26/9/08

Periodismo y mano dura

El rol de los medios de comunicación en la formación de la “sensación de inseguridad”. La poca visibilidad de las razones del delito. Las políticas de mano dura de los gobiernos de la región. Un debate entre especialistas.

¿Los medios crean inseguridad? ¿Fomentan la sensación de inseguridad? ¿Es un problema de temperatura o de sensación térmica? ¿Es cierto que alientan la mano dura, las propuestas blumbergianas de más policías, más penas y más cárceles? ¿El tratamiento sensacionalista de las noticias policiales es parte de la lógica mediática? ¿Por qué circula tan poca información sobre las causas profundas de la crisis de inseguridad?

Por José Natanson
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Estas fueron algunas de las preguntas alrededor de las cuales giró el seminario “El rol de los medios masivos de comunicación en la seguridad ciudadana”, organizado por el Programa Naciones Unidas para el Desarrollo, la Fundación Nuevo Periodismo y el Fondo de Cooperación de España. Durante dos días, especialistas de diferentes países debatieron, junto a unos 40 periodistas latinoamericanos, la forma en que la prensa se ocupa del delito y los efectos sociales y políticos que genera.

Casos extremos

La conferencia inaugural estuvo a cargo del incansable Bernardo Kliksberg, asesor del PNUD y director del seminario. Con una presentación cargada de números, estadísticas y cuadros, Kliksberg fue sin muchas vueltas al centro de su argumento: “El aumento de la inseguridad es un hecho concreto que se explica por diferentes motivos, pero básicamente por la creciente desigualdad que existe en América latina”, afirmó.

Después, Kliksberg mencionó algunos datos espeluznantes. En Centroamérica, la tasa de homicidios duplica la latinoamericana, con casi 50 por cada 100 mil habitantes según la Organización Panamericana de la Salud. Para remediarla, los gobiernos recurrieron a una secuencia de respuestas represivas de nombres realmente espectaculares: en El Salvador, tras el fracaso del “Plan Mano Dura”, el gobierno lanzó el “Plan Súper Mano Dura”, y hoy postula como candidato a presidente a un ex jefe de policía; en Guatemala, el presidente diseñó el “Plan Escoba” para frenar una supuesta invasión de mareros que, sin embargo, no alcanzó para detener el ascenso del líder de la tolerancia cero, Otto Pérez Molina, un ex general del Ejército que quedó en segundo lugar en las elecciones del año pasado; en Honduras, el candidato del Partido Nacional, Porfirio Lobo Sosa, elaboró una propuesta de combate a la delincuencia que denominó “Puño Firme”, gracias a la cual estuvo cerca de triunfar en las elecciones del 2005. En este contexto, explicó Kliksberg, no es casual que prosperen las leyes represivas sancionadas bajo el soplo en la nuca de una opinión pública aterrorizada. En los tres países centroamericanos mencionados, la edad de imputabilidad se redujo a los 12 años. En Honduras, el Código Penal fue reformado en el 2004 para incluir penas de hasta diez años de prisión por el solo hecho de llevar un tatuaje identificable con una pandilla.

Y no se trata sólo de Centroamérica. México tiene 500 mil policías, es decir 4,8 por cada 100 mil habitantes, tres veces más que Canadá, donde la tasa de homicidios es seis veces menor. En Brasil y Colombia, la delincuencia es la principal causa de muerte de jóvenes y, si se tienen en cuenta sólo los jóvenes negros varones pobres, los números se asemejan a los de una guerra civil. Finalmente, hay algunos aspectos de la inseguridad que muchas veces no se consideran, pero que ciertamente forman parte del fenómeno: en Paraguay, la pena por golpear a una mujer puede evitarse pagando una simple multa. De hecho, corresponden más años de cárcel por matar a una vaca que por pegarle a una esposa.

Contrastes

Finlandia tiene menos policías por habitante que cualquier otro país del planeta, poquísimos presos –sólo 3 mil– y, al mismo tiempo, una de las tasas de homicidios más bajas del mundo: dos por cada 100 mil. Dinamarca, con un enfoque similar, presenta una tasa de homicidios de 1,1, Noruega 0,9 y Suecia 1,2. En San Marino, pequeña república europea, hay, en total, un solo preso.

En todos los casos, la tasa de homicidios es doce veces menor a la latinoamericana y entre 4 y 6 veces inferior a la de Estados Unidos, donde nació el archipublicitado paradigma de la tolerancia cero. De hecho, Estados Unidos es el país rico más inseguro del mundo y el que tiene mayor número de presos: 648 por cada 100 mil habitantes, diez veces más que Dinamarca o Suecia. En números totales, casi dos millones de personas habitan las cárceles estadounidenses, la misma cantidad que jóvenes en los colleges.

Medios y mediaciones

Con el diagnóstico examinado, el seminario continuó con un análisis del rol de los medios. No hubo, desde luego, una única conclusión, pero sí una coincidencia general en que los medios juegan un papel centralísimo y que en muchos casos –sobre todo cuando se trata de la televisión– no contribuyen a aportar soluciones. Daniel Filmus, que se escapó del Senado para su presentación, citó una encuesta elaborada por el Ministerio de Educación que revela que los chicos pasan unas 4 o 5 horas por día en la escuela, contra 5 o 6 frente a la televisión. “El sistema escolar tiende a funcionar totalmente desenganchado de los medios. En la escuela, los alumnos escuchan cómo tienen que ser las cosas, el deber ser, y luego prenden la tele y ven una realidad completamente diferente, por ejemplo con esos programas en donde se forman bandas de populares contra lindas”, sostuvo Filmus. “Por eso lanzamos un programa para discutir en los colegios los contenidos de los medios. No para negarlos, sino para problematizarlos y aprender de ellos.”

Para Juan Faroppa, ex viceministro del Interior de Uruguay, los medios no crean la inseguridad. “No estoy seguro tampoco de que fabriquen la sensación de inseguridad, pero sí de que la retroalimentan”, dijo el funcionario. Y luego se largó a una amarga catarsis de todos los casos policiales tratados de modo sensacionalista durante su gestión. “Nosotros, como gobierno, tenemos el desafío de enfrentar la inseguridad, pero también de gestionar el miedo.”

Alejandro Alvarez, del PNUD, mostró una serie de cuadros para demostrar que la relación entre seguridad y sensación de inseguridad está lejos de ser automática. La correlación, dijo, es débil. Pero después, con buen criterio, añadió: “La verdad es que no importa mucho si la realidad es así o no, lo que importa es la percepción social”. Rafael Patermain, del Observatorio de Seguridad Ciudadana de Uruguay, coincidió: “La sensación de inseguridad se vuelve tan importante como la seguridad en sí. El Estado tiene que trabajar con las dos cosas, porque al que sufrió un asalto le importa poco si la tasa de inseguridad en Uruguay es cinco veces inferior a la media de la región”.

Daniel Altman, ex asesor del gobierno británico, presentó un cuadro que demuestra algo obvio, pero que ninguno de los presentes había visto tan claramente expresado: la percepción de inseguridad según el diario que lee cada persona. En Gran Bretaña, el 50 por ciento de quienes leen los diarios de izquierda (The Guardian y The Independent) dijo que el crimen aumentó en el último tiempo; los lectores de los diarios conservadores tienen una percepción más desfavorable y quienes leen los diarios sensacionalistas (Daily Mail, The Sun) son aún más pesimistas: el 80 por ciento de los lectores de la prensa amarilla cree que el crimen aumentó. Según Altman, en verdad está bajando.

La lógica de los medios

Cuando llegó el turno de los periodistas se intentó –finalmente–- explicar por qué ocurren estas cosas. Si no, pareciera que los medios son sujetos malvados, cuya única función consiste en proclamar la mano dura y aplaudir el gatillo fácil. Se dijo entonces que los medios trabajan en un registro de presente continuo, que por su propia lógica de funcionamiento tienden a la serialización, a crear la idea de que existen olas (de secuestros, de asaltos en cajeros, de hombres araña). Los medios descontextualizan y, cuando muestran un suceso policial, se focalizan generalmente en el final, deshistorizando. Se habló también de las limitaciones de recursos, tiempo y dinero, y del hecho de que la prensa televisiva es clasemediacéntrica, por lo que tiene muchas dificultades para comprender la realidad de los sectores populares.

Stella Martini, una de las pocas académicas argentinas que trabaja el tema de manera sistemática desde hace años, habló del contrato de lectura, el acuerdo implícito entre los lectores de un diario (o espectadores de un canal) y el medio. Este contrato, que rige la relación, explica los criterios de noticiabilidad de la noticia. Para alivio de los periodistas presentes, Martini dijo que es necesario diferenciar entre los dueños de los medios, los editores y los periodistas, pues cada uno tiene ideas, intereses y límites distintos. Habló del origen de la denostada prensa popular, que permitió el acceso a la información a los sectores más pobres y contribuyó a convertirlos en sujetos visibles, lo que implica un importante impulso democrático por más que su discurso sea casi siempre conservador.

Después, Martini definió en pocas palabras la lógica mediática. “Para un canal de televisión o un diario, son noticiables los acontecimientos que constituyen una infracción, una desviación, una ruptura del curso normal de las cosas.” Esto permite la construcción del color y el sensacionismo y remite, en última instancia, al rol de los medios como dispositivos de control social. “Se ve en las geografías del delito, que parece provenir de los sectores marginales de la sociedad. Las zonas pauperizadas no aparecen más que como territorios ‘tomados’ por la delincuencia. Nunca son barrios con vida propia, fruto del esfuerzo de una comunidad. Parece que la gente no viviera allí. Funcionan como escenarios para la delincuencia.”

Respuestas

Los paneles siguientes incluyeron a periodistas latinoamericanos que contaron sus experiencias en la cobertura de casos policiales, de crímenes y corrupción. Sobre el final, hubo un espacio para las conclusiones. Ninguna definitiva, por supuesto, aunque sí algunas líneas básicas: los medios no son los responsables de la inseguridad, pero sí corresponsables de la alimentación permanente de la psicosis ciudadana. El poder político reacciona mal y tarde ante el acoso mediático, en general con acciones espectaculares que no necesariamente crean tranquilidad: mostrar por televisión el decomiso de kilos y kilos de cocaína o la captura de enormes arsenales ilegales, ¿genera tranquilidad por la ejecutividad policial o, por el contrario, fomenta la sensación de que estamos a la deriva?

El riesgo, en América latina, es confundir delincuencia juvenil con crimen organizado. Para Kliksberg, la clave de todo el asunto es social. “La región ha visto en las últimas décadas la agudización de las desigualdades. Ello ha multiplicado los factores de riesgo a la delincuencia. Uno de cada cuatro jóvenes latinoamericanos no estudia ni trabaja. La combinación de jóvenes excluidos, que no tienen por dónde ingresar a la vida laboral, con baja educación y familias desarticuladas, crea un inmenso grupo de personas expuestas. Si se los trata desde el principio como delincuentes, sólo se contribuirá a generar mano de obra para las bandas organizadas.”

22 comentarios:

  1. Totalmente de acuerdo, a fin de cuentas la sensación de inseguridad siempre es mucho mayor que la que en realidad se sufre. Sin embargo la inseguridad es un problema que no se puede negar, básicamente porque a la vuelta de la esquina le están robando a alguien. Pero el problema es que nosotros elegimos que nos muestren ese tipo de información, porque cuando ponen una nota de un robo o un asesinato están midiendo cuánta gente se interesó en esa noticia, y cuando la comparan con lo que midió una noticia que mostraba, por ejemplo, la explotación minera a cielo abierto que contaba Ciancaglini descubren que más gente mira las “noticias amarillas”, y como todo es una pelea por acaparar televidentes (en el caso de la tv) seguirán poniendo ese tipo de informes. Lo mismo pasa cuando la gente mira masivamente el programa de Tinelli, Gran Hermano, o cosas así, que todos sabemos que son una bosta, pero hay millones de personas que lo miran, y por eso siguen existiendo. Esto siempre va a terminar siendo una problema cultural, de educación. Mientras nos siga interesando ver a dos minitas con pechos gigantes pelear por tv jamás vamos a entender por qué uno de cada cuatro jóvenes latinoamericanos no estudia ni trabaja. Mucho menos ayudar a que esta tendencia se revierta. Los que programan lo que vamos a ver, leer o escuchar no son muy diferentes de nosotros, por eso saben que es lo que va a captar nuestra atención, tal cual pasa acá mismo en la página de la ManuelaMolina, todos nos volcamos, casi por intuición, a comentar las notas más banales, y dejamos de lado las que tal vez más atención merecen. Quizás no tengamos mucho que decir, o quizás terminamos siendo tan ignorantes que no tenemos armas como para opinar sensatamente. Volviendo a la inseguridad en los medios, es un tema que no se puede tomar como un caballito de batalla mediático, porque es un problema muy serio, y si no tenemos real conciencia de lo que pasa se nos va a poner complicado para parar la pelota y empezar de nuevo y mejor. La inseguridad es una realidad, y los medios deberían ser muy prudentes con este tipo de temas, porque el efecto que causan puede ser lesivo en vez de informativo. La información es parte de la educación, por lo tanto no debería descuidarse, porque es un arma de doble filo. Duele mucho leer las conclusiones del seminario cuando dicen: “La combinación de jóvenes excluidos, que no tienen por dónde ingresar a la vida laboral, con baja educación y familias desarticuladas, crea un inmenso grupo de personas expuestas. Si se los trata desde el principio como delincuentes, sólo se contribuirá a generar mano de obra para las bandas organizadas.” Sería bueno que intentemos, desde los medios, desde la escuela, aconsejándonos mutuamente, o como sea, revertir esta situación de falta de educación, y la pauperización de la que hay. Porque finalmente esta es la causa de este tipo de problemas. Es mí pequeño pensamiento… Saludos!!

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  2. Anónimo27/9/08 7:56

    Es muy interesante ver que quienes realmente se preocupan y buscan respuestas al problema de la "inseguridad" son especialistas en desarrollo humano. Los conceptos vertidos por nuestro secretario de seguridad acerca de lo innecesario de "craneotecas" para manejar el tema nos acercan a aquel viejo proverbio que dice: "el conocimiento sobre un tema no garantiza el éxito de una gestión, pero su desconocimiento asegura el fracaso". Así, saber manejar un avión no garantiza que uno sea Manfred Von Ritchofen, pero si no sabés clavado que te estrellás...
    Horacio

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  3. El que pueda contactarse con este tal Natanson que le diga de mi parte que compre de la buena. Y que antes de hablar de temas que no tiene ni idea, pregunte a los que vivieron de cerca algun caso de inseguridad o si prefiere, que se permita vivirlo él mismo y despues nos cuenta a todos si este tema es solo una "sensación" o una operacion de prensa. Digo porque despues de lo de Basile-Adamini el barrio está aterrado, a nuestros hijos les cuesta dormir, la gente está muy mal por eso y sobre todo porque a 10 dias nadie sabe nada, nada, nada...
    ¿Eso es sensación? Preguntenle a Vicente y Bautista, dos nenes de 7 y 11 años con los que mi hijo juega a diario en la calle y hasta se queda (ba) a dormir en su casa... hoy no quiere ni pasar por la vereda ¿Tiene hijos este tal Natanson o es impotente?
    JP: ¿Alguna vez te chorearon a vos? ¿Dónde vivis, en Estocolmo? Por favor, reaccionen estúpidos, la inseguridad no es solo una sensación. Quizá deban esperar a que les maten a la vieja para darse cuenta... O quizá son tan ciegos que ni eso los haga reaccionar

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  4. Héctor, me parece que no entidiste de que se estaba hablando. El problema es como los medios tratan el tema de la inseguridad. Si no te diste cuenta, o no leíste mi comentario, digo que a la inseguridad no hay que negarla, ni que usarla como caballito de batalla por los medios, sino que hay que ser prudentes, porque se distorsiona la realidad. Jamás negué la inseguridad. Por suerte no me robaron, pasé algunos malos momentos acá, en Capital Federal, y creeme que me da miedo salir a la calle. Realmente ahora no tengo tiempo para pensar mi respuesta, mas tarde voy a responder como corresponde, pero por ahora quedate con esto. Lo de estúpido espero que te quepa donde mas te guste… Sos un demagogo…

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  5. Es extraña la sensación que genera este blog. Se salta de links directos a la anarquía a la mano dura, de demagogia a defensa de las instituciones, de cfrítica a barcelona, de defensa a la piratería a horror por el choreo, del aplauso a cobos a temor frente la traición, de confundir delincuencia común con zonas liberadas y sociedad mirando para otro lado. Cortázar decía "no hay confusión sino confusos". Seguiré coincidiendo con Kliksberg, mucho más que con Fernández (cuyo discurso es idéntico al de Héctor).

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  6. Soylent Green2/10/08 13:50

    Héctor: Yo no sé si Natanson compra de la buena y en realidad me parece irrelevante para la discusión. Como tampoco importa si es impotente o padre de una docena de chicos. Aclaradas estas cuestiones me gustaría preguntarte dónde afirma el autor de la crónica (o alguno de los presentes en el seminario) que la inseguridad sea un invento de los medios, cuando en el tercer párrafo se indica que “El aumento de la inseguridad es un hecho concreto” y otras citas corroboran esa afirmación.

    Volvé en marzo, pero con la materia estudiada por favor.

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  7. En este blog todos quieren ser mas papistas que el papa. Porque no se ponen a arreglar los problemas para adentro (que estoy seguro que los tienen, y en demasia)y dejan este sitio solo para ver las lindas fotos?

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  8. El punto principal Héctor, a mi entender, es que confundiste “la inseguridad es solo una sensación” con “la sensación de inseguridad es mucho mayor que la inseguridad”. La primera frase es totalmente falsa, porque como bien dice el artículo, y decimos todos (incluidos vos y yo), la inseguridad existe, es parte de nuestra cotidianeidad. Por lo tanto en ningún momento hay ánimos por creer en esa frase y querer justificarla. En cambio la segunda frase, que es la que está en discusión, es la que yo creo que es acertada. Porque los medios usan la inseguridad para captar la atención, y no hacen un manejo prudente e informativo de esta realidad, sino que lo usan como un producto, desvirtuando el mensaje que debería pretenderse dar, como por ejemplo el de prevención. Vos me estas pintando como si no me importara lo que le pasó a esta familia de Los Toldos, cuando en realidad no puedo darme ese lujo, porque mi familia puede ser la próxima, o la de cualquiera. Entonces es imposible que yo no me ponga en la piel de esta gente, o que niegue el problema, porque también soy una “potencial victima”, y espero jamás pasar al estado de “victima” simplemente. Y si mi deseo es no ser una victima, lo primero que quiero es que no haya inseguridad, y si no quiero que haya inseguridad es porque estoy reconociendo el problema. Y acá es donde tu ataque de cordura se hace completamente irracional, porque estas cambiando el sentido de mis palabras para poder armar tu discurso en contra del mío (por eso lo de demagogo, aunque esta no sea la mejor palabra para usar). Tu agresión es muy triste, porque te metes con algo que llega mucho a la sensibilidad de las personas, de la mía en particular. Eso de “quizá deban esperar a que les maten a la vieja para darse cuenta” es algo que no tiene razón de ser, no le puedo encontrar una explicación. Estas dando por sentado que somos espantapájaros que no sentimos, que no tenemos corazón, que no vemos la realidad. Me parece que te queres hacer el héroe, defensor de pobres y ausentes, y a mí no me convences. Y para que no malentiendas mis palabras, esto no quiere decir que no crea que tenes miedo, o que tus hijos tienen miedo, porque todos tenemos miedo y queremos vivir en paz. Nadie dice que “la inseguridad es solo una sensación”, como vos decís que el artículo y yo decimos. Me parece que tergiversaste el tema de tal manera que la intención que tiene la nota se perdió en el espacio. Yo, como todos los de Los Toldos, esperamos que el caso de la familia Basile-Adamini se pueda esclarecer; igual que todos los que quedan impunes. Como toldense siento mucha bronca e impotencia cuando veo toda la infraestructura que tiene la policía, todo el presupuesto que tienen a disposición, y para nada. Siento que esa gente de azul que se pasea por Los Toldos no puede defenderme de nada! Muchos fueron compañeros míos de colegio, o amigos, que están ahí porque estuvieron 6 meses aprendiendo algo, que no se qué es, para que les den un arma y les encarguen nuestra seguridad. Yo mismo me siento incapaz de auto defenderme, ¿¿como me va a defender alguien que es mucho más “inmaduro” que yo?? Héctor, yo también estoy indignado con toda esta situación, deberías tener mas cuidado cuando desparramas basura así porque si.

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  9. Muchachos: ¿Que yo soy igual que Fernández? Se ve que el paco hace estragos en la cabeza de algunas personas. Sigan pensando una respuesta mejor porque aun no me convencieron de que la inseguridad es solo una "sensación". Mientras tanto, a quienes piensan eso me, obligan a seguirlos considerando estúpidos. Y no en el sentido de tarados, sino en pobres personas que no quieren ver la realidad. Reaccionen...
    La vieja se los agradecerá

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  10. Es que nadie dice que la inseguridad es un sensación!! Por dios!! En que pensas?? Todos sabemos que es una realidad, una realidad que no hay que negar, y que todos debemos comprometernos en cambiar. Lo que se cuestiona es el trato que le dan los medios a la inseguridad. Que terco…

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  11. Hector el terco2/10/08 18:13

    jp dijo...
    Totalmente de acuerdo, a fin de cuentas la sensación de inseguridad siempre es mucho mayor que la que en realidad se sufre.

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  12. Pero claro, no estoy diciendo que la inseguridad es solo una sensación, sino que la sensación de inseguridad que generan los medios por su trato de las noticias es mayor que la inseguridad real. Pero eso no quiere decir que la inseguridad no exista! Es mas, sigo el comentario con “sin embargo la inseguridad es un problema que no se puede negar, básicamente porque a la vuelta de la esquina le están robando a alguien”. Estoy diciendo que los medios generan una sensación que no es la real; pero eso no es lo mismo que “la inseguridad es solo una sensación”. Además vos te quedas con el sentido lato de la frase, y en el articulo que publicó la Manuela se dicen muchas mas cosas que dan justificación a eso, como el tratamiento sensacionalista de las noticias policiales, que lejos de calmar los ánimos para pensar en la situación, y buscar una solución, exacerban los ánimos y terminan incentivando la inseguridad. Muy lejos estoy de pensar que la inseguridad es solo una sensación, sino hubiera atacado la placa roja que publicó la Manuela, y no lo hice. No lo hice porque sé que la inseguridad no es una sensación.

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  13. Por lo de la placa roja, tengo sentido del humor y la verdad tampoco me afectó. Es más, una vez me enojé acá con un comentario y después cuando el Ruso me explicó que era una humorada, pedi las disculpas del caso. Esto es diferente. Y no pienses que quiero sacar provecho con esto porque sería muy bajo de mi parte. De todas maneras voy a publicar en el periodico donde trabajo algun comentario sobre esto porque me parece patético que alguien siga pensando que en Los Toldos o en cualquier lugar del Pais la inseguridad es una sensación, eso queda para un hijo de puta, corrupto y mafioso como Aníbal Fernández. Por ahi te interpreté mal y pido disculpas, pero viendo artículos tuyos de altísimo nivel con mas razón me enojé al leer algunos párrafos poco felices de éste último.
    Reitero, no quiero hacer un tema de esto porque la verdad no juego con la seguridad y ya expliqué porque. Lo que sí quisiera dejar aclarado es mi hipótesis, que no está muy alejada de la verdad. Acá hay una pelea muy grande de poder entre la policía y Horacio Fernández que nació cuando empezó esto de la Policía Comunal y de poner un civil al frente de la seguridad. No por nada Papalía (Santos, uno de los que actuaron en la dictadura deteniendo al Intendente de turno) despues de trabajar junto con él, despues de pelearse y ser hechado por Bartoletti, empezó a confabular y hacer una campaña en contra de Fernández. Algunos viejos polis hacen de esto un tema de vida o muerte y nosotros estamos en el medio. No por nada, al otro día de este hecho último, yo estaba en el Canal 4 cuando entró este ex poli y llevó una carta de repudio a Fernández... ¿No les parecen muchas coincidencias? ¿Dónde estaba la policia que en 2 horas los ladris se pasearon por mi barrio buscando la casa del "Cáscara" mientras mantenían amenazados y atados a los 4 Basiles? ¿Alguno puede creer que 3 tipos busquen plata en una casa que no tiene ni rejas, ni perros, ni alarma, ni tejido, ni tapial? ¿Alguno puede aclarar porqué sale Buljubasich a decir que estaba encarrilada la investigación y a los 10 minutos va Fernández al canal a decir que no había nada, nada, nada?
    Estoy aterrado, no por mí ojo porque no me importa, pero digo todo esto porque si me llegase a pasar esto a mi creo que mi reacción no sería tan pasiva como la de Pablo.
    Amen y gracias LMM por este momento de catarsis

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  14. Héctor, seguimos hablando de cosas diferentes. Yo estoy en contra de que “la inseguridad es solo una sensación”, esa frase no es realista. El articulo no dice eso; yo tampoco. Lo que está en tela de juicio es el papel de los medios. Para mí, repito, la inseguridad no es una sensación, ES REAL. Vos podes no estar de acuerdo con la idea de que los medios generan una sensación extra, yo si estoy de acuerdo. Es decir, para mí los medios forjan una sensación que hace mal, porque exacerba los ánimos. Lo que no quiere decir que la inseguridad no exista, sino que es un problema de apreciación, pero no de apreciación de la inseguridad, sino de apreciación de la información que nos dan los medios. Tal vez vos estés de acuerdo con la forma en que los medios tratan las noticias policiales, yo no lo estoy. Y eso es lo que propone la nota, cambiar la forma de trasmitir la información, porque la actual forma genera una sensación más grande de la que en verdad es y eso complica las cosas, porque no se tiene real dimensión del problema, y en vez de buscar soluciones o el por qué de la inseguridad se termina incentivando a una reacción violenta. Con esta conclusión, que es la del artículo, yo estoy de acuerdo, porque creo que los medios, como dije antes, usan la noticia como producto y no como noticia. Nadie dice que la inseguridad es una sensación, en eso estamos de acuerdo, porque la inseguridad existe y es un problema gravísimo. Pero vos no queres entender eso, te empecinas en creer que en Los Toldos todavía hay gente que cree que la inseguridad es solo una sensación. Tal vez exista gente que crea eso, pero yo no soy uno de ellos. Si ese alguien a quién te referís que sigue pensando eso es a mí, tengo el agrado de comunicarte que estás absolutamente equivocado. De toda tu hipótesis, los culpables, los personajes nefastos que nombras no tengo nada que agregar ni criticar, porque en cualquier conversación soy el primero en quejarme de la ineptitud de las fuerzas policiales o de seguridad, yo mismo me encargué de ir y llamar un par de veces a la comisaría para pedir por un poco de coherencia en un hecho puntual que no viene al caso contar. No se si esto quedará registrado en algún lugar de la comisaría, pero la chica que me atendía llegó a pedirme que por favor no la molestara mas, imaginate mi insistencia. Así que me indigna muchísimo cuando me adjudicas una frase tan horrible y mentirosa como la de “la inseguridad es solo una sensación”. Esta conversación se está trasformando en un gran embrollo, que no sé si es por mí culpa porque yo no me explico bien, o porque vos no entendes mi postura y la de la nota porque la situación, que evidentemente te toco muy de cerca, te obnubiló un poco. En fin, lo que quiero que te quede claro es que para mí la inseguridad no es una sensación, es real y la vemos y la sufrimos todos los días. El problema (para mí) es que los medios nos generan una sensación extra a la que la inseguridad real nos produce, y esta sensación extra es la que no nos permite encontrar el centro del problema y buscar una solución. Saludos…

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  15. Muchachos.......Resumiendo.....

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  16. No generalicemos, vos decis "para mí los medios forjan una sensación que hace mal, porque exacerba los ánimos" y todos no hacen eso. Este, por ejemplo, no lo hace.
    Yo no soy de los que dicen, todos los abogados son chupasangre ó todos los polis son corruptos, acá estamos metiendo en la misma bolsa a todos. Crónica no es LMM, Popular no es Impacto, TN no es Nuestras Noticias. Los medios son una herramienta, y como toda herramienta, si son bien usadas, aportan.
    Por eso creo que todavia hay muchos abogados buenos y polis buenos, excelentes personas, excelentes profesionales. Me consta. Apoyemos pues a ellos y pidamos a las autoridades, al Intendente quien ante este pelea apretó el boton "hacerse el boludo", que nos devuelvan tranquilidad. Porque yo quiero vivir en un Los Toldos seguro y en paz.

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  17. Esta bien, ese es un buen punto para criticar mi comentario. Tenes razón, igualmente mi intención no fue generalizar, aunque así lo manifesté. Así que aclaro, no todos los medios son iguales, por lo general los que usan la noticia como producto de venta son los que tienen audiencias masivas.

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  18. COMERCIANTE3/10/08 16:21

    A mi entender el problema de la seguridad es la falta de compromiso con la ropa y con la funcion que cumplen los actuales policias que a las 3 de la mañana no vieron nada extraño, ni un auto raro circulando a esa hora o personas foraneas caminando por unas calles a las que preguntarles quienes son; tambien de la falta de conduccion de Buljubasich, a quien le importa poco o nada lo que pasa en esta pequeña comunidad, porque no puede declarar horas despues del haecho que estan atras de unas pistas cuando a 10 dias todavia no saben nada y principalmente de Bartolletti que incorporó a la fuerza policial "chicos", (como dice JP "compañeros mas inmaduros que yo..") y no tiene la grandeza de decir me equivoque, sacar a los que no sirven y probar con otra gente haciendo otro tipo de seleccion de personal, pero que los que estan NO SIRVEN es real y que BARTOLLETTI tiene que dejarse de joder, de ningunear y tomar decisiones de una vez por todas, tambien es asi.....

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  19. Sin nombre por miedo a que me "pinten"6/10/08 10:14

    A ver muchachos, nobles opinadores de este foro, miembros del club de la "sensación de inseguridad", detractores de la prensa que informa... ¿Ahora, de que se disfrazan?

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  20. Anónimo7/10/08 9:21

    OJALA que si hay otra, entren a la casa del cinico intendente nuestro, asi reacciona porque es el reponsable principal de esta situacion de mierda que vivimos los toldenses. Sabe lo que ocurre y NO HACE NADA.

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  21. Qué tal. Con respecto al tema de la sensación de inseguridad, estoy de acuerdo con JP y con la nota de La Manuela Molina en general. Yo vivo en La Plata, pero viajo a Los Toldos al menos una vez al año a visitar a mi familia, por lo cual no estoy completamente desenganchado del clima local. Lo cierto es que oigo más a menudo que se cuestione el tema de la inseguridad en la casa de mis familiares, pero generalmente siguen hablando de los mismos robos que la vez anterior que viajé. No niego que en Los Toldos (ni en el país, bah) haya hoy más inseguridad que antes, ni que los robos sean más frecuentes, pero lo cierto es que los medios y la gente exacerba el problema. El "miedo" que tanto se nombra es perfectamente inútil: es un arma de la inseguridad misma y de las políticas demagógicas que se aproximan a la extrema derecha.
    Por otro lado,para hablar del resto del país, los medios son conocidos por aumentar e inventar noticias de inseguridad. Un par de anécdotas:
    -Según el prestigioso diario El Día de La Plata, unos asaltantes entraron en una estación de servicio y le dispararon al playero. El playero, que es amigo mío, supo que habían asaltado la susodicha una hora después de haber terminado el atraco, y de la bala en su pierna no supo nada hasta la publicación.
    -Viviendo toda mi vida en La Plata he visto muchos más chicos con hambre pidiendo comida que asaltantes. Solamente me robaron una vez, cuando tenía trece años, frente a una comisaría...
    -La única vez que tuve un arma frente a los ojos, fue de parte de un policía (muy gordo y violento) que me consideraba "Sospechoso", pero que no quiso ni mostrar su placa por miedo a que lo denuncien...

    Conozco casos de inseguridad relativamente cercanos, pero no entro en la paranoia. Conozco muchos más casos de violencia doméstica que urbana, algo que me preocupa mucho más. Y Sé que la inseguridad no es solamente una sensación, que es real. Los crímenes son más violentos que hace unos diez años. Pero si empiezo a creerle a los medios que vivo en una de las ciudades más inseguras del país, no vuelvo a dormir con la puerta de calle abierta, como todas las noches.

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