tributaria y las “retenciones”
En nuestro país, el principio de legalidad tributaria está reconocido por la Constitución Nacional en el art. 4°, en tanto prescribe que el Tesoro Nacional se formará con “…el producto de importación y exportación…” y demás contribuciones que “…imponga el Congreso…”.
Lo reafirma en el art. 17 cuando prevé que “sólo el Congreso impone las contribuciones que se expresan en el art. 4°”. Paralelamente establece que, dentro del Congreso, le corresponde a la Cámara de Diputados en forma exclusiva, la iniciativa de leyes sobre contribuciones, por entenderla depositaria de la voluntad general.
En art. 99 inc. 3, prohíbe al Poder Ejecutivo emitir disposiciones de carácter legislativo y el dictado de decretos de necesidad y urgencia en materia tributaria y, finalmente, en el art. 75 inc. 1 prescribe que “…corresponde al Congreso: legislar en materia aduanera; establecer los derechos de…exportación…”.
La reserva Constitucional de ley formal para la imposición de tributos es absoluta, y no deja resquicio alguno para dispensar la intervención del Congreso.
Con arreglo al principio de legalidad tributaria, únicamente el Poder Legislativo, por medio de una norma jurídica con la naturaleza de ley formal, puede establecer tributos, definiendo sus elementos esenciales, debiendo, además, hacerlo en forma clara. Sólo la ley definirá tanto el monto o cuantía de la obligación como los sujetos pasivos.
Esto último, expuesto en innumerables fallos judiciales, fue re-afirmado por la Corte Suprema de Justicia de la Nación, en su actual composición, que definió que el principio de legalidad o de reserva de la ley, “…no es sólo una expresión jurídico formal de tributación, sino que constituye una garantía substancial en este campo, en la medida en que su esencia viene dada por la representatividad de los contribuyentes.
Este principio abarca, tanto la creación de impuestos, tasas o contribuciones como las modificaciones de los elementos esenciales que componen el tributo, es decir el hecho imponible, la alícuota, los sujetos alcanzados y las exenciones” , dijo también la Corte que cualquier “…extensión analógica, aún por vía reglamentaria, de los supuestos taxativamente previstos en la ley…” (o por ella ratificado) “…se exhibe en pugna con el principio constitucional de legalidad del tributo” [4]
De la doctrina y la jurisprudencia, receptada por la Suprema Corte en los fallos citados, se desprende con ineludible claridad, que un decreto del Poder Ejecutivo, (obviamente menos aún una resolución del Ministerio de Economía) no puede, sin una ley que lo autorice, crear ni modificar válidamente, los elementos esenciales de una carga tributaria.
En el marco analizado, la reforma al régimen de los derechos de exportación impuesta por la Resolución 125/08, no resiste el menor análisis de constitucionalidad.

El argumento del Poder Ejecutivo para legitimar sus resoluciones.
Dice nuestra presidente, argumentando sobre la legitimidad y legalidad de sus resoluciones en el tema, elevando a tal punto su fundamentación que envió las resoluciones el Congreso para su ratificación o rectificación, sin tener el tino de suspender su aplicación ante la eventual posibilidad de rechazo del proyecto de ley enviado, que el art. 755 del Código Aduanero y la subdelegación instrumentada por el dec. 2752/91, expresamente ha delegado al poder que representa, la facultad que se irroga especialmente en la tan mentada Resolución 125/08.
Un análisis de las normas que utiliza el Ejecutivo para fundamentar su argumento legitimador, en la saranda constitucional, nos lleva sin lugar a dudas a afirmar que no cumplieron con las exigencias del art. 76 de la Constitución, cuyo texto “prohíbe la delegación”, salvo en materias determinadas de administración o de emergencia pública, con plazo fijado para su ejercicio y dentro de las bases de la delegación que el Congreso establezca y esta “prerrogativa” constitucional, ha sido calificada como excepcional, sensiblemente limitada y de interpretación restrictiva. [5]

La resolución 125/08 crea un tributo nuevo-
Como hemos explicado, la creación de los tributos, es una facultad que le compete exclusive e indelegablemente al Poder Legislativo, dado su componente de representatividad popular en sus órganos.
Por lo tanto, la creación de un impuesto no puede de ninguna manera ser efectuada por el Poder Ejecutivo, sin que la edificación del decreto o la resolución que lo disponga, se desmorone por carecer de cimientos constitucionales.
El Poder Ejecutivo actual, so pretexto de reglamentación de un derecho otorgado por ley, ha cambiado de tal manera la estructura del régimen de retenciones vigente, que ha creado un nuevo tributo, que congela a futuro los ingresos del productor, trasladando a sus arcas, la famosa renta excedente por eventuales subas del precio internacional del cereal u oleaginosa que se trate.
Sin perjuicio de ello, y como con excelencia señala la Dra. Liliana Heiland en el fallo dictado el día 5 de junio de 2008 y re “Gallo Llorente Santiago Emilio y Otro c / Estado Nacional – Ministerio de Economía – Resolución 125/08 s/ Amparo Ley 16.896” expediente Nº 8.324/08., que a todo ello se agrega, que la Comisión Bicameral Permanente (ley 26122), en los términos del art. 100 inc. 12 de la Constitución Nacional, no ha controlado, las resoluciones ministeriales que imponen el nuevo régimen de retenciones, por lo que concluye, “la inconstitucionalidad deviene aún con mayor contundencia “.
Concluye sus argumentos la valiente Magistrado que, “ni el art. 755 del Código Aduanero, ni las demás leyes que pretenden ratificar la delegación allí dispuesta, sientan base y/o límite alguno. No dan parámetros máximos ni mínimos dentro de los cuales puede el Poder Ejecutivo Nacional operar. Situación que nos ubica de plano, ante la emisión de un “cheque en blanco”. Jurídicamente, ante el ejercicio de una “delegación en blanco”, prohibida, como se vio, por nuestra Carta Fundamental. El “deber ser”contenido en el principio de reserva legal sufre pues un fenomenal quiebre de cara al contenido de la res. MEP 125/08 y su complementaria y/o modificatoria (MEP 64/08)”. Concluyendo de manera contundente, que “las resoluciones ministeriales objeto aquí de impugnación invierten en forma palmaria y manifiesta, el esquema del poder normativo del Estado. Es cierto que “…los precios internacionales de cereales y oleaginosas han registrado un significativo aumento en los últimos años…” (como considera la res MEP 125/08). Es posible que la “movilidad” tenga “…por finalidad amortiguar el impacto del aumento de los precios internacionales… en los precios internos” (como afirma la res. MEP 64/08). También es posible que “…la persistencia de un escenario semejante podría repercutir negativamente sobre el conjunto de la economía…” como también lo consideran la primera resolución.
Pero ocurre, que en el ordenamiento jurídico vigente, la solución para instrumentar las modificaciones que plasmaron las resoluciones impugnadas, no es la correcta. Como se vio, sólo el Congreso Nacional puede hacerlo; sus atribuciones son, para ello, exclusivas y excluyentes”
Conclusión-
Como dice la canción popular del "Antón pirulero" cada cual que atienda su juego. El "juego" del Poder Ejecutivo es promulgar y sancionar las leyes que el Legislativo dicta.
El “juego” del Poder Judicial, es impedir que la Constitución Nacional sea vulnerada, so pretexto de efectuar la “redistribución de la renta “
El “juego” del Poder Judicial es mantener vigente el principio republicano de la división de poderes, fuente imprescindible de la Justicia. Porque ya lo sostenía el mismo Montesquieu, [6] “cuando el poder legislativo y el poder ejecutivo se reúnen en la misma persona o en el mismo cuerpo, no hay libertad...No hay libertad si el poder de juzgar no está bien deslindado del poder legislativo y del poder ejecutivo...Todo se habría perdido si el mismo hombre, la misma corporación de próceres, la misma asamblea del pueblo ejerciera los tres poderes: el de dictar las leyes, el de ejecutar las resoluciones públicas y el de juzgar los delitos o los pleitos entre particulares “
Por lo dicho fácil es concluir en que el sistema de división de funciones entre los diversos tenedores del poder lleva a que cada uno de ellos tenga asignadas por la Ley Fundamental, competencias que les cabe ejercer en forma exclusiva y otras que es menester llevar a cabo en forma conjunta; pero sin que sea dable a ninguno de los poderes asumir potestades conferidas a otro ni menos aún delegar las que les son propias.
A su "juego" entonces se llamaron la Dra. Liliana Heiland (fallo citado), los miembros de la Sala 3ª de la “Cámara Nacional de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo Federal” in re “Rivas, Alberto c Estado Nacional”, los miembros de la Sala 2ª de la “Cámara Federal de Bahía Blanca” in re “ El Nuevo Sendero S.R.L c/ Poder Ejecutivo Nacional” , los miembros de la “Cámara Federal de Paraná “ in re “Agrícola Itape Sociedad Civil c/ Poder Ejecutivo Nacional y Otra”, un con-juez del “Juzgado Federal de Rosario” in re “Bollati, Sergio y otros c/Poder Ejecutivo Nacional y el Dr. Alfredo López del Juzgado Federal Nº 4 de Mar del Plata in re “Mardra S.A. c / Poder Ejecutivo Nacional y otro”, decretando la inconstitucionalidad de las “retenciones” fijadas por la Resolución Nº 125/08..
Refiriéndonos a la responsabilidad que le cabe a los Magistrados, hago mías las palabras del Dr Claudio Eduardo Andino, miembro del Tribunal del Trabajo Nº 5 de la Matanza, que el 6/5/02 dijo: "Si los jueces acompañasen vía convalidación judicial cada una de las violaciones de los derechos humanos que dispone el ocasional detentador del poder (confiscación de la propiedad en sus diversas formas: patrimonio, salarios, ahorros, aumento indiscriminado de la presión impositiva), bajo la remanida invocación de la emergencia nacional, que ni los justiciables y los jueces han contribuido a crear, se estaría procreando una contribución más de corrupción y complicidad con este estado de cosas. En toda Nación correctamente organizada, con eficiencia y solidez en las instituciones, las decisiones de los jueces preservan el Estado de Derecho; jamás pueden conmoverlo como entre nosotros falazmente se argumenta, con el fin de evitar todo atisbo de independencia en los magistrados. Esa postura está destinada, precisamente, a la esencial defensa de los derechos y principios de raigambre constitucional propios de la persona”
Es cierto que al Poder Judicial le está vedado ingresar en el análisis de la oportunidad, mérito y conveniencia de las decisiones políticas, pero es el deber de los Jueces poner coto a situaciones como la producida por la Resolución Nº 125/08 que denotan un ejercicio del poder legitimo de la Administración cuando sus decisiones resultan por lo expuesto, a todas luces irrazonables, arbitrarias y atentatorias del bien común de la Nación.
Ahora, luego de 101 días de medidas de fuerza del sector agrícola, a la que posteriormente se sumaron los camioneros, luego de que en Rosario el 25 de Mayo se juntaran aproximadamente 200.000 personas en apoyo al campo, luego de “cacerolazos”, marchas y contra-marchas, de actos oficiales y para-oficiales, de insultos, de ciudades del interior literalmente “paradas”, la presidente ha tomado la iniciativa de enviar el tratamiento del tema al Congreso Nacional.
La medida sin lugar a dudas fue buena, puesto que determino el cese del paro, la liberación de las rutas y vuelta a la “normalidad” del país, pero hubiese sido demostrativa de una grandeza y responsabilidad gubernamental evidentemente inexistente, que se suspendiesen las resoluciones hasta tanto el Congreso se expida sobre su legitimidad o no.
Ahora, les toca “jugar” su “juego” a los Diputados y Senadores Nacionales. Ahora les toca ejecutar otro de los principios rectores de la Democracia y del sistema de gobierno que nuestra Constitución ha establecido, el sistema representativo.
Ahora es el tiempo de los hombres y mujeres que representan a sus comprovincianos en el Congreso. Esperemos estén a la altura de las circunstancias y que escuchen el mandato que se les ha conferido, y no la línea vertical que les pueda mandar el jefe de turno del partido político al que representan, puesto que de ocurrir esto último, la representativa del pueblo estará severamente menoscabada y con ella la Democracia, que como explicáramos al inicio, es el gobierno del pueblo a través de sus representantes.
Cuando estos Diputados y Senadores Provinciales juraron su mandato, lo hicieron bajo el apercibimiento que ante el incumplimiento del mismo, al menos la Patria se los demandaría. Es por ello, que si no cumplen con el mandato que les han conferido sus comprovincianos, quedará la Justicia para que la letra de la Constitución, no sea utilizada nada más que para discursos políticos en época de campaña electoral.
Llegó la hora entonces, que como en el “Antón Pirulero” cada cual atienda su juego, porque sino deberán ser los ciudadanos los que con el voto, le pongan “la prenda” a los que no lo hagan.


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[1]Badeni G “La Patología Constitucional de las retenciones” en Retenciones a las exportaciones – Suplemento Especial La Ley; Basaldúa R. “Introducción al Derecho Aduanero” 1988 p. 132 y sgtes.; Berliri, A. “Principios de Derecho Tributario” Madrid 1971 p. 174 y sgs.; Bibiloni, M.J. “Acerca de los Derechos de Exportación, sus fundamentos legales e implicancias” p. 37/47 suplemento La Ley cit.; Cotter, J.P. “Reflexiones en torno a los Derechos de exportación, su legitimidad y razonabilidad” Pág.. 49/92 del Suplemento cit; Damarco, J H. “Las instituciones de la República y las retenciones” en Págs. 63/68 del mismo suplemento cit..; Jarach D “El hecho imponible” Bs As. 1982 p 170 y ssgs; Sanabria P “Las retenciones a la exportación” un impuesto inconstitucional? en LL del 18/3/08; Scoponi C F “Retenciones Agropecuarias: agravios constitucionales y cuestiones procesales” LL del 8/5/08).

[2] Luqui, J. C “Derecho Constitucional Tributario” Bs As 1993. Pág.. 70 y ssgs.

[3] Alsina, M., Basaldúa, R y Cotter Moine, J “Código Aduanero” arts. 724 y 755, en especial pag. 242 y 332
[4] Fallos- “Nación Administradora de Fondos de Jubilaciones y Pensiones S.A c/ Tucumán, Provincia s/ Acción Declarativa” del 09/05/06 y “Prevención Aseguradora de Riesgos del Trabajo SA c/ AFIP DGI” del 22/4/08-
[5] En este sentido: Badeni Gregorio. art. cit Suplemento “La Ley” pág. 34 y en “Límites de la delegación legislativa” LL 23/08/01; Bidart Campos “Tratado Elemental de Derecho Constitucional Arg.” T VI pág. 345/348; Bianchi, A “El sinuoso sendero de la confiscatoriedad a propósito de las retenciones a las exportaciones en LL del 13/5/08 y en “ La delegación legislativa”; Teorías de los Reglamentos Delegados en la Administración Pública “ 1990; Comadira “Los Reglamentos Delegados” en Acto Adm. y Reglamento” Ed RAP 2002; Gelli M.A. en art. y suplemento citado, en especial pág. 71; Gil Domínguez A “Constitución y Derechos de exportación” Suplemento citado en especial pág. 79; Spisso, R art. cit, en especial pág. 97; y Toricelli M. mismo suplemento “LL” pág. 102; Vanossi, J. R “ El debate constitucional en torno a los gravámenes sobre las exportaciones” en “ LL” DEL 28/05/08, entre otros.
[6] Charles L.S.Barón de Montesquieu: El espíritu de las leyes; trad.de Nicolás Estevanez; El Ateneo; Bs.As.; 1951; p.202.


Javier Bertolotti
"Laborde & Laborde Abogados"
www.labordeylaborde.com

18/6/08

De la Tierra que no es el Campo ni de las Logias Chacareras

Territorio histórico Mapuche, Los Toldos
Tiempo del desoje, esperando el Wiñoy Xipahtü
Lunes 16 de junio de 2008


Queremos manifestar nuestra mirada, nuestra postura a la sociedad toldense y también explicar a nuestros lagmen, hermanos/as que aun no se reconocen como mapuches, cuál es el pensamiento de nuestros Antiguos, cuál es nuestra creencia sobre la tierra- territorio.

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Nosotros vivimos en este espacio territorial, como parte de todas las vidas que existen en este planeta. No ejercemos sobre ellas, sobre la tierra, el espacio azul, sobre las aguas, sobre los vientos, sobre el fuego, dominación. Convivimos en una relación de reciprocidad en igualdad en jerarquía de valor.

NO explotamos los recursos naturales, porque seria explotar a nuestra propia madre. La tierra y el territorio no es un bien de cambio ni de uso. De ella comemos, de ella nos curamos, de ellos vivimos.

Hace menos de 10 años nos estamos enfermando con el uso de glifosato, la tierra se está empobreciendo, lastimando, las especies medicinales han muerto, más de 150 especies de plantas medicinales han muerto por su uso. La diversidad biológica está en riesgo y así nuestra vida.

Nos manifestamos en contra de la lógica mezquina y avara de los chacareros y estancieros. No es justo que la sociedad argentina se vea privada de alimentos básicos, para que unos pocos se enriquezcan a costa de la vida de la tierra y de propia nuestra vida.

En Los Toldos, todos sabemos de qué modos estos chacareros y estancieros se han apropiado de nuestras tierras y nuestros campos.

Sabemos de las presiones que estos grupos han realizado sobre los peones de campo, sobre los trabajadores de los comercios, para ir a apoyar la chocolateada y el tractorazo, repudiamos toda forma de violencia simbólica sobre nuestros hermanos y sobre los toldenses.

Que nadie se haga el distraído, que el tiempo de la moreineidad aun tiene dignidad. Lucha por la cosecha de la verdad.


POR LA DEFENSA DE TODAS LAS VIDAS
NO A LA SOJA TRANSGENICA


Prensa. 011-156-747-4366
Asoc. Mapuche EPU BAFKEH (epulafken)

10/6/08

LOCK OUT DEL CAMPO... o Patronal, como prefirió llamarlo el gobierno

A esta altura de los acontecimientos me resulta muy difícil escribir, hace un mes y medio podía enumerar los motivos que me llevaban a apoyar la medida de fuerza que realizo mi sector, ahora me es imposible hacerlo sin polemizar, sin defenderme de los comentarios de personas ajenas al sector o partidarios del gobierno.

Por Julieta Lastra

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No me quejo, es parte de lo que quisimos lograr: que se hable del campo. Todos comemos carne, pan y aceites, entre otras cosas, pero parece que en Argentina el campo es algo que nos es dado, lo tenemos por derecho propio y es deber del campo sustentar alimento para toda la población. De pronto el país se dio cuenta que el campo existe, el campo piensa, el campo vive, en el campo hay gente. Y tal vez un gran descubrimiento para muchos argentinos: el campo es una empresa, no una ONG.

Nuestra primera misión como empresarios es generar riqueza, para la sociedad en la cual estamos inmersos, para los que trabajan dentro y con la empresa, para el país, y para los empresarios. Son empresas de diferentes tamaños, las hay familiares, unipersonales, sociedades anónimas, pero son todas empresas. Algunas de muy pocas hectáreas, otras de más hectáreas y otras son tan grandes que están en varios países. Todas producen alimentos y energía, y todas están llamadas a ser rentables y a generar riqueza.

La palabra riqueza en Argentina suena mal. No sé quien nos tiene convencidos que ser pobres esta bien, que disponer de capital esta mal. El esfuerzo y el trabajo no sirven, solo sirven los planes trabajar. Yo quiero un país donde no haya pibes descalzos durmiendo en la calle, yo quiero un país con educación y trabajo para todos. Por eso seguimos en el campo, por eso producimos alimentos, por eso invertimos y volvemos a invertir en Argentina, cuando muchos empresarios sacan el dinero del país nosotros seguimos comprando fertilizantes, construyendo viviendas, comprando tractores.

Cuando en la crisis de principio de siglo el gobierno del Dr. Duhalde decidió gravar al campo con retenciones sobre la producción y nadie en el campo dijo nada. Es real que la diferencia cambiaria nos permitía trabajar, ganar dinero, reinvertir, y a muchos de nosotros salir de deudas que parecían impagables. Luego se fueron aumentando las retenciones durante el gobierno del Dr. Kirchner, hasta el 35% que se le cargo a la soja antes que asumiera Cristina K. Y nadie se quejo. Entendíamos que a pesar que no veíamos que ese dinero volviera a nuestros pagos en rutas, escuelas, hospitales, al menos contribuíamos a una caja gubernamental que permite pagar los planes trabajar para mucha gente del conurbano bonaerense, aunque también lo usa el gobierno nacional para distribuir a su gusto el dinero a los diferentes gobernadores.

El asunto estallo cuando no solo subieron las retenciones de la soja al 44%, sino que aplicaron una “tablita” en la cual se establece un precio tope para la soja, el trigo y el maíz. Esta medida fue el cubo de hielo que derramo el vaso. El campo dijo basta, y si estuviéramos en un país con instituciones que funcionen, esto se debatiría en el Congreso Nacional, donde están los diputados que se supone deben representarnos y representar nuestros intereses. El campo dijo basta y salió a la calle, que es la única manera en la argentina de estos tiempos, de ser escuchados.

¿De que estaba lleno este vaso del campo? Estaba lleno de:

• El cierre de exportaciones de carne, precio máximo a la hacienda, haciendo que esta actividad dejara de ser rentable. Los que pudimos, dejamos atrás esa actividad, los que no pudieron, por el tipo de campo que tienen, siguen a duras penas, ajustándose el cinturón lo más posible y siendo espectadores de la desaparición segura de la ganadería en Argentina. Los argentinos consumimos gran cantidad de carne, y hoy estamos ante el serio riesgo de que el productor liquide vacas, y en el futuro el precio de la carne sea prohibitivo para la mayoría de la población a causa de la falta de hacienda.
• El cierre de las exportaciones de trigo. Aun con un saldo exportable positivo, las exportaciones están cerradas. El productor recibe un precio menor a lo que debería recibir por el precio internacional incluso descontándoles las retenciones. Es mas, hoy no hay ni siquiera un solo precio de trigo, porque se destruyo el mercado de trigo.
• El cierre de las exportaciones de maíz. El registro se abre, se cierra, se abre, se cierra.
• El sector lácteo tiene un precio de corte (léase precio máximo a la leche) que es bajo y pone su rentabilidad en peligro.
• Subsidios, que no-solo son promesas vacías, porque muy pocos cobran los subsidios, sino porque además el hecho de acceder a ellos deja al productor en una situación de “clientelismo” frente al gobierno.
• De retenciones que van directamente a las arcas del gobierno nacional, empobreciendo el interior del país. Es de conocimiento público que al bajar el precio de los cereales y la soja a través de las retenciones el productor recibe menos precio por tonelada, por consiguiente paga menos impuesto a las ganancias. Las retenciones son un impuesto del gobierno nacional no participativo con las provincias, y el impuesto a las ganancias si es participativo. Esto aumenta el “clientelismo” de los gobernadores e intendentes del interior hacia el gobierno nacional.
• Se empobrecen las zonas donde los productores vivimos y tenemos nuestras empresas, no vuelven las retenciones al interior en infraestructura: rutas, escuelas y hospitales.

¿Que queremos los productores?
Los productores queremos vivir en un país que sea viable. Un país donde uno pueda proyectar su empresa a lo largo de los años, pensando en inversiones a largo plazo. Recordemos también que cuando hablamos de inversiones hablamos de fertilizantes, insumos, semillas, pero también de tractores, sembradoras, cosechadoras e inclusive las famosas camionetas 4x4, indispensables en nuestros caminos maltrechos, que tanto dieron que hablar a nuestros gobernantes. Y tengamos presentes que esas maquinarias y esos vehículos los fabrica alguien, algunas empresas gigantes multinacionales, otras empresas familiares pymes. Pero unas y otras tienen empleados que todos los meses deben volver a sus casas con un sueldo para mantener sus familias.
Queremos tener empresas pujantes, que puedan crecer, que puedan incorporar mano de obra, que puedan aumentar su producción para que en la Argentina no falten nunca alimentos. Para que en el mundo no falten alimentos.
Queremos que nuestros pueblos sean ricos, que nuestros hospitales estén equipados con tecnología, que nuestras escuelas sean excelentes, que chicos egresados de las escuelas rurales o de nuestros pueblos tengan igualdad de oportunidades a la hora de elegir una carrera con el resto de los chicos de las grandes ciudades.
Queremos que nuestros gobernadores e intendentes dispongan en Provincias y Comunas de ingresos propios, gran parte aportados por nosotros (recordemos que teníamos un 35% de retenciones y nadie se quejaba y estamos pidiendo volver a ese 35%) para poder ser independientes del poder central. Queremos un país Federal, con autonomía de las provincias.

¿Por que volveríamos al paro?
Volveríamos al paro porque el gobierno nos entretiene con charlas de quincho, que no resuelven nada. Volveríamos al paro porque no queremos un país de matones, donde los que no pensamos como el gobierno somos amenazados. Volveríamos al paro porque no se resolvieron ninguno de los puntos que nos llevo al paro.

Es verdad que este es un paro de propietarios, de dueños de empresas, no de trabajadores a sueldo ni de desocupados. Aunque varios empleados rurales, y gente allegada al sector participo del mismo. Es un paro de gente que lucha por su dignidad, la dignidad de vivir del trabajo propio, la dignidad de tener pueblos ricos. No queremos subsidios, no queremos ser mantenidos o “clientes” del gobierno de turno y no queremos que nuestros gobernadores e intendentes lo sean.



6/6/08

Lockout de “el campo”: ¿Por dónde empezar?

Estas notas fueron escritas de a pedazos durante el lockout agropecuario, y siguen escribiéndose. Parece difícil sostener un pensamiento crítico en este contexto rodeado de la actitud, por lo menos reaccionaria, de “el campo”. Entre la infinidad de opiniones oídas y notas leídas, me pareció importante seguir la recomendación de Aliverti quién escribió: “¿A favor o en contra del lockout? Para empezar a entenderse desde un lugar tan concreto como la medida que lanzaron. El resto lo discutimos después” (Página/12, 31/03/08).

Por Jorge E. Herce Heubert

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Entonces: Estoy absolutamente en contra del lock-out agropecuario.

Buena parte del tema ha sido sustentado sobre innumerables zonceras, clásicas y contemporáneas. La referencia a Jauretche resulta inevitable, en cuanto empezó este conflicto corrí a la biblioteca en busca del auxilio de “El manual de Zonceras Argentinas”, mapa imprescindible en estas situaciones en las que uno empieza a creer que quedó solo y en la vereda equivocada. Don Arturo invita en el prólogo a ir completando ese interminable catálogo de sentencias criollas. Invocando su protección empecé a tomar algunos apuntes, pues aprendimos de él que una zoncera sólo es viable si no se la cuestiona, y que si el zonzo analiza la zoncera, dejará de serlo. De eso se trata.

1) Todos somos el campo
En la página web de la Asociación Rural de Gral. Viamonte, la que no he podido dejar de visitar en estos días, puede encontrarse una entrevista que el diario Clarín hizo al economista Roberto Bisang, presentada como “muy interesante”, en la que se halla una ilustrativa definición. A la pregunta “¿qué es el campo hoy en la Argentina?” , Bisang contesta: “El campo es una red de dueños de tierra, de contratistas que tienen máquinas pero no suelo, de señores que no tienen ni máquinas ni tierra pero tienen conocimiento y tecnología y los articulan a través de los pools de siembra tomando riesgos. Por otro lado también están los proveedores de insumos, semillas, herbicidas, insecticidas, fabricantes de silos, profesionales, consultores. Están lo que proveen transporte, que no es menor, el almacenamiento y, por último, la etapa de exportación”.
Clarísimo. Eso es “el campo”. Ahí no hay ni un peón, ni una gallina, ni pasto, ni dulce de leche, ni una plantita de lechuga. Esto automáticamente, y con palabras citadas en uno de los medios más comprometidos con el campo, confirma mi primera sensación. Yo no soy el campo, al menos ese, no encajo por ningún lado. Celebro la noticia pues no podrán incluirme en la larga lista de desabastecedores, obsecuentes y proto-golpistas que comían asado y festejaban cumpleaños en la ruta mientras debatían si las ambulancias y la leche pasan o no por el control de estos agentes de aduana envalentonados y apoyados en sus camionetas metalizadas.
Hay más, existe una definición de la sociología que vuelve a marcar la cancha: pequeño productor es el que vive en el campo. Definición que se relaciona con la cultura y no con la cantidad de tierra que se posee, definición que elimina a la mayoría de estos campesinos que por momentos creen ser el campesinado ruso de 1917 tomando el palacio de invierno. Che, estos no son el campo, solo viven del campo.
Un amigo me dice que creo que estoy en una guerra civil. Exagera un poco, aunque hay momentos en los que uno define su ideología y se pone una camiseta. En la impresentable sesión extraordinaria del Concejo Deliberante se aprobó la también impresentable resolución 1459, donde puede encontrarse una inmejorable síntesis: nuestra comunidad se divide en dos, el sector agropecuario por un lado y “el resto de la población” por el otro. Esto sigue facilitando las cosas. Al final es una movida de los ricos de mi pueblo y discúlpenme, y no es demagogia, es convicción nomás, yo estoy del otro lado.
Resulta reveladora una foto publicada en Internet (otra vez la página de la ARGV!) dónde se ve la movilización del campo desde atrás del busto del cacique Coliqueo. Don Ignacio parece preguntarse cuántas de aquellas 16.000 hectáreas que Mitre le otorgara a su tribu están ahora en manos de algunos de estos que olvidaron cómo las obtuvieron. Más lejos, el mismo don Bartolo, de espaldas mira hacia nuestro canal de televisión, como vigilando que los medios de comunicación sigan siendo importantes en estas cuestiones de apoyar revueltas elegantes (y como decía Jauretche, “es raro que ‘La Nación’ impugne una zoncera”). Pero más cerca de los movilizados está Rivadavia, hombre de la enfiteusis a través de la cuál muchos insignes apellidos de la sociedad rural acumularon tierras y solidaridades con todo gobierno militar que atravesó este país. También esta Eva, casi en el mismo lugar donde hubo un busto parecido que algunos de los antepasados de quienes ahora aplauden, arrancaron atando una soga y tirando con un auto. Y está Castelli, pobre, este si que tenía otras ideas, y sin embargo su hijo fue parte de una movida de hacendados contra Rosas (volveremos sobre esto). La escenografía parece montada para un espectáculo poco frecuente aunque peligrosamente repetible, y en este contexto, resulta saludable no preguntarse que estará pensando San Martín.

2) Dependemos del campo
Numerosas fuentes coinciden en que el sector agrícola sólo aporta un 5% del PBI del país. Sobran cifras acerca de la evasión impositiva del sector o del alto porcentaje de empleados rurales en negro y de sus magros salarios.
Y en Los Toldos? Con la escasa información que caracteriza a nuestros representantes, pudo escucharse en estos días al Intendente Bartoletti sostener que el sector agropecuario es “el motor fundamental del desarrollo”. Ningún concejal, en la vergonzosa asamblea extraordinaria de respaldo a los ruralistas, dijo algo en contrario. Sin embargo, el producto bruto geográfico -valor que refleja la actividad económica de las unidades productivas residentes en una jurisdicción- muestra que el sector agropecuario aporta nada más que el 23% del producto bruto de nuestro municipio (DPE, 2006).
Las explotaciones agropecuarias están cada vez en menos manos, eran 876 en 1988 y son apenas 449 según el Censo Nacional Agropecuario de 2002. En el ’88 las explotaciones de menos de 200 hectáreas eran 655, en el 2002 quedaban 266.
Según datos de la asociación rural local, con 1 persona con 16 días al año se puede atender 150 hectáreas de soja. ¿El campo da trabajo?
Y un último dato como para pensar: el 42 % de los hogares de nuestra comunidad tiene privaciones habitacionales y/o falta de dinero para cubrir necesidades básicas (CITAB, 2007). Frente a esto, una 4x4 cruzada en la ruta resulta, por lo menos, obscena.

3) En el campo se producen los alimentos que comemos
Con una vueltita por los alrededores del pueblo bastará con responder la pregunta. La soja nos envuelve, el barrio de la Pueyrredón es fumigado simultáneamente con los campos que lo rodean. Una planta de tomate no sobreviviría allí mucho tiempo, un pibe tal vez aunque no sin tos o erupciones en la piel. Los aviones cruzan este pueblo impunemente. La soja no es un alimento, eso se sabe, es un forraje exportable. No digo yuyo pues ofende, a pesar que chacareros y agrónomos se pasaron la vida diciendo que lo era, incluso mucho antes de modificarla genéticamente para que sea, además, un yuyo resistente a los herbicidas. Pero ha desplazado a producciones de verdaderos alimentos, lechuga, tomate, vacas y pomelos son barridos por esta planta y sus aliados agrotóxicos (venenos a los que denominan “fitosanitarios”). Por otro lado, si se le ocurre comer soja deberá tener presente que es un alimento que no debe darse por debajo de los 5 años y del que las nutricionistas indican no más de 75 gramos por semana (!). Si esto es un alimento, estamos en problemas. En Gral Viamonte se producen muy pocos alimentos, ya hemos visto lo que sucedió cuando el ejército del comandante De Angeli impidió el paso de camiones. Ni una cebolla ni un vaso de leche. De soberanía alimentaria ni hablar.

4) Otro Grito de Alcorta
Se dijo muchas veces que este episodio era otro “Grito de Alcorta”, aunque también se han publicado muchos artículos de los cuales se desprende lo absurdo de comparar aquella huelga con este lockout. Sin embargo, la historia siempre ofrece buenos ejemplos. En 1839, un grupo de hacendados de la provincia de Buenos Aires se rebeló contra el gobierno de Rosas. El episodio se originó cuando la intervención francesa impidió la exportación de ganado. Ante esto, el gobierno, cuyo principal ingreso eran los derechos aduaneros, decide duplicar el monto del canon de enfiteusis –que los estancieros se habían olvidado de pagar-. Esta situación, generó una revuelta organizada por propietarios de la Provincia que se dio en llamar de los Libres del Sur. Resulta interesante ver tanto apellido que ha persistido entre los terratenientes de nuestra provincia. Los combatientes eran las peonadas a las que los hacendados habían reunido haciéndoles creer que combatirían a favor de Rosas. Pedro Castelli, hijo de Juan José y enfiteuta de Chascomús y Dolores, murió en el enfrentamiento con las tropas rosistas. Rosas liberó a los peones y muchos hacendados huyeron a Montevideo donde se unieron a Lavalle.
No es más parecido esto? Grupo de hacendados bregan por garantizar y profundizar el modelo agroexportador, sin injerencia del estado y sin el pago de cánones correspondientes.

5) Para terminar: una pizca de vergüenza ajena
Para completar este aporte, pueden citarse infinidad de situaciones que provocan un poco de vergüenza y podrían llenar blogs y periódicos, sirvan como disparadores: el presidente de la ARGV luciendo una campera de Cargill, el Presidente del Concejo Deliberante atrapado en un piquete, la Concejal de la CC sosteniendo que “la gente que está en la ruta es gente de tierra adentro”, una impresionante 4x4 con un cartel que reza “sin el campo no somos nada”, la desaparición de la encuesta de la página web de la Radio Centro dónde más del 60% de los encuestados se manifestaba contra el lockout, la carta de las entidades ruralistas donde manifiestan la intención de “consolidar una sociedad sin exclusiones, con igualdad de oportunidades y con equidad social” (les faltó agregar bregar incansablemente por la reforma agraria!).

6) Ahora sí
Sin lockout ni desabastecimiento (fue Buzzi el que dijo “somos capaces de desabastecer”) es probable que se pueda debatir sobre el modelo agropecuario, la distribución de la riqueza, el papel de los medios de comunicación, el desarrollo sustentable, la soberanía alimentaria, la mejora de las instituciones y la profundización del modelo democrático. Pero este es un debate de toda la sociedad, no únicamente de “el campo”.
En estos días se ha acumulado suficiente evidencia de cuanto de lo que pensábamos superado para siempre estaba apenas agazapado. Símbolos y discursos a los que 25 años de democracia parecen no haber modificado.
Y en estos casos, no hay peor zoncera que hacerse el zonzo.

Nota: El dibujo de Jauretche es de Enrique Breccia. La foto del “cacerolazo” en Plaza Rivadavia ha sido “retenida” de la página web de la ARGV.