16/4/10
Lo que se viene para el número 37
12/9/09
100 años de Baigorrita: Los Suspiros De Jonathan
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por Jonatan Prenolio
Estoy sentado en el banco de la plaza de mi pueblo.
Escucho esa melodía tan armónica de los pájaros, dejo volar mi imaginación por un momento.
Me permito divagar… Cómo seria la geografía en aquellos comienzos, que pensaría la gente por aquellas épocas en donde todo estaba por hacerse.
Palabras como labor y progreso seguramente se mencionarían a menudo. Y no hablo de trabajo para mantener una familia o para ganar dinero, me estoy refiriendo a “trabajar para el pueblo”.
Puedo imaginar, no descubro nada, lo mucho que ha costado tener una escuela, fundar un club, crear una cooperativa y tantas otras instituciones que son fundamentales para la comunidad. Por suerte, todos esos sueños que alguna vez tuvieron nuestros antecesores hoy ya son una realidad en Baigorrita.
Justo en ese instante giro mi cabeza y me quedo mirando por un rato la iglesia. Viene a mí una fotografía. El paisaje de ese lugar era muy distinto, allí no se encontraba el instituto secundario pegado a la parroquia como se puede ver actualmente.
Luego me siento de espaldas al sol, ya me estaba enrojeciendo la cara. Miro el colorido Jardín de Infantes repleto de esos guardapolvos a cuadritos celestes y blancos, no pude evitar que la nostalgia me invada.
Viene a mí la cara de esos nenitos de tres años que fueron mis primeros amigos y que conocí en ese maravilloso lugar. Hoy grandulones, algunos van con barba, otros con hijos, otros profesionales, y algunos, lamentablemente, ya no están.
El cielo comienza lentamente a poblarse de nubes grises, anuncian el aguacero que vendrá en algunas horas. Y entonces recuerdo mis épocas de infancia, cuando esperábamos que el agua riegue el potrero, ése que esta al lado de la escuela primaria, para ir a jugar al futbol en el barro. Que lindo eran esos partidos!! Lo feo, claro, era cuando regresábamos a casa, seguro se venia el reto de mama porque le embarrábamos el piso. Y que no te resfriaras, porque seguramente la culpa la iba a tener ese picadito jugado bajo la lluvia.
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La tarde se va esfumando de a poquito, sin querer he estado un largo rato sentado sin que nadie me interrumpiera, inmerso en una tranquilidad única.
Ya era hora de irse.
Cuando retorno a casa, en busca de uno mates calentitos, observo algunas postales que son típicas de Baigorrita, esa palmera de la plaza llena de palomas que viajan incansablemente hasta la iglesia, vaya uno a saber en busca de que. Esa señora de aproximadamente ochenta años que va a hacer las compras con su bolsito. Los chicos en bici vistiendo orgullosamente la camiseta del “Depo”. Los vecinos mateando afuera de la casa sin miedo a los robos…
Podría mencionar un montón de ejemplos más que hacen a la identidad de nuestro pueblo. A veces ignoramos este tipo de cosas que son tan simples pero que a la vez poseen tanto valor.
Ya estoy dentro de casa, en compañía de mi abuelo.
Nos ponemos a conversar sobre temas de Baigorrita, cómo era la gente de antes, qué se hacia, qué pensaban, cómo se vivía. La pregunta que me había hecho al principio, mientras escuchaba los pajaritos, de a poco se me va transformando en respuesta, la charla se pone cada vez más interesante. Los bailes…, los veinte y tanto tambos que había en la Estancia “El Verdum”…, la cantidad de gente que vivía allí, cómo era la remera del Deportivo Baigorrita hace cincuenta años y tantas otras tantas cosas que ignoraba.
En fin, todo cambia a lo largo del tiempo, pero por suerte hay cosas que todavía perduran. Y una de ellas, sin dudas, es la ideología que nos propusieron los primeros pobladores de Baigorrita, y que actualmente sigue siendo el motor que nos impulsa para creer que el trabajo y el amor son los pilares fundamentales para el progreso de nuestro pueblo.
Que bueno.
LAS IMÁGENES QUE ACOMPAÑAN ESTA NOTA FORMAN PARTE DEL CONCURSO DE ARTE “LOS CIEN DE BAIGORRITA” Y ESTAN EXPUESTAS HASTA EL DÍA DOMINGO 13 DE SEPTIEMBRE EN EL SALÓN DEL CLUB JUVENTUD AGRARIA DE BAIGORRITA.
LAS IMÁGENES HISTÓRICAS, FORMAN PARTE DEL PATRIMONIO DEL INSTITUO NUESTRA SEÑORA DE LA GUARDIA.
9/9/09
100 Años de Baigorrita: Aspirantes a Reina del Centenario
Leemos en BaigorritaWeb:
"El día Lunes 07 de Septiembre se llevó a cabo la presentación de las aspirantes al reinado del centenario de Baigorrita, en el SUM del jardin de Infantes N° 902.
El acto se realizó a partir de las 17:30 Hs. y participó público en general, el Sr. delegado Roberto Cavo, y el jurado compuesto por: Gabriela Guastelli, Gabriela Coria, Melina Formariz y María Luján Valenti (Actual reina de Gral. Viamonte.
Fueron presentadas 11 postulantes que corresponden a las distintas instituciones de la localidad, de las cuales saldrá la reina de Baigorrita 2009, la cual se conocerá el proximo domingo 13 de septiembre en el acto central."
Ver más información y fotos de las postulantes
21/7/09
Los 100 años de Baigorrita (por ahora)
La organización de los festejos para los 100 años de Baigorrita está pasando por un momento de profunda inflexión. Mientras algunas comisiones, asociaciones o cooperadoras piensan en realizar festejos y actividades que incluyan la totalidad de los habitantes del pueblo más los visitantes que se sumen en esos días (13 y 14 de septiembre), otras piensan en una cena de elite para el día sábado (con una tarjeta que podrían pagar algunos pocos) y el domingo el resto de las actividades.Seguí leyendo...
Estas palabras parecen tener un sentido común y una lógica irrefutable.
Mientras tanto, las cooperadoras o instituciones minoritarias en cantidad pero de peso político mucho más importante opinan que es un momento imperdible para “sacarle plata a todos los que van a venir” para los festejos mencionados. Una buena oportunidad sería realizar una cena con una tarjeta a $60.- (cuando el costo podrá ser del orden de los $19.-) y apostar a “meter” 800 personas en la misma. El problema es que con un valor así quedarían afuera 2400 personas, si calculamos los 2700 habitantes más las 500 personas que se esperan.
A ver. Hablamos de $60.- No es una gran suma de dinero, es cierto. Pero imaginemos a un peón rural, de esos que trabajan en negro y cobran $1500 por mes con cuatro pibes. Puede ir a la fiestita donde seguramente va a estar el patrón? No han de creer todos aquellos que no viven en Baigorrita, pero la soja es de cuatro o cinco nomás. El resto la ve pasar.
Parece tener una ausencia preocupante el municipio en esta organización. Si bien han dispuesto una carpa para los fines que determinen las fuerzas vivas de la comunidad, más un número musical central en el día domingo y una agenda de actividades, la falta de participación en un tema que en el fondo es de interes social, no ocupa por estos días la agenda de gobierno comunal. El municipio debería participar activamente en este tipo de disputas de carácter ideológico que definen la participación popular o no.
El nudo central de esta discusión es “Si festejan todos o festejan unos pocos”. Por lo tanto debería plantearse si las actividades deben o no ser inclusivas.
Todo parece indicar que la cena se realizará de todas formas y que la minoría se saldrá con la suya. Creo que esta vez, a diferencia de otras tantas obvias injusticias, hay un grupo de mujeres y hombres que están dispuestos a señalar a los que discriminan, no incluyen y se aprovechan de situaciones puntuales para “recaudar” y mejorar la estructura edilicia, cuando con el ejemplo que dan están lesionando la estructura del pensamiento en las futuras generaciones que organizarán los 200 años de la localidad.
Algunos habitantes del pueblo preferirían una fiesta popular al aire libre, con la comida a la canasta y un festival popular para todos, donde no haya que pagar nada. Donde las donaciones las disfruten todos de manera gratuita. Donde el festejo sea el mejor pretexto para ser solidarios e inclusivos y no sectarios.
Pero será la historia de siempre. La historia de “ellos” y “nosotros”, las historia de los más poderosos contra los más vulnerables. La pelea desigual que a lo largo de nuestro país se viene dando desde hace muchos años. En Baigorrita los actores sociales son muy visibles. Veremos si esos hombres y mujeres que hoy con determinación se oponen a una elite consiguen el apoyo del resto de la comunidad, y aunque no puedan cambiar las cosas al menos señalen y hagan sonrojar a los culpables, si es que algo de dignidad y ética les ha quedado luego de cortar rutas.
Por mi, pueden hacer la fiesta que les parezca a cada uno. Aún cuando mi adolescencia la viví en Baigorrita, yo no tengo nada para festejar ahí.
14/7/09
Marcos Capurro: De Morón a Baigorrita
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9/7/09
Proyecto "Uniendo Pueblos": De Morón a Baigorrita

Kilómetros: 259km
Modalidad: Trote con modalidad non-stop. Ultramarathón.
Propósitos: Recorrer la distancia antes mencionada en la menor cantidad de tiempo posible. Tentar a alguna empresa auspiciante que efectuará alguna donación a instituciones de la ciudad de Baigorrita.
Asistencia: Se podrá recibir asistencia externa desde uno o mas vehículos de apoyo
Fecha: Desde el viernes 10 de Julio hasta llegar.
Seguí leyendo... El atleta
Marcos Capurro, 39 años Licenciado en Educación FísicaProfesor en el Liceo Franco-Argentino Jean Mermoz.
Director del departamento de Educación Física y Deportes del Instituto River Plate.
• Dos “Desafíos de los Volcanes” (350kmts)
• Varios maratones (42km)
• Numerosas carreras de dos y tres días de duración (Circuito Peugeot, etc.)
“fue ahí donde nació el proyecto uniendo pueblos; ya que es una forma interesante de unir al deporte con actividades solidarias, el armado de redes sociales con un mismo fin; y fundamentalmente mediante esta practica deportivo-solidaria hacer un reconocimiento a todos aquellos deportistas que sin ser campeones , ni modelos para el deporte actual, todos los días persiguen sus sueños deportivos...”
¿Que es el Utramarathón?
Ultramaratón (también llamado ultra-distancia) es cualquier carrera que supere la distancia del tradicional Maratón (42,195 Km.).
Existen dos tipos de eventos de Ultramaratón: los que implican cubrir una distancia concreta, y los que tienen lugar durante un período de tiempo especificado (el ganador será el que recorra la mayor distancia).
Las más comunes son: 50, 100 y 1000 Mi, ó 50, 100 y 1000 Km. Por tiempo: 6, 12, 24 y 48 Hs. También existen pruebas de 3, 6, 7 y 10 días. Estas competencias pueden realizarse en pista, circuitos de calle, ruta ó punto a punto. Por lo general cuentan con puestos de abastecimiento (bebidas, alimentos, cambios de ropa, etc.), auditorias médicas, masajes.
Los Ultramaratonistas deben enfrentar no solo grandes distancias por largos intervalos de tiempo, sino que muchas veces las variaciones de climas, terrenos, cambios de elevación… hacen de estas carreras verdaderas pruebas de la determinación y voluntad humana.
En Argentina son fiscalizadas y certificadas por la Asociación Argentina de Ultramaratonistas (AAU) e internacionalmente por la UAI y IAAF.
Organización, seguimiento
* El atleta cuenta con un seguimiento desde vehículo durante el recorrido, consume una dieta especial y se lo va hidratando y monitoreando permanentemente.
* El recorrido se realizará preferentemente por caminos de tierra, cuando va pasando por cada pueblo es de estilo que lo acompañe un grupo de atletas de la zona
* En la llegada a Baigorrita lo esperaran representantes del municipio, instituciones en la corrida final y sponsors , acto de entrega de los premios a las instituciones .
* El desarrollo de la corrida puede seguirse a través del blogspot: http://proyectouniendopueblos.blogspot.com/ y es de esperar que también en los medios de comunicación locales.
Itinerario .
LUJAN....................................... km 62
JAUREGUI ................................km74.18
OLIVERA................................... km 83.22
GOWLAND................................ km 91.83
MERCEDES............................... km 100.6
EST SAN JACINTO................. km 109.96
EST FRANKLIN....................... km 121.5
RIVAS........................................ km 132.21
CASTILLA................................ km 145.36
RAWSON.................................. km 161.76
CHACABUCO........................... km 197.62
EST COLIQUEO...................... km 212.34
EST VILLAFAÑE.................... km 220.21
IRALA....................................... km 230.64
MORSE..................................... km 245.05
BAIGORRITA......................... km 259.05

Estas empresas ya comprometieron su apoyo:
• Italsem SA: Fertilizante para cancha del club Deportivo Baigorrita
• Cereagro SRL: cesped para el club deportivo Baigorrita
• Carlos Ilary contratista rural: 6 aspersores de bronce para el riego del club Deportivo Baigorrita
• Tensioactivos industriales SA: Bomba 3 HP riego Deportivo Baigorrita
• Hector Priori: contratista rural Pmo rastra rotativa descompactador
• Tomas Hnos: a determinar
• Los Lopez sa.: a determinar
• Bonza Agropecuaria: 40 lts latex exterior/ interior.
IMPORTANTE: EL DOMINGO 12 SE REALIZARÁ UNA JINETEADA SOLIDARIA PARA AYUDAR A LA FAMILIA ESTANGUE DE LA CIUDAD DE BAIGORRITA QUE SUFRIÓ LA PERDIDA DE SU CASA POR UN INCENDIO, SE RUEGA ASISTIR Y CONCURRIR CON CUALQUIER DONATIVO.
22/6/09
Concurso de Arte "Los 100 de Baigorrita"
9/4/09
Baigorrita en la Web
Nuestro lector y colaborador Jonatan Prenollio, hijo de Baigorrita y sobrino del gran Tony Delmar, nos ha enviado un mail donde afirma: "Les paso el link de la pagina web de nuestro pueblo, subida a internet hace un par de días". Así que, mientras esperamos el mes de su centenario, los invitamos a visitar el hogar virtual de la querida ciudad vecina: http://baigorritaweb.com.ar
10/1/09
El Hotel de Baigorrita: Entrevista a Anahí Molinari
Seguí leyendo... La imagen del “Hotel Molinari” sobre aquella esquina de la vecina localidad de Baigorrita es una intriga para los ocasionales viajeros que cruzan el núcleo poblacional ubicado sobre Ruta provincial 65, entre Junín y Los Toldos. Para nosotros al menos siempre lo fue. ¿Funcionará? ¿Seguirá siendo Hotel?, ¿o será un bar que apenas sobrevive a los “parroquianos” de siempre, que son cada vez menos? Lamentablemente nos hemos acostumbrados a escuchar como las grandes empresas familiares de antaño fueron siendo absorbidas por las sucesivas crisis económicas de los malos gobiernos, y los devenires de una economía más excluyente que incluyente. Aquellos comercios que inundaban nuestras calles ya no están. Han desaparecido. Aquellos emprendimientos productivos que incluían a decenas de trabajadores, las tiendas, las fábricas, los campos… Todo ha sido entregado a los beneficios del progreso y el desarrollo del futuro tecnológico. Además, hay que decirlo, aquellos emprendimientos eran producto del esfuerzo de inmigrantes que llegaron a hacer su “América” y eran parte del engranaje de proyecto de un país que comenzaba a definirse. Pero si bien muchos de los hijos de aquellos continuaron con las firmas que incorporaban el “Don Fulano de tal E HIJOS”, muchos dejaron a sus padres o abuelos el emprendimiento y se fueron en busca de mejor suerte. Sucesos familiares, movimientos políticos de incidencia socioeconómica, y suertes personales fueron factores que alteraron aquellas fachadas. Y por eso mismo, cuando vemos movimiento sobre la fachada del Hotel de los Molinari en Baigorrita, nos llama tanto la atención.
Su fachada, intacta desde su origen, expone aquellas viejas edificaciones de ventanales altos y puertas varias, con una ornamentación típica sobre las paredes de color piedra. Su belleza posee además un toque distintivo: No fue “retocado”, cortado, mutilado, remendado. Hay algunos detalles propios de la modernidad, o posmodernidad como le llaman; cableados, luces eléctricas, un ventilador exterior y el asfalto limitando su vereda. Pero su frente es tal cual lo vivieron los miles que pasaron por esas veredas, esas mesas, esos platos típicos, y esas habitaciones. Miles que pasaron y hay que decir que aún siguen pasando, porque gracias a los testarudos del destino, el Hotel de la familia Molinari continúa funcionando en excelente estado para bien de toda la comunidad.
Aquellas preguntas iniciales nos llevaron al lugar, aunque no fue fácil. La flamante cámara profesional de nuestro fotógrafo fue cargada y descargada en varias oportunidades. La partida a Baigorrita se suspendía una y otra vez. “Hoy no estoy”, “Hoy no puedo”, “los fines de semana es imposible…”, quedábamos anonadados. ¿será que tanto va a trabajar el Hotel de Baigorrita?. Nuestra mente comenzaba a conjurar cierto prejuicio acatado por esas preguntas iniciales. ¿Tanto trabajará? Los tiempos nos apremiaban y decidimos partir sin más. Vayamos y vemos, de última, si no nos atienden, nos tomamos un Fernet con Coca Cola en el Bar del Hotel y chau. Vale la pena. Lo conoceríamos al menos. Y así allí fuimos.
Bajo la tardecita de los últimos frescos del año, cinco muchachos compartían los “últimos comentarios” de la localidad sobre la puerta de entrada. Buenas tardes, “buenas tardes”. La cara del joven que atendía tras la barra, que iba y venía en movimiento constante, atendiendo a dos señoras en el rincón de almacén que el lugar posee,al otro lado del bar pero sobre el mismo gran espacio, delataba una certeza: “Estos son los periodistas de Los Toldos” o mejor “Estos son los periodistas de Viamonte”.
¿Está tu mamá? “Mamá está con angina…” La imagen del Fernet se hacia cada vez más evidente. “Ustedes tienen que hablar con mi hermano Martín, el sabe el origen de cada madera… pero se fue, estaba afuera”. Fuimos de diligencia por una hora y volvimos, a todo o … Fernet.
Volvimos. El muchacho, que seguía llendo y viniendo detrás del mostrador entre el bar y el almacén, nos miro con cierta compasión esta vez. Fue hasta adentro, pasó un minuto algo largo, y volvió, dejando la puerta que daba hacia atrás abierta… Pasen.
Un mundo se abría al otro lado. El mundo que habíamos ido a buscar.
Los espacios se sucedían enormes al otro lado del Bar/Restaurant/Almacén. Un gran living, mesas, sillones, puertas, estufas de leña, espejos y a la izquierda la cocina. Allí estaba Anahí Molinari, la dueña. Una mujer simpática, que pese a la angina que traía nos recibió muy amablemente.
Anahí es hija de Don Alberto Ricardo Molinari y Fransisca Muñoz Molinari, quienes llegaron en la década del 40’ (aproximadamente en el año 1946) desde su Bayauca natal, cuna de todos los Molinari. Anahí, junto a su hermana Ana María trabajaron ayudando a sus padres en el emprendimiento familiar. El tercer hijo del matrimonio es Alberto que hizo su vida en otros rubros profesionales.
“Mí papá llegó hace 60 años. Fue el cuarto dueño del Hotel. Él se lo compró a Marcos Traverso. Venia de Bayauca, donde ya tenía un comedor, y vino a probar suerte en Baigorrita. En Bayauca no había nada y se vino para acá. Mama siempre contaba la miseria que era cuando comenzaron, en el origen, con una cocinita chiquita y lo que tenían…. Después de a poco se fue haciendo y compró la esquina, y también compró la quinta, al ingreso de Baigorrita, donde él tenía los caballos con la pista de carrera. El tenía adoración por los caballos”.
Dicen que Don Molinari era un tipo cordial y recto, amable. Como relata su hija, él junto a su esposa Fransisca llevaron adelante esta empresa hotelera que prestaba los servicios de alquiler de habitaciones y de comedor. La Pampa se iba interconectando a través del Ferrocarril y se generaban empleos en el mundo agropecuario. De hecho, como recuerda Anahí, “la gente que venía era gente de campo, o de trabajo. Estaba el ferrocarril enfrente y funcionaba todo en ese momento, no como ahora que no funciona nada. Estaba “El Verdún”, los tambos, hoy queda poco… La gente que trabajaba en la Cooperativa, en “empreco”, en el 63’ los que vinieron a hacer los silos de acá enfrente, que comían y dormían acá”. El Hotel era el sitio donde pasar la noche, y donde almorzar y cenar. El movimiento era mucho mayor.
El Hotel posee 9 habitaciones, de las cuales 2 siempre fueron usadas por la familia. Mientras se alquilaban las demás siete. “Las habitaciones también estaban siempre llenas, porque la gente paraba acá. Antes que mí papá había un Hotel del otro lado de la vía. Pero después fuimos el único Hotel de Baigorrita”. Pero como señalamos, también se brindaba el servicio de “comedor”, como ellos le llaman.
Anahí recuerda “Tuvieron 30 años el comedor de este Hotel. Trabajábamos todo en familia. Mí hermana (que fue la que más trabajó), una tía que vivía con nosotros y mi mamá. Y una empleada que lavaba los platos. Yo atendía las mesas, con mi papá. Todo esto estaba lleno, se trabajaba muy bien. Vos no sabes lo que era, nosotros éramos jóvenes y queríamos salir con mi hermana y no podíamos… venía gente y gente y gente… a la una de la mañana…” recuerda Anahí aquellas épocas de oro. En tanto nosotros, nos imaginamos ese espacio repleto de gente, las mesas, las sillas, el piso de madera… ¿Y qué elaboraban para deleitar a la clientela?
“Elaboraban todo de forma casera: Fiambres de todo tipo, mayonesa, vittel tone, Peceto al escabeche, lengua a la vinagreta, todo casero, y a su vez, mi papá facturaba. Jamón, bondiola, salame, salamines, todo era casero… y después las pastas, que siempre hacía mi mamá. También había un parrillero, y los postres quedaban a cargo de mí hermana Ana María”. (…) Hasta que mí mamá se agotó, y no dio más. Y en el año 1974 dejaron el comedor. Probó un año con gente de afuera y no le gustó, y entonces lo cerró. Al cerrarse el comedor, nos quedó tanta mercadería, que pusimos la despensa”.
Quince años después, la avanzada edad de doña Fransisca y otros avatares hacen que la familia se desentienda del Hotel, alquilándolo. “En principios de los 90’ mi mamá lo alquila a gente de acá, y …hicieron un desastre, lo dejaron caer”. Ese era el fin del Hotel de la familia Molinari. Como pasó en tantos otro casos. Luego del derrumbe es muy dificl volver a empezar. Comenzar de cero otra vez. Pero los testarudos del destino no saben de obstáculos, y como en arte de magia, la voluntad hace su aparición y allí todo puede suceder.
“Volvimos a abrir. Y lo que nos costó. Se llovía todo, los muebles… era deprimente. Volvimos a abrir en el año 1998. Mi hijo vino a verlo, y me decía “esta todo destruido mamá, pero yo lo voy a arreglar”. El 1 de abril nos entregaron la llave, y nosotros en agosto abrimos. Yo estaba como perdida, de tantas cosas que había para hacer”.
El hijo es Martín Alberto Magallanes, de treinta y pico de años, que con su esfuerzo y claro objetivo, trabajó mucho tiempo en la puesta en valor del lugar.
“El me decía Esto es una lástima mama, si no lo arreglamos se viene todo abajo. Yo lo voy a arreglar. Pero mirá que sale un montó de plata… Bueno, vos dejame, que yo de a poco lo voy a hacer. Y empezó, lijó, pintó, refaccionó todo, puso maderas donde la pared se comienza a apolillar”. ¿Y el motivo que lo empujó a hacerlo? “Que era de su abuelo. El tiene muy lindos recuerdos de su abuelo. “Esto era del abuelo y yo no lo voy a dejar caer.” Dijo. Y bueno, trabaja para eso. Y el quiere arreglar todas las habitaciones. Si esto lo pones bien, funciona. Porque es un sitio tradicional. Vos vieras la gente que viene y se va porque no hay lugar. Vienen en busca de la tranquilidad de Baigorrita”.
Sin dudas el funcionamiento de un sitio así es positivo para la localidad y también para el partido de General Viamonte, sobre todo en estos tiempos de tantas promociones turísticas y profundización del sector. “La gente de Turismo de Viamonte ha venido, pero no a ayudarme, sino para que vuelva a poner en funcionamiento las habitaciones. Como a apoyarnos para continuar, pero no con alguna ayuda económica para hacerlo. Y se necesita dinero para esto. Los detalles. Los baños. Hasta ahora arreglamos 3 habitaciones, porque es mucho trabajo y necesitas mucho dinero. Además, necesitamos baños privados, no es como era antes con baño compartido, ahora no podes, la gente sino no se queda, es la realidad, no nos gusta ocupar los baños que usan otros. Es lo primero que se pregunta: ¿Tiene baño privado?”
¿Y quiénes son los huéspedes actuales? “Los huéspedes son en su mayoría viajantes. Personas que vienen de cuando vivía mi padre, y todavía vienen… ¿vos podes creerlo? Por ejemplo, venía el dueño con el empleado de una casa de electricidad. Y ahora viene el empleado que se independizó. Cuando lo estábamos arreglando, que la gente que lo alquilaba ya se había ido, él vino y quería quedarse igual, y estaba todo cerrado, y él siempre dormía en una piecita atrás, y me acuerdo que llegó y me decía “pero dame la llave y poneme una camita ahí que yo me acuesto igual”. Y así le armábamos todo y así dormía. Mira vos…” se extraña Anahí.
“Recuerdos, personajes tengo tantos… Hace poquito falleció Hugo Garín, que le decían “el pampa”, él era un personaje extraordinario. Un ejemplo, era divino, un tipo que tomaba, pero era tan educado, y contaba anécdotas, y se reía, él lo único que hacía era reírse. Yo tengo tan lindos recuerdos de la gente, la gente tan buena, tan sana. (…) Espectáculos no hacíamos, mi papa no era de ese tipo. Mas vale silencio. Lo mismo que las cartas… acá no se jugaba. Yo ahora le doy a los jubilados para que se entretengan, y juegan a las cartas. Y lo hice porque cuando la gente que alquilo sí lo hacían, y entonces yo seguí, porque ellos se acostumbraron al lugar. Si total, no molestan para nada…”
Anahí continuó la charla y la gripe pasó por un momento; Martín, que era el “hermano que sabe de los orígenes hasta de las maderas” volvió y compartimos anécdotas y vínculos con Los Toldos; en tanto Javier, el chico que cuando llegamos iba detrás de la barra entre el bar y el almacén, continuaba haciéndolo y en un momento, luego de tanto renegar, se arrima para la foto. Les regalamos unas manuelasmolinas que en seguidita pasan de mano en mano, y Anahí nos mira y nos pregunta: “¿Qué les gustaría tomar?”. Fernet con Coca le dijimos. Imagínense.
16/12/08
Adelanto del próximo número: Gran Hotel Baigorrita
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8/5/08
El Carnaval en Baigorrita
Luego de algunos años de inactividad,
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18/2/08
Alejandro Dolina: Baigorritense por tradición

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La figura del “negro” Dolina repercute en estos ámbitos de la geografía de un modo singular. Para los toldenses, o baigorritenses, su existencia es apropiada como la de un coterráneo que en su magia ha logrado triunfar. Como un amigo o conocido que ha sido reconocido por los grandes medios, cada vez que se lo escucha hablar o nombrar a Los Toldos o Baigorrita, aquí los oyentes se codean, se miran, o se piensan, en la soledad, y se relajan llenos de orgullo de saber que entre ambos, se reconocen. Pero Dolina… ¿Nació en Baigorrita? ¿En Morse? ¿Se siente él parte de nosotros como nosotros lo sentimos a él? La novelesca cuestión, de la que él mismo se ríe, en nuestras pequeñas localidades a veces, es de vida o muerte. Y entre otras cosas, de eso hablamos.
El autor del libro “Crónicas del ángel gris”, que cuenta con más de quinientos mil ejemplares vendidos, nació en realidad en la ciudad vecina de Morse, en el año 1945, a pesar de que en su documento figura Baigorrita como el lugar natal.
-¿Cómo fue esta historia? ¿Se trató de una casualidad, un incidente o un capricho?
-Mi madre, Delfa, quería que yo naciera en Baigorrita porque mi bisabuelo fundó el pueblo. Pero cuando llegó el momento, Doña María, la partera, estaba en Morse. Entonces mi madre, sin quererlo, se tuvo que trasladar a Morse y allí nací yo.
-¿Y cuál es su relación con Baigorrita?
-Tengo mis parientes y he pasado algunos veranos, pero nunca viví allí. Vamos muy, muy de vez en cuando. Hace muchos años que no voy ahora. Y si tenemos relación con los parientes pero más que nada porque ellos vienen acá.
-¿Qué recuerdos rescata de aquellos veranos en Baigorrita?
-Lo que me ha marcado no es tanto el lugar sino la gente. Además, en mi familia se habla como se hablaba allá, con la entonación de la pampa húmeda. Yo no profeso el lenguaje porteño al hablar, aunque me crié en el barrio de Caseros.
- Y hablando de la gente: ¿encuentra alguna diferencia particular entre los porteños y las personas que viven en localidades más chicas?
-No sé, yo no tengo esa superstición. La gente del interior está más preocupada en creer cosas acerca del lugar de nacimiento. Yo he encontrado imbéciles en todas partes. En Buenos Aires no me preguntan nunca donde nací, en cambio cada vez que voy a cualquier pueblo del interior es una cuestión de vida o muerte donde uno haya nacido. Yo creo que es importante pero no tanto.
- ¿Conserva amigos?
No, solo mis parientes viven allí.
-¿Viviría en un pueblo?
-Sí, podría ser. No me molestaría, no tengo mucha superstición al respecto. He estado bien en muchos lugares, incluso en otros países. Desde luego yo atiendo mis negocios en capital, las incomodidades vendrían por ese lado. Pero los pueblos de la provincia de Buenos Aires se me acomodan muy bien, me gustan mucho.
-¿Qué cosas le gustan?
- Me gusta su discurso, su forma de hablar y de pensar. Es un modo que no encontró un adecuado espejo en los medios masivos todavía.
Cuando se ha hecho algo relacionado con el interior se cayó en una especie de criollismo o gauchesco tardío. Y no es así, no es así…
A pesar de abstenerse a establecer diferencias, se entusiasmo con una descripción en la que elogia “la tendencia a la economía en el discurso del interior de la provincia de Buenos Aires, sencillo y rico” y suma la manera de “ejercer la amistad, de trabajar los amores y de contar la propia vida con cierta ironía”, cualidades que en la gran ciudad no ha encontrado.
Y asegura: “El porteño es mucho más grandilocuente que los habitantes de la pampa húmeda y al mismo tiempo su discurso es más pobre, porque se encuentra más cautivo de los medios. Toman frases de los tipos de la televisión como: ‘A nivel afecto’, ‘están en tratativas’. Palabras presuntuosas y de pésimo gusto.”
-¿A qué atribuye esta característica?
-A que la gente aprende a conversar, cuenta con más tiempo para hacerlo. Pero la influencia de la televisión no es tanta y eso ya es decir mucho.
Por otra parte, hay muchos menos locos. El promedio de locos por cuadra en Capital es mayoritario. La locura lisa y llana, no estoy haciendo ninguna metáfora. Los tipos que están enajenados, tipos que pasan corriendo y gritando. Eso tiene que ver con la ciudad.
-¿Y encuentra algún punto en contra?
-En Baigorrita estamos más relacionados con los de Junín, por cuestiones comerciales, porque está la ruta, por diversión y por proximidad. Van los muchachos a bailar y a pelearse a Junín. Y muchas veces voy yo a Junín y no a Baigorrita y me encuentro con los parientes de Baigorrita en Junín… Junín está lindo.
Lo que sucede allí, que no se si en Los Toldos es igual, es que existe cierta cofradía de supuestos iluminados que es más impenetrable que la elite de la Costa Azul. En definitiva, es más difícil integrarse al ambiente de los macanudos juninenses que ser admitido en un Palacio europeo.
-¿Conoce Los Toldos?
-Muy poco. He ido alguna que otra vez. Ahí andaba mí tío Santos Balbi… Los Toldos cuenta con algunas circunstancias especialmente señaladas, me refiero a Eva Perón, los indios, cuestiones que le dan mucho más colorido de lo que puede tener Baigorrita. Además del tamaño.
-Mencionó a Evita, ¿admira a algún político?
-Yo soy peronista, en muchas ocasiones me he alineado a los peronistas. De todos modos, nunca estuve afiliado. Tampoco me interesa el partido ni la doctrina oficial. Cuando digo que soy peronista quiero decir que estoy a favor de los pobres. Un hombre interesante en la historia fue Perón. Pero en general admiro a pensadores, escritores y artistas, más que a políticos.
Multimedia
“Yo hago el programa que a mí me gusta, ni siquiera sé si hago un programa de radio”, confiesa el conductor, ex – publicista y escritor Alejandro Dolina sobre su audición “La venganza será terrible”.
Hace 35 años que Dolina se inició en el ambiente radiofónico, pero este verano protagonizó un cambio de emisora para muchos polémico, no por la ruptura de contrato con Continental sino debido al perfil ideológico de su destino, Radio 10. Sin embargo, el traslado no embarró su tradicional éxito de las madrugadas en el éter. La fila de oyentes para ingresar a la sala Pablo Picasso del Paseo La Plaza, desde donde se puede presenciar el programa en vivo, sigue siendo multitudinaria. Y es más que entendible.
Dolina ingresó al mundo de la radio con el programa “Demasiado tarde para lágrimas”, que conducía junto a Adolfo Castello. Antes había publicado en las revistas Satiricón, Humor y Mengano, fue según su definición un “mediocre” publicista y un “pálido estudiante de Derecho”, además de haber tenido en 2003 un programa de televisión en canal 7, “Bar del Infierno”. Además, publicó tres libros y en 1998 estrenó su opereta “Lo que me costó el amor de Laura”, que luego editó en CD.
Su pasión por la música lo acercó a tomar clases de piano y de bandoneón y a ser identificado como un conocedor de tango.
Así, muestra una variada producción artística en constante movimiento.
-¿Cuál es su próximo proyecto laboral?
-Acabo de terminar una obra de teatro. Una vez que finalicemos con el casting comenzamos con los ensayos y, creo que a mediados de año, la estrenamos.
- ¿Cómo será la obra?
-Es una comedia con música, no es un musical, porque es algo que no sabría hacer. Pero hay música: tango, canciones argentinas.
La historia transcurre en Moscú (Rusia), en la época de Stalin, es una especie de sainete muy particular.
El episodio central es el de un enamorado contrariado y antisocial y si hay un tipo que no le conviene a un régimen de proyectos colectivos es un enamorado.
Dolina asegura que la “comodidad” la encuentra en su programa de radio, actividad que considera más fácil gracias a la improvisación y a que “las palabras no quedan plasmadas, se las lleva el viento”, pero sostiene que ama muchísimo más la escritura y no podría prescindir de ella, a pesar de su rigurosidad.
El autor de “El libro del fantasma” tiene dos hijos, es soltero, actualmente vive en el barrio de Núñez y es hincha de Boca, aunque desliza que prefiere jugar, antes que ser espectador en un partido.
Al finalizar la entrevista, Dolina se declara “dolorosamente agnóstico” con un deseo insatisfecho de creer. Y se va con sus discos y monólogos bajo el brazo para una nueva emisión de su programa de radio, mientras los espectadores esperan ansiosos entrar a la sala.

