12/7/08

La pintura que escribió la historia

Un recorrido por la muestra “Las Armas de la Pintura. La Nación en Construcción", del Museo Nacional de Bellas Artes, alcanza para una introspección a algunos mecanismos de construcción de la idea de “Nación”. Retratos, combates, muerte y colores que eran plasmados sobre la tela desde el campo de batalla y hoy vuelven a ser observados, una vez más, desde Lamanuelamolina.


Por Fernando Cocchi
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Las armas de la pintura
En miras a los festejos del Bicentenarios, el Museo Nacional de Bellas Artes nos acerca un recorrido fundamental en la historia-arte-política. Una muestra que desde la Batalla de Caseros hasta la Guerra de la Triple Alianza indaga a través de un conjunto de obras histórico-políticas llamadas “Las Armas de La Pintura” por su Curador e investigador Roberto Amigo, que “es” o debería, nuestro punto de partida para estas “memorias” a las que nos iremos acercando. ¿Por qué? Muy simple. Esta muestra abarca estos dos periodos de entreguerras fundamentales para la consolidación del Estado Nacional.

La pintura hace un dialogo con la historia y se reinventan así mismas, donde también es posible hacer un análisis de la función política y los modos de representación usados por la pintura en la construcción de la idea de Nación.

Los periodos abarcados desde la Batalla de Caseros y el definitivo triunfo del modelo de país centralista y liberal que se impone al federalismo del interior, hasta 1870, con la Guerra de la Triple Alianza (que diezmó la población paraguaya), son por demás necesarios para una revisión crítica de la consolidación del Estado Nacional. No obstante, la exhibición pega un salto secular hasta la “Serie Federal”, que pintó Luis Felipe Noé en los inicios de la década del 1960 cuando, tras 26 asonadas militares y 6 intentos de golpe de Estado, el nuevo modelo de país desarrollista e industrial culminó de modo abrupto con un golpe militar.

La pintura de esta primera época atravesó un papel substancial que hoy vigente, indaga, reflexiona y expone un juicio sobre el aporte que implicó en la construcción de relatos históricos que, fundacionales del Estado y la sociedad Argentina, han llegado en los manuales hasta nuestros días. No van a decirme que no han visto batallas o las juntas del cabildo abierto en imágenes. Si que lo han visto, yo lo sé.

Los que tenían las armas

La necesidad de asentar en la memoria colectiva los hechos fundacionales, mediante las imágenes, nos orilla esta exposición: “Las armas de la pintura” Una muestra donde se indaga el juego de imágenes, manipulado políticamente para retratar los momentos históricos, ideológicos y de estilo.

Cándido López y Juan Manuel Blanes fueron, entre decenas de artistas nacionales y extranjeros, quienes retrataron los momentos más relevantes de la historia nacional: idas y venidas, batallas y juntas.

Blanes, (Montevideo, 1830 - Pisa, Italia, 1901), a fines de 1856, recibió el encargo de narrar en ocho lienzos la historia de las victorias militares que permitieron consolidar el poder del caudillo en el Litoral y la nación. Las obras excavan en la tradición testimonial de la cartografía militar y los grabados anteriores.

En los años posteriores, Cándido López, que nació en Bs. As. en 1840 y que además supo combatir en el frente, convirtiéndose en una rara especie de corresponsal de guerra al retratar, alejado de las premisas académicas que en su momento inquietaron a Blanes, la guerra del paraguay. López apeló al uso horizontal de la tela y de un ámbito rural avasallado por tropas, sin hacer uso de los colores políticos de la etapa federal, sólo haciendo eco del relato histórico, y en ocasiones alguna fugaz descripción paisajista. El régimen plástico al cual pertenecía, o en su defecto, utilizaba, era intolerable para sus coetáneos. Cándido, limitó su obra y su preocupación, fundamentalmente, a la narración histórica y el accionar de los soldados en el frente.

La muestra que sigue un hilo temporal culmina en algunas obras de 1960 de “La serie Federal” del artista (vivo) Luis Felipe Noé, “Yuyo”. El artista proponía una “nueva imagen de la realidad” que daba por importancia a “lo permanente del arte, la imagen espiritual del hombre” Él decía que “pintar es nada menos que permutar un mundo por otro y uno, el pintor, es el sacerdote de semejante operación” Con Noé, el “sacerdote”, la pintura deja finalmente de ser ilustración para encarnarse en la historia que, allí, en la materialidad de esos cuadros rojos, vive con el carácter abrumador y sangriento de nuestra realidad.

Las imágenes, proponen el dialogo entre pintura y la historia. Donde las alegorías y las imágenes de batallas conforman un lenguaje desde el cual es posible desentrañar la función política y los modos de representación usados por la pintura en la construcción de la idea de Nación.

Las representaciones nos llevan irremediablemente a un momento determinante, en el cual, el estado no está constituido aun, sino, que imperaban la Confederación Argentina y el Estado de Buenos Aires. Lo fundamental de estas obras y su hilado, es la variedad del discurso histórico que hace un paralelismo con la variedad de recursos visuales para la representación, es decir, los distintos relatos sobre qué es el pasado y qué es la Nación.

El arte argentino estaba en auge, las escuelas francesas e italianas ejercían las más bastas influencias en nuestros artistas que becados, iban a Europa a estudiar los movimientos más vigentes y volvían con ciertas premisas de las tendencias, también venían artistas europeos, que allí eran considerados... bah... no eran considerados. Estos artistas viajeros, como se los conoce a los extranjeros, junto con otros argentinos, inundaron de monumentos, pinturas y manifestaciones artísticas brillantes la ciudad de Buenos Aires y todo el largo del estado nacional. Esta es otra historia digna de comentario. En otra ocasión.

La muestra fue expuesta del 18 de Marzo al 01 de junio Museo Nacional de Bellas Artes.

4 comentarios:

  1. Fer, te felicito por tu nota. La verdad que era necesario salir un poco del campo y los Kirchner, gracias! Se percibe que te gusta lo que haces, y eso es mucho más que bueno. Seguramente que en esas pinturas se refleja lo que estaba pasando por aquellos tiempos, así que, como bien decís, debe ser una buena forma de reconstruir el proceso de “formación” de nuestro país. Desde aquí te mando un gran abrazo, y nuevamente te felicito por esta publicación.

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  2. Anónimo14/7/08 0:23

    JP, gracias! Todo valor y ganas en leer estas apologías, en estos ambientes campestres…
    un abrazo.

    F.

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  3. Anónimo14/7/08 1:22

    Fernando, no puedo mas que felicitarte por el artìculo. Es super interesante.
    Exitos y buena vida!
    Yanina

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  4. Gracias a nuestro nuevo colaborador y gracias también a los que comentaron la nota y advierten que LMM no se ocupa sólo de las retenciones.

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